miércoles 15 de abril de 2026

Dossier minero-metalúrgico

La inversión privada en minería tuvo un pico de $us 477,8 millones en 2008, luego declinó, pero hay potencial

La inversión alcanzó los mayores niveles con el desarrollo de proyectos como el de San Cristóbal, y aún hoy la minería tiene potencial para atraer capitales a partir de varios proyectos.
Instalaciones e infraestructura de la mina San Cristóbal en Potosí. foto: Abi
Instalaciones e infraestructura de la mina San Cristóbal en Potosí. foto: Abi

La inversión extranjera directa o privada en la minería boliviana tuvo un pico de 477,8 millones de dólares en 2008 y luego declinó hasta registrar flujos negativos, sin embargo, la actividad extractiva aún tiene potencial.

En el marco de las actividades por la conmemoración del bicentenario de la independencia del país, el Ministerio de Minería y Metalurgia publicó, el pasado lunes, el “Dossier Estadístico Minero Metalúrgico 1980-2023”, con un compendio de información histórica, técnica y económica.

El documento también contempla información estadística de la inversión privada y pública desde los años 80 hasta la actualidad.

Una revisión de los flujos de inversión privada refleja, por ejemplo, que en los años 80 y 90 los capitales invertidos oscilaban entre 20, 40 o 60  millones de dólares, con alguna excepción de 114 millones de dólares en 1995.

Sin embargo, el salto se da a partir de 2005, cuando ese año la inversión privada en minería repunta a 287,5 millones de dólares, aumenta al año siguiente a 340 millones, en 2007 a 268,3 millones de dólares y en 2008 registra el nivel más alto 477,8 millones de dólares, que coinciden con el desarrollo de la mina más importante del país: San Cristóbal.

También son años en los que se impulsan otros proyectos mineros privados importantes por parte de Pan American Silver o Manquiri, entre otros.

Infografía: Diego Gonzales

Según información de San Cristóbal, el proyecto minero tuvo una inversión aproximada de 1.800 millones de dólares. Estos recursos se emplearon en trabajos de exploración, estudio de factibilidad, estudios medioambientales, ingeniería del proyecto, preparación de la mina, construcción de la planta y de la infraestructura de apoyo, además del capital de operación.

En infraestructura, más de 200 kilómetros de caminos y puentes, y 65 kilómetros de ramal ferroviario permiten hoy una mejor integración de las comunidades a la región, al departamento de Potosí y al país.

Declinación

Los montos de inversión comienzan a disminuir a 238 millones de dólares en 2012, suben a 251 millones de dólares en 2017, nuevamente bajan a 132,7 millones de dólares en 2018 y a 13,4 millones de dólares en 2019. Tienen también un flujo negativo de (-90 millones) en 2020 y una recuperación de 307 millones de dólares en 2021.

Sin embargo, en 2023 el flujo es negativo en (-20 millones) y al tercer trimestre de 2024 se registra un ingreso de 39 millones de dólares de inversión, de acuerdo con los datos del Banco Central de Bolivia (BCB).

En contraste a partir de 2009  la inversión pública en minería comienza a incrementarse con montos de 112,3 millones de dólares, y picos de 188,7 millones de dólares en 2018 o 229,4 millones de dólares en 2022.

Potencial

El exministro de Desarrollo Económico, Jaime Villalobos, señaló en una conferencia en noviembre de 2024 que el territorio boliviano es conocido como una región de gran densidad de ocurrencias mineralógicas y con un enorme potencial de recursos.

En su lado occidental convergen varias de las más importantes provincias metalogenéticas de los Andes, con yacimientos polimetálicos, principalmente de estaño, tungsteno, zinc, plomo, antimonio, cobre, bismuto, cadmio, indio, galio, germanio y otros, y de metales preciosos: oro y plata.

En su región oriental, Bolivia participa de extensos afloramientos del Escudo Precámbrico Brasilero, con prospectos similares en su estilo geológico a varios yacimientos en actual explotación en Brasil, Sudáfrica y Canadá, que suponen un interesante potencial para yacimientos de oro, metales básicos, fierro, manganeso, estaño, tierras raras, minerales radioactivos, niobio, tantalio, metales del grupo del platino, níquel, piedras preciosas y semipreciosas, rocas ornamentales, minerales industriales y otros.

Además, mencionó que se conoce de la existencia de oro aluvial, probablemente uno de los mayores de Sudamérica y cuenta con enormes depósitos evaporíticos de sodio, potasio, litio, boro y magnesio.

Los proyectos Silver Sand, ubicado en Potosí y Carangas en Oruro donde se apuesta una inversión de 682 millones de dólares, promete un despegue de la minería privada con la inyección de capitales frescos y reactivar la economía de las regiones.

Las dos proyectos mineros son impulsados por NPM Minerales S. A., una compañía que pertenece a la familia de New Pacific Metals Corp, una firma canadiense que tiene presencia en la Bolsa de Valores de Toronto (TSX) y en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE). Entre sus  accionistas están dos compañías de renombre como Pan American Silver y Silver Corp.