domingo 22 de marzo de 2026

Yañee

Al carajo la Madre Tierra y sus seres vivos

Esa Madre cada día es violada, explotada, incendiada…pero el violador, el explotador, el incendiario sigue en sus fechorías y goza de prestigio social y en muchos casos es autoridad ambiental, impune.
domingo 22 de marzo de 2026

No necesitas ser experto en derechos ambientales, ni especialista académico, ni enviado internacional para sentir y angustiarte por lo que el ser humano está haciendo contra la Madre Tierra y sus seres vivos. Solo un ciudadano con sentido común, preocupado para una vez alertar sobre la forma irresponsable y abusiva que estamos siendo hacia la Naturaleza. Que nos pasará factura y bien cara.

En la inauguración de la Cumbre de la Tierra en septiembre de 2002, realizada en Johannesburgo, el presidente de Francia, Jacques Chirac, lanzó una seria advertencia: “Se nos está quemando la casa y miramos hacia otro lado”. ¿Qué hicimos estos últimos años?

Una sentencia lapidaria que los gobernantes, los que dominan el mundo con sus grandes empresas y los ciudadanos a pie no lo tomarían muy en cuenta y la casa se seguía quemando cada día que pasaba en el planeta Tierra, con una humanidad que si bien sobrevivió a tantas calamidades en cada época histórica, como pandemias, guerras, catástrofes, matanzas, genocidios ahora se encuentra ante el reto más difícil de afrontarlo porque se trata de generar, proteger, construir y expandir la vida no solo del ser humano, sino de los seres vivos de la Pachamama, Gaya o Madre Tierra. “Dentro de los 4.000 millones de años de historia de la vida sobre nuestro planeta, dentro de los 4 millones de años de historia de la familia humana, hay una sola generaci6n privilegiada que podrá vivir este momento único de transición: la nuestra”, nos alienta el científico Carl Sagan.

En Bolivia, desde hace muchos años venimos mirando para el otro lado o hacia cualquier otro lado, pero menos tomando conciencia de que tenemos que cuidar a la Tierra, a sus recursos naturales y cuando ocurre algún hecho de la naturaleza, como lluvias permanentes, terremotos, deslizamientos de ríos y cuencas, incendios forestales, sin pensar un segundo, van diciendo que son “desastres naturales” y acusando a la Madre Tierra de asesina, malvada, destructora y que no respeta la vida de los seres humanos.  Así también repiten las cadenas de Tv y periodistas que no tienen una mínima formación en temas ambientales y derechos de la Madre Tierra.

Un momentito, no son desastres naturales. Revisen el diccionario o por lo menos lean el libro de Rachel Carson, Primavera silenciosa: “El más alarmante de todos los atentados del hombre contra su circunstancia, es la contaminación del aire, la tierra, los ríos y el mar con peligrosas y hasta letales materias”, libro que se publicó en 1962, que recibió la oposición de ciertos grupos ecologistas y de los que depredan y contaminan el medio ambiente.

La casa grande se está quemando por causa de la ambición desmedida del ser humano, por su afán imperioso de generarse riquezas explotando los recursos del agua, ripio, arenas, minerales, bosques que sabiamente están en el lugar donde deben estar y cumplen con una función ancestral que los dioses de todas las religiones o que el Hacedor del Universo, los ubicó en sus respectivos lugares y con roles específicos. Cada ser vivo de la naturaleza tiene su responsabilidad para darle equilibrio y más vida a todo su entorno y a la humanidad en su conjunto.  “Los juncos se han marchitado en el lago, y ningún pájaro canta”, nos dijo el poeta inglés Joan Keats.

Pero cuando la mano del hombre, de forma caprichosa e irresponsable, cambia los cursos y las ubicaciones de esos elementos o los destruye, pues produce efectos mortales en los mismos, que llegan a rebelarse luego, ocasionando así lo que hoy estamos observando: inundaciones, ripios que cambian sus cursos, mazamorras, que van destruyendo a su paso sembradíos casas, caminos y lo más grave matando vidas humanas. Ahí están los ejemplos de la mano destructora del humano: La desgracia de Samaipata, El Torno, río Grande en Abapó, Yapacaní, Tipuani, los incendios forestales permanentes y otros tantos hechos como productos de los desmontes, extracción de áridos, arena, ripio, que transformó el espacio natural y el normal curso de cuencas, ríos que al ser explotados de forma inmisirecorde buscaron otras salidas y así provocaron grandes titulares de prensa.

 “El príncipe de las letras bolivianas”, Gabriel René Moreno, decía de la gente de las tierras bajas: “Son hermosos como el sol y la luna”. Pero a este paso vertiginoso del desarrollo salvaje, no quedará nada de esa hermosura en los valles, parques, cuencas, lagunas que aún nos quedan en el departamento  más extenso, variado y rico del Estado boliviano.

Y ese “rio de pie”, que proclamaba el poeta Raul Otero Reiche está quedando en basurales y ríadas de troncos, lodo, generando destrucciones que luego se lamentan los que propiciaron los desvíos, desmontes, quemas de árboles y las extracciones de los elementos que le dan equilibrio y armonía a cada río del planeta y de Santa Cruz.

“Soy pesimista respecto al género humano porque es demasiado ingenioso para su propio bien. Nuestra aproximación a la naturaleza consiste en derrotarla hasta la sumisión. Nosotros encontraríamos mejor oportunidad de sobrevivir si nos acomodáramos a este planeta y lo considerásemos con aprecio en vez de escéptica y dictatorialmente”, sentencia que puso el dedo en la llaga el escritor y ensayista estadounidense, E.B. White.

Al ritmo que la humanidad y sus gobernantes en lo político y económico van dinamizando las actividades se perfila un escenario complicado y difícil, para no ser tan alarmista y decir un futuro dantesco, infernal, etc. Pero eso sí, de continuar a este ritmo descontrolado, ambicioso, desmedido, así como decía el Tambor Vargas en su diario de la independencia: “Moriremos si somos zonzos”, así podríamos advertirles a todos ellos “moriremos si somos zonzos en no respetar y proteger a la Madre Tierra y sus seres vivos”.

Esa Madre cada día es violada, explotada, incendiada…pero el violador, el explotador, el incendiario sigue en sus fechorías y goza de prestigio social y en muchos casos es autoridad ambiental, impune.

¡Qué paradojas de un Estado que tiene varias leyes ambientales, Ley de la Madre Tierra, la Autoridad Plurinacional de la Madre Tierra y discursos que hacen llorar de ser defensores, amadores y protegedores de esa Madre! Como diría cierto personaje en campaña: Al carajo.

“Dentro de los 4.000 millones de años de historia de la vida sobre nuestro planeta, dentro de los 4 millones de años de historia de la familia humana, hay una sola generaci6n privilegiada que podrá vivir este momento único de transición: la nuestra”, nos alienta Carl Sagan.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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