Treinta y tres artesanos, asociados en la Asociación de Productores de Calzados La Paz (Aprocalpa), producen calzados de cuero de todo tipo, que decidieron organizarse e instalar en un garaje la Gran Feria del Calzado de la Tumusla, donde ofrecen un producto de muy buena calidad.
Soledad Pérez, propietaria de los calzados Fabri, y Antonia Quispe, dueña de la empresa Calzados Antony, relataron a Economía y Empresa cómo lograron establecerse, a pesar del contrabando y las condiciones negativas que enfrenta la economía nacional.
Pérez dijo que la marca de los calzados Fabri es ortopédica para niños, que son muy bien hechos, con 100% de cuero de buena calidad. “No tenemos nada que envidiar al extranjero, tenemos una buena producción”, precisó.
Recordó que, junto a otros productores, formaron la Asociación Aprocalpa, más conocida como la Gran Feria del Calzado de la Tumusla, donde cada uno de los afiliados produce diferentes variedades de calzados para niños, damas y caballeros, para el cuartel y también para médicos.
La idea de organizarse surgió entre los “zapateros”, como nos decimos en el gremio, sostuvo, cuando vieron un garaje en la calle Tumusla, donde no había ni siquiera una luminaria, y decidieron alquilar el lugar para organizar la feria, donde exponen su producción.
La feria reúne a los productores que quisieron invertir en Bolivia y demostrar que se puede hacer industria, y se pudo demostrar que “las manos paceñas pueden elaborar, entonces somos pioneros en esta nueva manera de hacer mercado”, afirmó.
Solo el cuero es nacional, lo demás viene de Perú y Brasil
Pérez informó que el material de los zapatos que produce es de cuero de tercera calidad, porque el de primera calidad, lastimosamente, se va al extranjero. Sin embargo, ese cuero vuelve al país y los bolivianos lo compran a precios muy altos.
Lo único que se produce en Bolivia para la producción de zapatos es el cuero de tercera calidad; el hilo, los ojalillos, cordones, forros y otros son de procedencia peruana o brasileña. En Bolivia no producimos nada, afirmó.
Dijo que, debido a que necesitan importar los insumos para fabricar los calzados, dependen mucho del dólar y de los proveedores, que elevan los precios de los materiales de forma arbitraria.
Debido a esa situación, consideró que es muy difícil abaratar el costo de sus productos; debido a ello, las personas prefieren comprar zapatos de industria china, porque les cuestan solo 60 Bs, mientras que estos calzados tienen un precio de 120 Bs, explicó.
Sin embargo, sostuvo que en esta iniciativa que tuvieron no recibieron apoyo de ninguna índole. “Nadie apoya lo que es producido en Bolivia”. Relató que el grupo de artesanos aporta a la economía del país: “pagamos cada mes nuestros alquileres, hemos hecho construir nuestros stands; cada uno ha elegido cómo diseñar su stand, con qué material, cómo va a estar adornado o cómo va a ser la presentación de sus productos”.
Dijo que los productores son el brazo económico del país, porque generan fuentes de trabajo y, aunque dependen del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, no se les brinda apoyo en áreas que son necesarias, como en marketing, ventas, promociones y publicaciones, y en temas de exportación. “Jamás hemos recibido un tipo de apoyo real y verdadero”, afirmó.
Pérez afirmó que ni con el Gobierno del expresidente Luis Arce ni con el del presidente Rodrigo Paz recibieron apoyo. Se dirigió al Gobierno nacional para expresarle que: “no tenemos un lugar propio donde exponer nuestros productos, no tenemos incentivos, no nos han apoyado de ninguna manera y este Gobierno tampoco”.
Según la empresaria, no hay un apoyo real, porque cuestionó qué tipo de apoyo podría brindar una autoridad que en su vida ha producido una chompa, un zapato o un ladrillo; por ello, consideró que en esos espacios donde se toman decisiones deben estar productores que realmente sepan la necesidad y lo que es producción.
Demanda capacitación para tener mano de obra cualificada
Afirmó que uno de los problemas que enfrentan es la mano de obra; por ello, solicitaron un centro de innovación donde se pueda capacitar de una manera más adecuada a los artesanos. “Bolivia necesita color, tendencia y moda, pero lastimosamente en la actualidad no disponemos de lugares donde la gente se pueda capacitar o pueda darnos una mano de obra calificada”, manifestó.
También se refirió a las nuevas tecnologías, que revolucionaron la forma de pago, como el uso del QR; con orgullo dijo que fue el primer centro productivo donde funcionaba la billetera móvil, lo que ayudó un poco a la reactivación del sector.
Sin embargo, consideró que, debido a la crisis económica, ahora prácticamente “están sobreviviendo”, debido a que tuvieron que reducir el número de obreros en la empresa. Con relación a la maquinaria, mencionó que optaron por la compra de máquinas a medio uso de países vecinos, que son refaccionadas por técnicos de Perú y Brasil.
Dijo que es difícil adquirir maquinarias con tecnología de última generación, porque cuestan mucho; algunas están en 30 mil dólares y otras en 70 mil dólares.
Demandó del Gobierno acciones para apoyar a ese sector, entre ellas el tema impositivo, los mercados, la capacitación y, sobre todo, la lucha contra el contrabando y la aplicación correcta de las leyes 947, 1257 y 1053, porque son leyes que pueden hacer que nosotros podamos trabajar de una manera digna.
Por su parte, la propietaria de la empresa Calzados Antony, Antonia Quispe, relató que junto a su esposo trabajan desde hace más de 17 años en el rubro de fabricar calzados. Dijo que lo más difícil es lidiar con el costo de los materiales que vienen de Perú y otros países, porque en Bolivia no se producen.
En la empresa trabajan sus familiares, sus hijos y sobrinos, que se distribuyen en las diferentes áreas de trabajo; ella atiende la tienda, ubicada en la Tumusla, mientras sus hijos trabajan en el diseño de los modelos de calzados y sus dos sobrinos realizan sus tareas en el taller de confección.
Precisó que fabrican botines de todo tipo para damas, pero también otro tipo de calzados. El costo de un par de botines es 80 Bs y en la tienda se venden a 160 o 170 Bs; con eso cubren los gastos, como la luz y el agua. Sin embargo, reconoció que, debido a la situación de la economía, es difícil cumplir con el pago de las deudas.
Quispe informó que, como artesanos, reciben el apoyo del Banco de Desarrollo Productivo (BDP), que siempre invita a cursos de actualización a los afiliados de esa asociación. Al igual que su compañera, solicitó que el Gobierno preste un apoyo real, porque generan fuentes de trabajo y también están inscritos en el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN). “Nosotros aportamos a Bolivia”, afirmó.