lunes 23 de febrero de 2026

La Tribuna

La billetera manda

En nuestro fútbol, pese a que se habla de renovación y promoción de  jugadores, no siempre se cumple con esto aunque, justo es reconocerlo, en el último tiempo están “apareciendo” nuevos rostros y se apuesta  a descubrir talentos .

El mercado de pases, traspasos y/o transferencias de jugadores de fútbol, se vuelve dinámico, movido,  intenso y, en muchos casos, sorpresivo, en cada comienzo   de  campeonato, cuando todos los clubes pretenden  fichar a los mejores jugadores para encarar una  exitosa y exigente temporada que los lleve a conquistar el máximo  lauro, que es ser campeones  o, cuando menos,  aspirar a sitiales de clasificación a copas internacionales que les reportan importantes ingresos económicos.

Es esta una premisa que se aplica en todo el mundo, fundamentalmente cuando se trata de equipos profesionales .

Y ya sabemos, a nivel internacional, sobre todo con las grandes instituciones y clubes de renombre que están fuera de nuestro continente, que la danza  es millonaria,  de  miles de millones de  dólares,  para adquirir los servicios de jugadores que buscan la mejor oferta para asegurarse su porvenir.

Esto ocurre en todas las ligas  y,  naturalmente,  con la distancia del caso, Bolivia no está exenta de éste dinámico mercado de pases y contrataciones de jugadores para iniciar una nueva temporada.

Nuestros  16 clubes profesionales tienen   diferentes estructuras  y  conformacion  de  directivas con aspiraciones particulares,  en la mayoría de los casos, buscando  una  base económica que le permita ser sustentables durante una temporada y, para ello, aspirar a una clasificación internacional. , sea  la Copa Libertadores de América o Sudamericana , que otorgan  importantes premios económicos.

Muchos de los clubes  bolivianos ,  dependen  de  una dirección  vertical, que toma decisiones en función  de sus recursos ( personales) y  posibilidades ,para  fichar a  jugadores que consideran  importantes  para alcanzar sus metas deportivas.

En algunos casos (sobre todo en un pasado reciente)  esas   contrataciones no se basaban en criterios de necesidad técnica del plantel, sino en función de los empresarios  que manejan  los intereses   de “sus” jugadores y los suyos propios.

Por eso se decía que los dirigentes contrataban primero jugadores y  después  al director técnico. Ahora, en algunos clubes, prima el criterio del entrenador, para contar con los jugadores que le permitan tener un plantel  competitivo. Tal como siempre debería acontecer-

En nuestro fútbol, pese a que se habla de renovación y promoción de  jugadores, no siempre se cumple con esto aunque, justo es reconocerlo, en el último tiempo están “apareciendo” nuevos rostros y se apuesta  a descubrir talentos .

Estas contrataciones deberían  estar fundamentadas en criterios de necesidad técnica , de acuerdo a las ideas tácticas y de rendimiento que pretende  el   entrenador  de cada equipo y no de  algunos caprichos que podrían, en vez de ser positivos y sumar, ser perjudiciales para el club  . (Y eso se vio el año pasado,  con  jugadores que no rindieron de acuerdo a las expectativas con las que fueron contratados, con altas  erogaciones) y,  claro, lo que resulta fundamental es, como habitualmente se dice , el grosor de la billetera del dirigente o del club.

Finalmente es éste aspecto, el preponderante y que “manda” para la adquisición de jugadores.

En muchos casos, la apuesta es importante, invirtiendo mucho dinero, pensando en recuperarlo y tener réditos, clasificando, como quedó expresado en líneas anteriores, a una copa internacional.

También están clubes que no tienen recursos suficientes y conforman planteles como para,  si se da el caso, aspirar a  algún premio internacional   o,  simplemente, mantenerse en el  fútbol   profesional.

Muchas veces, pese a que se dice que en la cancha son once contra once,  pesan esas diferencias económicas y jugadores de mayor jerarquía, trayectoria, recorrido y experiencia  que son contratados por los clubes con mayor  poder económico, marcan la diferencia.

De ahí  algunas asimetrías que se dan  entre equipos denominados “chicos” ,con  poco poder de convocatoria, y los otros que siempre están  en la vanguardia y tienen mayor preferencia entre los aficionados.

También  puede ser cuestión de tener una buena administración para evitar penurias, contratiempos y dificultades en la contratación de jugadores, como sucedió con algunos de nuestros clubes en  el pasado campeonato.

Se habla, asimismo, de un juego limpio, en cuanto a las finanzas de los clubes, es decir, de no contratar más allá de las reales posibilidades económicas para cubrir y cumplir con los futbolistas  y evitar esos lamentos de estar  meses impagos, arrastrando deudas que, en muchos casos, llevan a sanciones de no poder contratar jugadores para la siguiente temporada.

Cuestión de una buena planificación, de una adecuada  fiscalización, de implementar  y aplicar, en consenso, reglas claras que posibiliten contrataciones de  jugadores  -sobre todo cuando son extranjeros- que, realmente, contribuyan a sus clubes y al crecimiento del fútbol boliviano.

La billetera manda, sí. Pero debe primar el buen criterio de elección, para conformar planteles que sean realmente competitivos y sean capaces de brindar un buen espectáculo y así atraer a su hinchada y público que los respalde en cada una de sus  presentaciones.