jueves 7 de mayo de 2026

¿Son decisivos, inocuos?

El debate, un escenario histórico y clave para la democracia en Bolivia

Una norma propuesta por el TSE, en noviembre del año pasado, busca instaurar la figura del debate público, de forma obligatoria, para los candidatos.
Uno de los últimos debates presidenciales, efectuado en octubre de 2020, realizado en Santa Cruz. Foto: X de la FAM
Uno de los últimos debates presidenciales, efectuado en octubre de 2020, realizado en Santa Cruz. Foto: X de la FAM

En algunas oportunidades puede ser inocuo; en otras, determinante y decisivo. Lo cierto es que un escenario de debate político, previo a la elección de una autoridad nacional o regional, puede constituirse en un momento bisagra en la historia de un país. 

Si bien la costumbre de debatir entre los aspirantes a cargos públicos se ha perdido desde la llegada del Movimiento Al Socialismo (MAS) al Gobierno, Bolivia cuenta con una nutrida historia de debates entre candidatos a la Presidencia e incluso momentos que fueron neurálgicos para elegir a los gobiernos subnacionales. 

Precisamente, uno de los más rememorados, incluso mediante redes sociales, fue la discusión entre los candidatos a la Alcaldía de La Paz, Ronald MacLean, por la Acción Democrática Nacionalista, y Carlos Palenque, por su partido Conciencia de Patria (Condepa), en el que ambos tuvieron momentos de tensión.

Los resultados de esa elección favorecieron a Palenque, que obtuvo el 37,3% de los votos, frente al 34,4% que obtuvo MacLean; sin embargo, este logró ser el burgomaestre del municipio de la sede de Gobierno tras lograr una coalición.

Otro hito recordado es el debate realizado por la Asociación de Periodistas de La Paz en 2002, en el que un joven Evo Morales se enfrentó a políticos como Gonzalo Sánchez de Lozada; Jaime Paz Zamora; y Felipe Quispe, “Mallku”, entre otros. Morales tuvo un impasse con Sánchez de Lozada, al involucrar a su hermano en una declaración en un informe.

Analistas consultados por Visión 360 ratifican la importancia de un escenario político como el debate en la historia de Bolivia. No obstante, remarcan que la ausencia del debate se dio durante la llegada del MAS al Gobierno central, es decir, desde 2006.

Su importancia

Un debate puede ser “inocuo”, o bien, determinante, dependiendo de la situación, según los analistas consultados. Para Sayuri Loza, “no es relevante” si se hacen o no los debates, ya que estos por lo general suelen ser  “de poco nivel” y “profundamente ideologizados”.

“Creo que no es relevante si se los hace o si no. Para mí, los debates presidenciales, por lo general, son de poco nivel, son profundamente ideologizados y no solo los debates presidenciales, sino los debates en general”, afirmó Loza en contacto con Visión 360.

Para Marcelo Arequipa, la importancia de realizar debates entre candidatos se enmarca en el cumplimiento de una “amplitud democrática”, aunque ello no necesariamente conlleve a un rédito político a los aspirantes.

“La importancia radica en una señal de amplitud democrática, más que de una acción que vaya a redituar votos en realidad. Es una señal de cumplimiento y de amplitud democrática de los candidatos con la población, pero no necesariamente es una acción que a los candidatos les vaya a redituar votos”, argumentó el politólogo.

Entre tanto, para Ricardo Paz Ballivián puede haber debates que no impacten en un resultado electoral, como también pueden ser determinantes y “decisivos”.

“Eso depende de la campaña y de la elección. Ha habido debates muy importantes de los que yo recuerdo (…). Hay ocasiones en que los debates son inocuos, no impactan, no influyen en el resultado electoral, pero hay oportunidades también en que los debates resultan decisivos”, sostuvo.

Los últimos ejercicios del debate en Bolivia se realizaron en el marco de las elecciones generales de 2020 y las subnacionales de 2021. La propuesta “Debate Presidencial Bolivia”, impulsada por varios medios de comunicación, incluyó la participación de al menos cinco de los siete candidatos presidenciables en los comicios efectuados en pandemia, hace cinco años.

Entre los participantes en aquel debate se recuerda a Carlos Mesa, líder de Comunidad Ciudadana (CC); al médico coreano-boliviano Chi Hyun Chung, del Frente Para la Victoria (FPV); Jorge Tuto Quiroga, de la agrupación Libre21; Feliciano Mamani, del Partido de Acción Nacional Boliviano (Pan-Bol); y  María de la Cruz Bayá Alanes, de la Acción Democrática Nacionalista (ADN).

Los entonces candidatos Luis Arce y Fernando Camacho, del MAS y de Creemos, respectivamente, no asistieron a aquel debate; el primero porque tuvo una entrevista exclusiva con una televisora, el segundo porque se encontraba en Santa Cruz.

Arce sí asistió al debate que organizó en Santa Cruz la FAM (Federación de Asociaciones Municipales), entonces presidida por Álvaro Ruiz, hoy ministro de Medio Ambiente y Agua. 

El caso de 2021 fue transmitido por la Red Uno, en el marco de las elecciones subnacionales. La Paz pudo ver a los candidatos a alcalde de la sede de Gobierno. Desde aquel entonces, ya no se realizaron debates con miras a un proceso eleccionario.

Evo y Goni debatieron en 2002 y tuvieron un impasse.

Debates en la historia

Uno de los momentos de debate más recordados en la historia de Bolivia fue el debate presidencial de 2002, en el que se confrontaron los candidatos a la Presidencia Gonzalo Sánchez de Lozada por el MNR, Manfred Reyes Villa por la NFR y Evo Morales por el MAS, entre otros que postularon aquel año.

A nivel subnacional es también ampliamente recordada la discusión entre Ronald MacLean, de la ADN, y Carlos Palenque de Condepa, en 1989, por la Alcaldía de La Paz. MacLean era presentado como un reconocido personaje de la política y candidato por la ADN, mientras que Palenque llegaba con el ribete de un hombre mediático, carismático y ampliamente respaldado por los sectores populares.

“El debate entre Ronald MacLean y Carlos Palenque por la Alcaldía de La Paz del año 1989. Fue un debate épico y que definió de alguna manera el devenir de la elección. También los debates de 2002 han sido muy importantes, porque le permitieron a Evo Morales de estar muy rezagado en el favor popular, le sirvieron para subir muchísimo, tanto que terminó en segundo lugar en esas elecciones”, sostuvo Paz Ballivián.

Loza también destacó la confrontación entre Palenque y MacLean, en el sentido en el que se puede apreciar “las dos caras de Bolivia” antes de la década de los años 90.

“(En el debate) entre estos dos personajes que eran increíblemente populares, se genera una tensión muy interesante donde el uno, que es un líder populista emergente, Carlos Palenque, se enfrenta a este otro candidato que era más bien un ‘insider’ de la política, que había estudiado, que ya había ocupado cargos de poder. Y es bonito porque tienes, por un lado, la mirada conservadora de la política de la época y luego tienes a este populista que aparece muy carismático, sin estudios; este otro, Ronald MacLean, estudiando en Harvard. Ves las dos caras de la Bolivia de los noventas”, recordó.

Tradición en debate

Países como Estados Unidos cuentan con una larga tradición en debate presidencial, según recuerda Loza. Señala que en el país, por contraparte, “los debates no son una cosa muy común”, pero que el auge de esta figura fue en las décadas de los años 80 y 90, ya que si bien hubo debates en el siglo XIX, estos llegaban a través de los periódicos a una población que era en un 80% analfabeta y que no sabía leer ni escribir. 

Por otro lado, el surgimiento de los medios masivos de comunicación, como la televisión, se dio durante la época de las dictaduras militares en Bolivia, por lo que “no había mucho espacio para el debate político, por razones evidentes”.

La obligatoriedad a debatir, como normativa en el tapete

En noviembre de 2024, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) remitió a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) un proyecto normativo, para que el debate electoral sea público y obligatorio para que los electores voten mejor informados sobre las propuestas electorales. El proyecto de ley contempla que los candidatos que no se presenten a este encuentro político no podrán acceder a los recursos económicos para propaganda política.

Marcelo Arequipa, analista, considera que la necesidad de debatir no debe ser obligatoria, debido a que este se da en cumplimiento de la “amplitud democrática”; por otro lado, señala que para muchos candidatos no representa necesariamente un elemento que vaya a redituar votación dentro de sí.

“No creo que tenga que ser obligatorio porque es una señal de cumplimiento de amplitud democrática, pero en el cálculo y la estrategia electoral, para muchos candidatos, no es necesariamente un elemento importante que les va a redituar votación”, indicó.

Ricardo Paz Ballivián manifestó estar a favor de implementar una normativa que establezca la obligatoriedad del debate político, debido a que también es un derecho ciudadano conocer las propuestas de los aspirantes a un cargo público.

“Yo estoy absolutamente de acuerdo, porque pienso que, más allá de la conveniencia o no de los candidatos que en sus estrategias electorales pueden pensar que les conviene o no les conviene ir a un debate en función del posicionamiento que tengan, el debate es consustancial a la democracia y es un derecho ciudadano”.

Entre tanto, Sayuri Loza afirmó que debe existir el debate, en tanto sea promovido como un espacio de consenso  y no de confrontación entre los contrincantes.

“Pues sí, porque los hombres públicos tienen la obligación de comunicarse con la sociedad. Yo pienso que la persona que conduzca a Bolivia tiene que tener la capacidad de comunicarse con los bolivianos (…). Tiene que haber debate. En Bolivia se tiene que promover el debate; pero como te digo, con esta característica de que sea un espacio donde se pueda compartir ideas de diferentes espacios, regiones, organizaciones y que eso nos permita llegar al consenso”, finalizó la historiadora.

Puntos de vista

Sayuri Loza: “Si hay debate, que no sea para pelearse”

El objetivo del debate tiene que ser el consenso, no pelearse, no chasquearse, no agarrarse a puñetes. Para eso, entonces, si es que queremos eso, si la sociedad en Bolivia no quiere llegar al consenso y más bien quiere que se peleen y que uno gane, organizaremos torneos de lucha libre. 

Entonces ahí pueden entrar nuestros candidatos, se van a puñetear, y el que quede nocaut va a perder, y al otro le vamos a dar seguramente máscara contra cabellera, qué sé yo, le cortamos su cabello. Si eso queremos, si la sociedad boliviana quiere enfrentamiento, yo sugiero rings donde se puñeteen y se saquen la mugre, y el que quede de pie sea el ganador.

Si la sociedad boliviana quiere consenso, entonces sí tenemos que organizar debates, pero debates con gente preparada, con gente que tenga ideas, que no sea el ataque al uno versus el otro, sino ideas, ideas para que podamos llegar a un consenso. Así que, en ese entendido, creo que está muy bien que se haga la ley del debate. Me parece muy bien, es una ley que yo apoyaría.

Evo Morales nunca se ha sentado realmente a hablar con gente que le cuestione, porque tenemos en este país ese problema del autoritarismo, que no solo lo tiene Evo Morales; lo tienen muchas autoridades, muchos candidatos, muchos personajes famosos que no quieren debatir, que te empiezan a agredir, que te hacen callar, que te dicen tú no, que eres traidor.

Entonces, tiene que haber debate. En Bolivia se tiene que promover el debate, pero con esta característica de que sea un espacio donde se pueda compartir ideas de diferentes espacios, regiones, organizaciones, y que eso nos permita llegar al consenso. Si nos quejamos de candidatos reciclados, es porque no queremos abrirnos a nuevas opciones, a nuevos puntos de vista.

Ricardo Paz Ballivián: “Es derecho ciudadano conocer a los candidatos”

Es un derecho de los ciudadanos para conocer lo que piensan los candidatos, sus habilidades comunicativas y una instancia en la que se puede también cuestionar a los candidatos que no tengan solo una comunicación de un solo lado, sino que reciban un feedback y reciban cuestionamientos a lo que ellos están planteando y debe de la solvencia que tienen para resolverlos. 

Entonces, en resumen, yo creo que es muy loable y apoyo firmemente la idea del Tribunal Supremo Electoral de enviar un proyecto de ley para hacer que los debates presidenciales sean obligatorios, como son en la mayor parte de los países del mundo.

Yo me inclino mucho por el modelo norteamericano. Me gusta mucho el modelo norteamericano en el que son periodistas, comunicadores muy reconocidos que cubren el área política, que están muy bien informados sobre la campaña y sobre las elecciones los que hagan las preguntas. 

No tanto especialistas de distintos sectores; el periodista tiene esa capacidad, esa característica de que puede transmitir, puede preguntar sobre diversos temas, porque precisamente son periodistas de investigación, que conocen una variedad de temas que atingen a la campaña. Entonces, el criterio es que deberían ser siempre periodistas asignados que cubren el área política.

Hay muchas modalidades que se pueden utilizar en otros países. Se hacen dos o tres grupos de debates en función de la ubicación que tienen los candidatos en las encuestas. Entonces definen los periodistas a través de sus asociaciones, etcétera. Definen con toda independencia y parcialidad e imparcialidad. Definen quiénes son los candidatos mejor posicionados entre ellos y después hacen debates para los demás.