lunes 23 de febrero de 2026

La Tribuna

¿Qué le deparará el 2026 a The Strongest?

Definitivamente, las cosas no andan bien en la institución a pesar de que se quiere mostrar otra realidad, y el futuro no pinta muy esperanzador.

El club The Strongest acabó mal la temporada 2025; las deudas lo agobiaron y los objetivos deportivos, consecuencia de la crisis económica, no se cumplieron.

Los planes de la dirigencia, cuerpo técnico y jugadores apuntaban a clasificarse a fase de grupos de Copa Libertadores 2026, pensando sobre todo en el premio económico: tres millones de dólares, en el peor de los casos.

Se calculaba que ese monto ayudaría a atenuar la crisis, pero el club se quedó sin título, sin fase de grupos y solo obtuvo un premio consuelo: la clasificación a Fase 1 del torneo internacional, que de inicio le garantiza un ingreso de 400.000 dólares.

El incentivo económico podría incrementarse si el equipo avanza en el torneo internacional, pero de entrada el panorama se puso cuesta arriba. El rival será el venezolano Deportivo Táchira, que hace cuatro semanas inició su pretemporada y ya aseguró siete refuerzos.

Con todos esos antecedentes, el panorama atigrado en este nuevo año no parece que será diferente a lo que se vivió en la gestión pasada. La dirigencia anunció que se pagaron varios compromisos pendientes, pero se vienen otros.

Varios empleados, además, denunciaron en las últimas horas que se les debe cuatro meses de sueldos y no les pagaron aguinaldos.

“En realidad (el presidente) dividió a los empleados pagando a algunos sí y a otros no, pero los que no cobraron ya denunciaron esa anormalidad al ministerio”, confió uno de los empleados, quien lleva varios meses sin cobrar su salario y tampoco recibió su aguinaldo.

También contó que a los jugadores se les debe mínimamente tres meses y, como marchan las cosas, sobre todo por lo que informan los medios de comunicación y lo que se lee en redes sociales, se viene más de lo mismo.

El presidente Daniel Terrazas aseguró que de lo único que no pueden quejarse los hinchas atigrados ni los asociados del Complejo es la transparencia con la que el actual directorio maneja la institución.

La aseveración, sin embargo, no es compartida ni por los aficionados ni por los asociados del Complejo de Achumani, quienes, por el contrario, a diario le piden que se le aleje de la institución.

Entre agosto y noviembre las disputas en la interna del directorio —presidente vs. comité ejecutivo— fueron el pan de cada día, pero después hubo un acercamiento, que duró poco porque ha vuelto a sufrir rupturas.

El director Ricardo Beltrán, por ejemplo, denunció el 22 de diciembre que el presidente firmó un contrato con una empresa chilena para la comercialización de los Tigres de Oro, que es mucho más cara que las empresas nacionales que ofrecen los mismos servicios y, pese a que se opuso a esa decisión, sus argumentos no fueron escuchados. También contó que para el clásico del 30 de noviembre por el torneo todos contra todos se emitieron 5.000 entradas de cortesía, algo que nunca vio, pero tampoco obtuvo respuestas.

Definitivamente, las cosas no andan bien, a pesar de que se quiere mostrar otra realidad, y el futuro no pinta muy esperanzador para el Tigre.