lunes 23 de febrero de 2026

Cobertura

Con tecnología, periodistas asumen el reto de informar desde el Madre de Dios

El tiempo de viaje que recorren los periodistas para llegar de una comunidad indígena a otra puede variar, desde media hora en moto, hasta días en vehículos mayores.
Periodistas graban a un dirigente de la Central Indígena de Pueblos Originarios de la Amazonia de Pando. Fotos: Wara Arteaga / visión360
Periodistas graban a un dirigente de la Central Indígena de Pueblos Originarios de la Amazonia de Pando. Fotos: Wara Arteaga / visión360
martes 26 de agosto de 2025

Aquel 25 de julio, la asamblea extraordinaria de la Central Indígena de Pueblos Originarios de la Amazonia de Pando (Cipoap) se resumió en una palabra: “histórica”. No solo porque ahí se reunieron representantes de cinco poblaciones indígenas para debatir sobre la contaminación minera, sino porque fue la primera vez que un evento similar reunió a más de una decena de periodistas, quienes con sus micrófonos y celulares dieron voz al encuentro.

Hasta esa fecha, el congreso –que se realizó en la comunidad indígena Naranjal, del municipio San Lorenzo (Pando)– no había reunido a tal cantidad de reporteros, quienes, desde diferentes puntos del departamento, recorrieron hasta seis horas y media para asistir al evento. El encuentro también fue novedoso para ellos, pues en su tarea diaria cada uno informa, pero aislado y con el reto de amplificar los sucesos de su comunidad  a los otros territorios indígenas, a Cobija, a Bolivia y al mundo. Aunque esto último depende del internet, de la tecnología y del interés del público.

La transmisión por internet es una iniciativa reciente para las comunidades indígenas. Ellos apostaron primero por algo más tradicional: la radio.

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Es el caso de Gumercindo Montero Cuadiay, secretario de comunicación de la Cipoap y comunicador indígena tacana. Él cuenta que las actividades de la Central Indígena se transmiten por la frecuencia modulada 89.6, en Cobija. “Nosotros nos movemos a través de la radio Cipoap, haciendo diferentes programas para fortalecer a la misma radio, como también a la organización. A través de la radio nuestros hermanos indígenas que están más cerca a la capital pandina se informan”, destaca.

Como comunicador, él asiste a las reuniones de las organizaciones y registra estos encuentros con fotos y videos; además debe estar atento a lo que ocurre en las naciones indígenas cavineña, ese ejja, machineri, tacana y yaminawa. Para difundir toda esa información, Montero hizo de la tecnología su aliada. Ahora usa Facebook, cuyo alcance no solo se limita a la capital pandina, sino que puede llegar a las comunidades indígenas y todo aquel que quiera saber sobre la Cipoap.

“Nuestros hermanos que están más lejos tienen que mirar la plataforma digital que tenemos en Facebook para poder empaparse de lo que está aconteciendo dentro de la Cipoap, como ente matriz”, explica.

A cinco horas y media de Naranjal se encuentra la comunidad Soberanía (en el municipio de Filadelfia, frontera con Perú), es también donde está instalada la antena de Radio Amazonía, que desde el 2018 se encuentra en señal FM. Su fundador, Gilberto Camaconi, cuenta que también incursionó en las redes sociales, como solución a una emergencia, al verse sin radio y guiado por el deber de informar.

“Hubo un mal tiempo, una tormenta eléctrica que llegó, quemó el transmisor y, bueno, quedé sin emisora. Y ahí yo ya quedaba sin trabajo”. Fue por la recomendación de un amigo en Cobija que inició sus transmisiones en Facebook. “Yo no conozco mucho la tecnología actual y él me dijo, ‘yo te elaboro una página y ahí informas en un medio de comunicación, aparte que tiene alcance nacional’. De esa manera creé la página Amazonas Digital y ya cuando volví a recuperar el radiotransmisor, ya me quedé con ambos”. Hoy en día su página de Facebook, Radio Amazonas-Soberanía, cuenta con casi 1.700 seguidores.

En estos siete años de trabajo en Filadelfia, Camaconi ha logrado identificar el perfil de su público. Cuenta que sus radioescuchas son adultos y pertenecen a la comunidad de Soberanía, mientras que en su fan page tiene seguidores que viven en todos los puntos del municipio. “A la juventud poco le interesa la información. La gente mayor es la que sigue las noticias; en mi medio no doy cobertura a la música actualizada y por eso pocos jóvenes me siguen, pero sí tengo seguidores de todas las comunidades de Filadelfia”, destaca. 

En ese afán de aprender, Camaconi y otros 16 periodistas formaron parte de un Laboratorio de experiencias con enfoque en reparación de daños y pérdidas ocasionadas por la crisis climática, convocado por el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (Ipdrs), en el municipio del Sena. Ahí, junto con otros reporteros de Beni y Pando, debatió sobre la situación medioambiental de la Amazonia, los problemas de las poblaciones indígenas que habitan en el lugar y la importancia de difundir estos sucesos en las redes sociales.

El ingreso a la  unidad académica El Sena, de la Universidad Amazónica de Pando. 

Pando, las comunidades indígenas, y los problemas que acarrea la minería ilegal en el territorio son temas que merecen ser amplificados, fue uno de los reclamos.

Daniela Duri, periodista en la comunidad Naranjal, contó que entre marzo y abril de este año se registraron inundaciones en su municipio, San Lorenzo, pero la noticia tardó varios días en llegar a los medios y a las autoridades.

Uno de los hechos que se originó en el Sena y tuvo mayor repercusión a nivel nacional ocurrió el pasado 1 de julio, cuando las comunidades del Territorio Indígena Multiétnico II (TIM II) presentaron una acción preventiva ambiental con el objetivo de detener la actividad minera que amenaza a las poblaciones, al territorio y al Madre de Dios.

Para Gumercindo Montero, esa fue la primera vez que los medios de comunicación daban cobertura de manera masiva a una de las actividades de los territorios indígenas. “Recién se ha visto que ha habido cobertura a nivel local, a nivel departamental, a nivel nacional. Eso es lo que motiva a nuestros hermanos indígenas; dicen, ‘tenemos que seguir’, y se animan a seguir con ese trabajo que están realizando”, resalta.

El puente Madre de Dios, que se encuentra en el municipio pandino del Sena, se inauguró en octubre de 2019.

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En las comunidades, los reporteros, que cuentan con un programa de radio o con una página (principalmente de Facebook) ofrecen un contenido misceláneo a sus seguidores. En un día pueden difundir desde temas económicos, hasta cultura, desastres y fútbol.

Para Camaconi, quien tiene la única radio en Soberanía, es casi un deber ineludible estar en todas las actividades a las que es invitado. “Si hay un aniversario y me llega la invitación, trato de llegar al lugar, cubrir esa noticia y aparte de eso hacerle una pequeña historia a esa comunidad. Cuando nació, cuántos habitantes tiene, quién es su dirigente, qué beneficios recibe la comunidad de las autoridades. También en temas deportivos: cuántos participan, quiénes son los ganadores, qué equipo está encabezando; en fin, todo eso” detalla.

Sin embargo, tan solo el llegar a una comunidad representa un reto para los comunicadores. “Algunas están cerca, otras más lejos y dependiendo el caso que uno quiera tocar, tiene que nomás tomar una moto y recorrer 20 o 30 kilómetros para llegar al lugar”, comenta.

La capitanía del Puerto Menor Lino Echeverría se encuentra a orillas del río Madre de Dios.

Los casos más extremos se encuentran en Bolpebra (la triple frontera Bolivia, Brasil y Perú) y el Abuná, que se encuentra al otro extremo del departamento, en la frontera con Brasil. Gumercindo Montero explica que, por ejemplo, si es convocado para registrar algún problema en el Abuná, el trayecto es de más de dos días. “Cuando hay algún enfrentamiento, alguna situación crítica en el tema de zafra o en el tema de la madera, nos convocan para que vayamos. (...) Tienes que ir desde Cobija a Riberalta, y desde Riberalta entrar por Cachuela Esperanza hacia adentro y ese es otro día. Entonces al tercer día recién los estás atendiendo a los hermanos”, lamenta.

Las distancias no son el único obstáculo, pues a este problema se suma la mala señal de internet. Aunque las poblaciones cuentan con el servicio, hay lugares donde no hay conexión o la señal es intermitente.

Para el secretario general de la Federación de Trabajadores de la Prensa de Pando, Wilson Bersatti, hay una diferencia entre los problemas que enfrenta la prensa en el área urbana y rural. En la ciudad, explica, los reporteros se ven castigados con el silencio de las autoridades, mientras que en el área rural la brecha es digital; “el problema de tener acceso a los medios, al internet, para poder visibilizar la información que se genera”.

Autoridades indígenas de la Cipoap y del TIM II en conferencia de prensa para medios de Pando y Beni. (Foto: IPDRS)

Montero cuenta que a veces recibe llamadas desde las comunidades y le piden transmitir las asambleas, pero se ven impedidos por el internet. “Queremos transmitir al vivo y no tenemos señal; queremos hacer un despacho y no podemos por el tema de la señal; llamamos por la línea y un ratito hablamos y después se cae. Estar ahí, querer enviar el despacho, querer grabar al vivo algo que está aconteciendo, algo motivador, y no poder. O sea te sientes sin alas”, lamenta.

Pese a todas las dificultades, los periodistas comparten una pasión implacable, incomprendida y hasta sacrificada por su oficio. Sin embargo, esa devoción se traduce en bajos salarios.

La Federación de Trabajadores de la Prensa de Pando aglutina a tres sindicatos de la ciudad (20 de Octubre, Juan Carlos Valdivia y Cobija) y a dos que representan a las comunidades (Sindicato de Periodistas Indígenas y el Sindicato del Área Rural). Las asociaciones están integradas por trabajadores de radio, prensa, televisión y medios digitales;todos se han visto golpeados por la crisis que enfrenta el país, pero los más afectados son los medios digitales.

“Algunos realizan trabajos como maestros de ceremonias en actividades sociales, otros hacen diseños o spots para las empresas, pero no como un contrato de difusión con el medio que ellos tienen, sino de las empresas. En muchos casos tienen otras actividades adicionales, tienen sus emprendimientos de comida u otras varias actividades”, detalla Bersatti al respecto.

Desde Soberanía, una comunidad de casi dos mil habitantes, Camaconi informa de manera ininterrumpida a toda la población que alcanza a escuchar su radio y también reporta al mundo desde su página de Facebook; sin embargo, sus ingresos son inciertos. “Yo lo tengo (el medio) porque me gusta el periodismo, es un trabajo que a mí me encanta. Tengo que trabajar en otra cosa, como la carpintería; de repente me voy al chaco a sacar producto, vender y sustentar mi hogar, hay veces que hasta para pagar la energía del medio de comunicación. A veces sí entra una pequeña publicidad de 200 pesos, de 500 al mes, de 100 pesos. Entonces no es un lujo tener un medio, sino que para mí es una alegría servir a la gente a través de la comunicación”, concluye.