domingo 5 de abril de 2026

Crisis de hidrocarburos

Comparan las filas por combustible a las de la época de la UDP ¿estamos igual o peor?

Bolivia pasó a depender de las importaciones de diésel y gasolina, y hay problemas económicos y falta de divisas. En el pasado, YPFB siempre garantizó la provisión.
Varios vehículos hacen fila por gasolina y diésel en una estación de servicio. Foto APG
Varios vehículos hacen fila por gasolina y diésel en una estación de servicio. Foto APG

Las filas por combustible que ha tenido que realizar la población, tanto para el transporte público como el privado, en los últimos meses, según analistas y salvando distancias, se comparan a la situación de los años 80 y al gobierno de la UDP, que enfrentó una aguda crisis económica y la hiperinflación.

El exministro de Hidrocarburos y analista del sector, Álvaro Ríos, indicó que un país para tener una provisión normal de energía, debe garantizar producción interna o importar y el país durante varias décadas ha logrado ser autosuficiente y atender la demanda interna.

“Sólo una época fue la UDP, donde se observaba filas para abastecimiento de combustible por el deterioro de la economía, de la macro (economía), no había repuestos para las refinerías, dinero para explorar y tocó la misma situación de ahora, pero duró corto tiempo y se tuvo que tomar medidas drásticas de cambio económico”.

Bolivia importaba diésel, en 2005, antes de la gestión del MAS por un valor de 189,7 millones de dólares, la última gestión el valor fue de 1.732 millones de dólares. El aumento de la demanda fue evidente, debido a que en 2010 se compró por unos 415 millones, lo que costó 2.109 millones de dólares en 2022 y 1.821,1 millones de dólares en 2023, según datos del Instituto Nacional de Estadística (Ine) y Ministerio de Desarrollo Productivo.

En el caso de la gasolina el país siempre fue autosuficiente y es desde 2009 que comienza con importaciones, bajas en volumen y valor en un inicio. Por ejemplo, en 2013 solo se importaron 4,4 millones de dólares, pero en 2023 llegan a 1.021 millones de dólares y el año pasado 879 millones de dólares.

Ríos añadió que se vive como en esa época, un deterioro económico fuerte, porque el país está sin Reservas Internacional Netas (RIN), no se cuenta con divisas, hay menor producción de hidrocarburos y las refinerías apenas operan. "Importamos 90% del diésel y 60% de la gasolina que se necesita y se comenzará a importar GLP y en 2028 gas natural. Esa situación hace que Bolivia esté en un colapso energético, profunda debacle a nivel energético”, precisó.

No se tomaron medidas correctivas en su momento, nueva ley de Hidrocarburos, nuevo marco jurídico y de YPFB desde hace 12 años, más por una convicción ideológica de que el Estado lo puede todo, dar salud, educación, energía.

“Da nostalgia que el MAS mintió por 12 años, se decía que había exploración, si se reconocía la situación, no estaríamos en esta situación, no se tomaron medidas cuando se venía era algo duro y una crisis energética”, lamentó.

Recordó que Evo Morales y Luis Arce recibieron 67 mil millones de dólares por el gas de exportación con reservas descubiertas hace 25 años y esa plata fue tan abundante como para construir megaplantas que no funcionan, casa grande del pueblo y obras no necesarias.

El exsecretario de Minas, Energía e Hidrocarburos de Santa Cruz, José Padilla, opinó que fue en la época de la UDP cuando se tuvieron algunos problemas similares con filas, pero es la primera vez que se observa una crisis tan profunda como la actual.

Añadió que, históricamente, YPFB siempre ha garantizado la provisión de estos combustibles, tanto en la época estatal como cuando se hicieron cargo de su dirección las empresas privadas. “Incluso hemos exportado gasolinas blanca y GLP. Nunca hubo desabastecimiento como ahora”, subrayó.

El problema, dijo, es que no se hizo inversión en exploración y las empresas que se quedaron a trabajar en el país solo se dedicaron a producir.

El expresidente de los empresarios privados, Ronald Nostas, en un artículo de opinión reciente, indicó que síntomas actuales son muy parecidos a la época de la UDP, aunque los protagonistas difieren mucho entre si, y las condiciones económicas, sociales, culturales y tecnológicas son muy distintas a las que enfrentaron los bolivianos de entonces.