jueves 28 de mayo de 2026

Arce planteó inquietud

¿Qué implicaría un default para Bolivia? Expertos advierten al menos seis riesgos, entre ellos la suspensión de nuevos créditos

Bolivia entró en cesación de pagos en 1931 y 1984. Si volviera a hacerlo, enfrentaría varios riesgos: pérdida de acceso a nuevos créditos, restricciones en cartas de crédito para importaciones, menor confianza de los inversionistas, devaluación de la moneda y un posible aumento de la inflación.
Bolivia necesita divisas para honrar el servicio de la deuda externa. Foto: ABI
Bolivia necesita divisas para honrar el servicio de la deuda externa. Foto: ABI

Bolivia entró en cesación de pagos en 1931 y 1984, pero ¿qué implicaría entrar en default hoy? Economistas advierten al menos seis riesgos, que van desde la pérdida de confianza en el país y la suspensión de nuevos créditos, hasta consecuencias internas con una profundización de la crisis.

El presidente Luis Arce, en una entrevista con una agencia internacional de noticias, indicó que, como Estado, se está haciendo todo lo posible para no entrar en default y que aún se tiene la intención de cumplir con el pago de la deuda. Sin embargo, expresó su preocupación por la posibilidad de no conseguir los recursos necesarios, entre ellos los créditos que están pendientes de aprobación en la Asamblea Legislativa. 

Actualmente, los principales acreedores de Bolivia son organismos multilaterales de crédito, como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la CAF - Banco de Desarrollo de América Latina. A nivel bilateral, el país mantiene deuda con China, Alemania y Francia, además de compromisos con acreedores privados mediante la emisión de bonos soberanos.

¿Qué es un default?

Es el incumplimiento de las obligaciones legales o condiciones de préstamo cuando un país no es capaz de pagar el servicio y amortización del capital según un cronograma acordado en los convenios de prestamos con los organismos multilaterales, bilaterales y los inversionistas internacionales (Bonos Soberanos), es decir, cuando un emisor de deuda adopta la decisión de no pagar su compromiso y honrar la fe del Estado, explicó el economista German Molina, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas, docente de la UCB e Investigador asociado del Instituto de Investigaciones Socio Económicos (IISEC) de la UCB.

“Bolivia desde el 2023 comenzó a tener problemas de liquidez de dólares, y (esta situación) se acentúo el 2024 y 2025 porque continuó la tendencia declinante de disponibilidades y acercaría (al país) a una situación de default”, agregó.

¿Qué implicaría entrar en default y cuáles serían las consecuencias?

Según Molina, para un país, entrar en default puede tener consecuencias muy graves y enumeró las principales:

  1. Pérdida de confianza de los inversionistas.
  2. Dificultad para acceder a financiamiento futuro.
  3. Devaluación de la moneda
  4. Aumento de la tasa de inflación.
  5. En términos generales, un impacto negativo en la economía del país y en la vida de sus ciudadanos.

El economista Ernesto Sheriff coincide en que entrar en default para Bolivia sería un “desastre” debido a las consecuencias negativas que traería esto para la economía boliviana. “Es como cualquier prestatario que ingresa en la central de riesgo, ya no puede conseguir más crédito”, subrayó. El economista enumeró los principales riesgos:

1.-  No se podrá acceder a nuevos créditos. En la actualidad, si un país u organismo internacional, observa el historial de pagos de Bolivia, aún confía y aprueba los préstamos. Pero si el país ingresa en default, las fuentes de financiamiento se pueden cerrar.

2.- Sin cartas de crédito.  Si un país entra en default, se cierra este canal que es de utilidad para las importaciones del sector privado.

“Si alguien importa, paga con cartas de crédito. Por ejemplo, cuando no se cuenta con fondos, el banco corresponsal paga la compra, pero si hay default, se cierra ese canal, ni siquiera habrá créditos por horas o días”, alertó Sheriff.

Señaló que por la escasez de dólares, actualmente ya se tiene problemas con el uso de tarjetas de crédito, pero con una cesación de pagos de la deuda externa, esto y las cartas de crédito que son empleadas por los importadores, será rechazadas.

“En el caso de los créditos internacionales al país, hoy se otorgan porque el país es confiable, pero si hay un default, muchos créditos que están en camino, se cortarían”, puntualizó.

¿El país ingresó en default alguna vez o dejó de pagar su deuda?

Sí. Molina recuerda que Bolivia decretó una cesación de pagos en 1931 y 1984, en el primer caso con mayor incidencia por los factores externos focalizado en el centro financiero de Estados Unidos en la Bolsa de Valores de Nueva York, ubicado en la calle Wall Street, durante la gran depresión mundial de 1930.

En el segundo caso, durante el gobierno de la UDP,  por la mayor incidencia de los factores internos, es decir, un modelo y política económica que dio  privilegio a  la ideologización de la economía ante los principios y fundamentos económicos.

Según el economista, los efectos fueron devastadores para la economía boliviana porque se tuvo crisis de balanza de pagos, devaluación de la moneda, elevada tasa de inflación, recesión económica, desempleo que afectó a todos los ciudadanos bolivianos.

Los problemas económicos señalados fueron resueltos diseñando e implementando una política económica a reestablecer los equilibrios interno y externo del país, que en el corto plazo significa un elevado costo social y lograr un beneficio social en el mediano plazo para toda la sociedad, según leyes y principios económicos, para lograr un crecimiento económico sostenible que fue iniciado el 29 de agosto de 1985 con la aprobación y ejecución del Decreto Supremo 21060 que logro la estabilidad económica durante cuatro décadas.

Sheriff indicó que la cesación de pagos, implicó que el Gobierno de Víctor Paz Estenssoro, aplique el Decreto 21060 sin ningún respaldo económico y de créditos internacionales.

¿Si no hay aprobación de créditos en la Asamblea, que se puede hacer?

Para Molina, en la situación en la que se encuentra el país, es mejor comenzar una negociación de la deuda pública externa con los organismos multilaterales, bilaterales e inversionistas privados.

Pero esto con  una estrategia del país,  considerando escenarios económicos y que Bolivia ponga en orden las cuentas económicas de régimen cambiario, balanza de pagos, fiscal, y sistema financiero, para solicitar nuevos plazos de vencimiento.

“Además, se tiene que analizar si se escoge una reprogramación de la deuda externa que consiste en negociar que los plazos iniciales acordados en los convenios de crédito sean trasladados hacia adelante o una refinanciación de la deuda externa para conseguir nuevos prestamos para cancelar las contraídas e imposibilitadas de pagar, que es un proceso largo y costoso”, remarcó Molina

Sheriff  sostiene que en general los términos de la deuda externa son suaves, pero si se busca una renegociación, eso toma su tiempo y para ello el país, tendría que primero corregir sus desequilibrios económicos internos.

Además, asegura que a diferencia de la época de la pandemia de coronavirus, cuando había una crisis mundial, y había la posibilidad de que las agencias internacionales se junten y hagan un fondo especial para Bolivia, hoy las condiciones son diferentes.

¿A cuánto asciende la deuda externa de Bolivia?

Según datos del Banco Central de Bolivia (BCB), la deuda externa de Bolivia al 31 de diciembre de 224 ascendía a 13.345,4 millones de dólares. Al mes de abril de 225, las obligaciones suman 13.674 millones de dólares.

¿Cuántos créditos están pendientes de aprobación en el Legislativo?

Según el Gobierno, hay 1.800 millones de dólares, pendientes de aprobación en la Asamblea Legislativa. Los recursos son necesarios porque disminuyeron los ingresos por exportaciones de gas y se necesita fondos para garantizar las importaciones de gasolina y diésel crecientes.

Para este fin urgen 2.600 millones de dólares, pero las Reservas Internacionales Neta liquidas de divisas solo ascendían a 165,2 millones de dólares al primer cuatrimestre del año (Cifras del BCB).

¿Por qué se declaró cesación de pagos en 1931 y 1984?

Bolivia dependía de las exportaciones de estaño y en los años 20, los yacimientos de este metal se habían comenzado a agotar y se perdió competitividad.

Cuando los precios internacionales cayeron al comienzo de la gran depresión mundial en 1930, Bolivia fue el primer país en esa crisis en declararse en cesación de pagos de su deuda soberana, en enero de 1931. Bolivia fue también el último país latinoamericano en renegociar las deudas impagas de la Segunda Guerra Mundial, se detalla en un estudio del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas (IISEEC) de la Universidad Católica Boliviana (30 años de economía boliviana).

Para 1982, la hiperinflación y la crisis de endeudamiento golpeaban a Bolivia. El flujo neto de recursos externos se tornó negativo en 1982 y el financiamiento con la emisión de dinero se convirtió en el sustituto de los recursos externos.

Hasta los primeros meses de 1984, el Gobierno de la UDP ajustó los gastos internos y utilizaba la emisión monetaria para poder hacer frente a los problemas de financiamiento generados  por el pago de intereses de la deuda externa.

En mayo de ese año, la administración del presidente Hernán Siles Suazo decidió dejar de pagar el servicio de la deuda pública  a los bancos comerciales. Pero la inflación en aumento había erosionado  ya tanto la base impositiva , que aún con la suspensión de pagos de intereses, el déficit de caja se mantuvo sumamente alto de tal manera que el recurso de la emisión monetaria  para financiarlo  no pudo ser disminuido, subraya el estudio del IISEEC.

¿Qué otros países entraron en default?

El economista German Molina indicó que en el pasado varios países han experimentado default según su historia económica incluyendo Argentina, Brasil y Perú.

El primero tuvo varios defaults siendo el más reciente en 2020.  Brasil también tuvo varios períodos de incumplimiento de pagos y el Perú  atravesó el incumplimiento de pagos a sus acreedores. 

El origen del default en cada país es particular en cada uno de ellos y también cómo fueron resueltos, pero todos tienen un patrón común que es el impacto severo en la economía, perdida de confianza de los inversores y dificultades para acceder a financiamiento futuro.