martes 24 de febrero de 2026

Tensión fronteriza Perú-Chile: una alerta para la diplomacia boliviana

Cuando la diplomacia llega tarde, ya no sirve: las crisis se gestionan antes de que estallen, no después.
domingo 30 de noviembre de 2025

La inmigración ilegal, estimada en 300 mil personas, es uno de los principales temas de debate durante el proceso electoral en Chile, debido a las implicaciones negativas que ha generado como: colapso de servicios básicos, hacinamiento en zonas de alta afluencia y una creciente percepción de criminalidad e inseguridad, factores que han intensificado tensiones con la población local.

La mayoría de los candidatos de derecha ofreció la expulsión de inmigrantes irregulares. Bolivia no quedó al margen del discurso, con énfasis, amenazaron con medidas de retaliación en caso de que las autoridades bolivianas no accedan a la reconducción de migrantes.

Concluida la elección, Jeannette Jara y José Antonio Kast son los candidatos que disputarán la presidencia en segunda vuelta. Kast —quien lidera las encuestas—, desde la zona fronteriza de Arica-Parinacota, lanzó un ultimátum a los migrantes indocumentados, les dijo: “Les quedan 111 días para dejar Chile voluntariamente. Si no, los vamos a detener, retener, expulsar… y se van a ir con lo puesto”.

A las autoridades peruanas las palabras no les entran por un oído y les salen por el otro. El presidente José Jeri, no lo tomó a la ligera, visitó la frontera en Tacna y anunció que, para prevenir ingresos irregulares masivos, decretará estado de emergencia y militarizará la frontera sur. Es un jefe de Estado que entiende que su responsabilidad es resguardar las fronteras y que es mejor prevenir que lamentar.

El mensaje fue claro y contundente. El mandatario peruano —con tacto, sin aludir directamente a Kast— envió un misil diplomático. Entre líneas dejó establecido que, como no se habla de cooperación, sino de unilateralidad; y así como Chile es soberano y libre de actuar, Perú también lo es y actuará con la misma libertad que proclama el candidato, consecuentemente militarizará la zona.

Recién entonces la ministra de Defensa de Chile intervino y puso los puntos sobre las íes. Llamó la atención afirmando que “los temas de frontera, los temas de límites de país, que son temas de Estado, no pueden usarse en campañas electorales”. La reprimenda es correcta, sin embargo, llegó tarde. Los problemas del relacionamiento internacional no se manejan con discursos de plaza ni se resuelven mediante amenazas. Una imprudente oferta de campaña ha tensionado la región fronteriza, los migrantes irregulares están intimidados, algunos intentan salir, existe presión en los puntos de control migratorio y si gana Kast el éxodo será masivo.

Bolivia no esta ajena a este nocivo escenario. Kast sostiene que el control migratorio boliviano fue complaciente, permitió el tránsito de migrantes hacia Chile y en consecuencia, Bolivia debe aceptar la reconducción. Incluso amenazó con restringir el uso de puertos y carreteras chilenas. La diplomacia de los pueblos, respondió con el silencio, poco hubo para alegar, ya que demagógicamente propuso la "ciudadanía universal" que abogaba por la libre movilidad y el rechazo a las barreras fronterizas.

En diciembre del año pasado, la prensa informó que Bolivia y Chile suscribieron un Acuerdo Interinstitucional de Cooperación Migratoria, en el cual Bolivia acepta la reconducción de migrantes irregulares, no solo de sus connacionales, sino también de otros países. Inexplicablemente el texto permanece en reserva. Si Bolivia acepta la reconducción de inmigrantes ilegales -en su mayoría venezolanos- la pregunta que cabe es ¿Qué hará con ellos?, ya que la frontera peruano boliviana también estará vetada. ¿Será que hay el presupuesto necesario para cubrir los costos logísticos de traslado vía aérea? Claro siempre y cuando Maduro quiera recibirlos o caiga.

Adicionalmente la fundación del Servicio Jesuita al Migrante SJM recientemente informó que debido a los rigurosos requisitos exigidos por Chile -como demostrar que se tiene el dinero suficiente para su estadía y manutención- los migrantes estacionales bolivianos  eluden el ingreso por los pasos habilitados.

La etapa de saludos protocolares y buenos deseos a las nuevas autoridades ha concluido. Bolivia enfrenta hoy un entorno fronterizo tensionado, con procesos de militarización y probables decisiones unilaterales de nuestros vecinos que inciden directamente en nuestra seguridad fronteriza y en nuestra política migratoria.

Si Chile expulsa migrantes y Perú cierra su frontera, Bolivia también sufrirá las consecuencias, probablemente las más graves, por ser el eslabón más débil de la cadena y el inevitable amortiguador de una crisis humanitaria y de seguridad fronteriza. Ello implicará una acumulación masiva de personas y la obligación de brindar alimentación y servicios esenciales —entre ellos salud— sin que exista una capacidad material real para enfrentar una crisis de tal magnitud. Todo esto ocurrirá bajo la mirada vigilante de las ONG de derechos humanos, siempre listas para activar mecanismos de denuncia internacional.

La diplomacia boliviana debe actuar ahora, antes de que los hechos la arrinconen. Cuando la diplomacia llega tarde, ya no sirve: las crisis se gestionan antes de que estallen, no después. En consecuencia, corresponde defender con inteligencia, coherencia y firmeza los intereses nacionales. Dos décadas de silencio, improvisación e incompetencia ya fueron más que suficientes.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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