“Mi vida fue un completo fracaso”, aseguró Veymar Daza en una entrevista. Una afirmación que, para muchos, no es cierta, puesto que el emprendedor conocido como “el Pampeño” es dueño y fundador de una de las cadenas de comida rápida más exitosas de Santa Cruz.
Tan exitosa, que incluso fue destacada por una legisladora de oposición, que el año pasado aseguró que el patrimonio de su empresa es superior al de una china que se postulaba a explotar el litio del Salar de Uyuni. “El capital de la empresa es de 10 mil dólares. Pollos Pampeño, de Santa Cruz, es un emprendimiento que, le aseguro, vale más que esta otra”, manifestó la diputada Luciana Campero, de Comunidad Ciudadana.

Pampeño entró con patada voladora a la capital de la comilona de Bolivia, Cochabamba. Y se destacó en la Feria Exposición Internacional de Cochabamba 2025.
Si tienen pareja, trabajen juntos. Esa es la única forma de salir adelante.
Y todo esto teniendo al país como testigo, gracias a la importante presencia que tienen tanto el empresario, como sus empleados en las redes sociales. Con más de 45 mil seguidores en TikTok, Daza es una figura que está en boca de todos.
Un comienzo difícil
Daza nació el 30 de noviembre de 1995 en la casa de su abuela, ubicada en la pequeña comunidad Redención Pampa, en el departamento de Chuquisaca. El nombre de su negocio, y ahora el nombre por el que es conocido, viene del gentilicio de esa población.
Como muchas familias de la zona, no tenían recursos. Pero su padre era muy trabajador e insistía en que Veymar, su hijo mayor, se graduara y fuera a Sucre para estudiar en la universidad. Pero, a los 16 años, esas cosas eran muy lejanas para el futuro emprendedor.
“Yo estaba muy enamorado e hice cosas muy locas”, reconoció en una entrevista con medios de Santa Cruz. “Ya me quería juntar con mi enamorada cuando tenía 16 años y me declaré en plena plaza del pueblo”, agregó.

Incidentes más, incidentes menos, Daza salió bachiller y empacó las maletas rumbo a la capital. Fue a estudiar, pero también a trabajar, ya que su familia no podía ayudar mucho.
“Me mandaban algo de plata para libros. Me dijeron que podía vender periódicos, pero eso no me gustaba”, recordó el empresario. Trabajó de albañil, lavador de autos y ayudante de cocina en varios restaurantes.
Pero el dinero no le alcanzaba para comer y cubrir sus gastos de vivienda. Por eso, comenzó a acumular las sobras de los restaurantes para consumirlas en su cuarto. “Decía que era para mi perrito, pero el perro era yo”.
Estudió Economía por tres años, sin mucho éxito. Arrastró materias y, cuando fue despedido de uno de sus trabajos, decidió dejar la carrera y trasladarse, con su novia, a Santa Cruz.

Llegó a la capital oriental en 2015. Pero sus perspectivas rápidamente se vinieron abajo. Es este periodo el que le hace decir que su vida fue un fracaso.
Una cuesta empinada
Sobrevivir en Santa Cruz fue, incluso, más complicado que en Sucre. Encontró pocos empleos que pagaran bien y pasó por varios puestos, desde seguridad en locales hasta asistente de cocina en pollerías, en los turnos más duros.
Asimismo, contrajo matrimonio con su novia y esperaban a su primera hija, por lo que la presión fue aumentando. Intentó buscar fortuna en Chile “donde fui un fracasado más”.
Regresó a Santa Cruz en 2016, para encontrarse con nuevas responsabilidades: no solo nació su hija mayor, sino que su padre murió, dejándole a cargo de sus hermanos menores.
45.000 seguidores tiene Daza en sus cuentas de redes sociales. Las utiliza para promocionar su cadena, pero también para dar consejos y mostrar su día a día.
Y, para colmo, fue despedido ignominiosamente por “comer de más”. Estaba en un restaurante de comida rápida, parte de una franquicia grande. Les daban porciones pequeñas de comida y el hambre le obligó a tomar una porción más de arroz. “Me botaron por comer de más”, mencionó en más de una ocasión, visiblemente emocionado.

Pudo derrumbarse en ese momento, pero se ajustó el cinturón, buscó un nuevo empleo; convenció a su esposa de tomar un trabajo e inscribir a su hija en la guardería. Poco a poco fueron ahorrando. “Me convertí en el tacaño de mi familia”.
“Nadie creía en mí. Pensaban que estaba loco cuando hablaba de tener mi emprendimiento. Mi familia me apoyaba, pero no creían”, agrega.
Pero la colaboración fue la clave. “A todos los jóvenes que vienen de familias sin recursos, les recomiendo que, si tienen pareja, trabajen juntos. Esa es la única forma de salir adelante”, mencionó en uno de sus videos de TikTok.
Nadie creía en mí. Pensaban que estaba loco cuando hablaba de tener mi emprendimiento.
Así, tras ahorrar lo máximo durante un año, en diciembre de 2018 abrió su primer restaurante. “Como aprendí a cocinar el pollo y las hamburguesas, decidí dedicarme a esto”.
El triunfo no fue instantáneo. Los dos primeros años fueron difíciles. Pero Daza comenzó a promocionarse, con ayuda de amigos, familiares y empleados, en las redes sociales.
Con videos que van de lo cómico, lo educativo a lo testimonial, comenzó a tener varios seguidores. Paralelamente ofrecía combos económicos, incluso platos acompañados de refresco a 10 bolivianos (que por la crisis subió a 13)
Capeó la cuarentena por la pandemia de Covid-19; implementó un sistema de delivery y pudo abrir sucursales en distintas partes de la ciudad. Al punto que, para este 2025, tiene cinco restaurantes en Santa Cruz y Cochabamba.
Todo este éxito no implica que ya puede sentarse a descansar. Daza es un trabajador incansable, que sabe que gran parte de su éxito se sostiene en su llegada al público.
Saca diariamente videos en sus plataformas. Algunos con un gran nivel de producción. También promociona su marca disfrazándose de pollo para entregar los pedidos en su restaurante en Cochabamba durante la inauguración, para luego bailar cumbia con los clientes, y se hizo amigo de políticos y personalidades cruceñas.
Inventa nuevos platos, como el salchipollo (salchipapa acompañada de pollo), que promociona cantando al ritmo de Shakira. Así, pudo capear un intento de estafa inmobiliaria y críticas a su cocina. Y siempre yapando arroz, ya que sabe la importancia de este alimento.