miércoles 25 de marzo de 2026

Política

Ruptura entre presidente y vicepresidente afecta la institucionalidad y daña el sistema democrático, según especialistas

Es la primera vez que Bolivia registra una situación de estas características, en la que un vicepresidente realiza denuncias y cuestiona de manera pública y directa al presidente, señaló el analista Hugo San Martín. Por su parte, Orlando Peralta atribuyó la ruptura entre ambos mandatarios a la falta de confianza mutua.
El presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara. Foto: PDC
El presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara. Foto: PDC

La ruptura de la relación entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara afecta la institucionalidad, daña el sistema democrático y corroe toda la estructura estatal. Además, es la primera vez que en Bolivia se presenta una situación de estas características, señalaron por separado los analistas políticos Orlando Peralta y Hugo San Martín, consultados por Visión 360.

Las denuncias de corrupción y las críticas constantes del vicepresidente en contra del presidente provocaron el distanciamiento de ambos, al punto que Rodrigo Paz creó la oficina virtual mediante el Decreto Supremo 5519, para no entregar el mando del Estado a Edmand Lara, quien se declaró opositor al gobierno.

Para el analista Hugo San Martín, es la primera vez que Bolivia registra una situación de estas características. “Creo que en el pasado nunca se ha dado una situación así, en la que el vicepresidente ataque de manera pública y directa al presidente. Institucionalmente, esa conducta daña al sistema democrático y a la institucionalidad”, afirmó.

No obstante, San Martín señaló que la creación de la oficina virtual por parte del presidente, en caso de realizar viajes al exterior, no afectará su gestión, incluso si la medida se extiende durante los cinco años de mandato. “No es preciso que un presidente que va a viajar al exterior tenga que dejar en manos del vicepresidente el mando del país”, explicó.

Agregó que, aunque la Constitución Política del Estado establece la entrega del mando al segundo mandatario, en la práctica ya se ha aclarado que no es necesario y que, históricamente, hubo un “uso desmedido” de esa facultad.

Finalmente, comparó la situación con la experiencia internacional. Señaló que en Argentina también se registró un deterioro en la relación entre el presidente Javier Milei y su vicepresidenta Eugenia Villarruel, aunque, a pesar de los roces, Milei ha gobernado dos años y medio sin mayores inconvenientes.

Optimismo

San Martín manifestó su optimismo respecto a que ambos mandatarios encuentren la manera de que la difícil situación que atraviesan no afecte la marcha del país.

“Es una situación complicada, pero creo que al final se va a decantar y seguramente se podrá evitar que esto afecte, como se teme que pueda hacerlo”, afirmó.

No obstante, el analista reconoció que las aspiraciones presidenciales de Lara, manifestadas públicamente desde el inicio de su gestión, y sus denuncias de corrupción contra el presidente, que hasta ahora no ha podido probar, se deben en parte a que el segundo mandatario tiende a “exagerar algunas situaciones”. “Esperamos que esto no pase a mayores y que no se registren problemas de gobernabilidad”, agregó.

“Falta de confianza interpersonal”

Por su parte, Orlando Peralta señaló que los conflictos entre los dos mandatarios evidencian un problema de “falta de confianza interpersonal”, lo que erosiona la estructura institucional.

Advirtió que esta falta de confianza mutua afecta tanto a la política, en las negociaciones y búsqueda de consensos necesarios para la aprobación de decisiones por la Asamblea Legislativa Plurinacional, como a la gestión pública.

“El presidente enfrenta opositores de manera natural: en la Asamblea, en la calle, en instituciones y también en la Vicepresidencia. Esto provoca que no pueda realizar viajes al exterior con tranquilidad, como ocurrió con la 56.ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial, entre el 19 y 23 de enero, en Davos, Suiza”, explicó.

Peralta advirtió que, durante los cinco años de gestión, esta situación probablemente se profundice, especialmente porque el vicepresidente participará en las elecciones subnacionales de marzo, contará con alcaldes y gobernadores aliados, y es probable que fortalezca su influencia política.

Además, indicó que Lara dispone de parlamentarios en la Asamblea, lo que no es saludable para la gestión gubernamental, ya que, “con verdades o mentiras”, tiene incidencia política, concluyó.

Medidas de emergencia

Peralta sostuvo que, durante los cinco años de gestión, es probable que Paz se vea obligado a tomar medidas de emergencia, ya que, en caso de viajar al exterior, podrían surgir conflictos y denuncias que generen inestabilidad política. Esta situación se agravaría si las medidas dictadas por el gobierno no producen resultados a mediano plazo y Lara logra mayor respaldo popular, advirtió.

Según Peralta, Lara debería actuar como un actor estratégico en la Asamblea, pero no lo hace; al contrario, se ha convertido en un enemigo político. Aun así, el presidente debe lograr acuerdos y consensos en la Asamblea, como ocurrió con el Decreto 5516, sobre la nueva política económica y social, que requiere coordinación y aprobación en esta instancia legislativa.

No obstante, la existencia de varias facciones internas en la Asamblea preocupa, ya que la fragmentación puede afectar la gestión de gobierno al momento de aprobar proyectos.

Peralta también señaló que el vicepresidente se encuentra en campaña permanente, buscando apoyo para las elecciones de gobernadores y alcaldes, y proyectándose como futuro presidente. Incluso podría estar promoviendo una eventual renuncia anticipada del presidente, generando inestabilidad y presentándose como el salvador, advirtió.