jueves 2 de abril de 2026

Crónica

Interpretar la pasión de Cristo, un modo de expiar los pecados para los reos en Panamá

Hay escenarios que incluyen desde el huerto de Getsemaní, hasta el lugar donde fue crucificado o la cueva donde lo enterraron y resucitó. Entre el público, autoridades y decenas de prisioneros de camiseta amarilla escoltados por fuerzas de seguridad de negro, con material antidisturbios o armamento de alto calibre.
Eduardo Ruíz (c), un privado de libertad de 29 años, representa a Jesús durante la obra de teatro 'Camino del Calvario' este miércoles, en la cárcel La Mega Joya en Ciudad de Panamá (Panamá). Foto: EFE
Eduardo Ruíz (c), un privado de libertad de 29 años, representa a Jesús durante la obra de teatro 'Camino del Calvario' este miércoles, en la cárcel La Mega Joya en Ciudad de Panamá (Panamá). Foto: EFE
jueves 02 de abril de 2026

EFE / Ciudad de Panamá

Un Jesús acusado de agresión sexual, un soldado romano pandillero o un encargado de vestuario condenado por homicidio son algunos de los reos que, en busca de la expiación de sus pecados o cambiar la rutina, participan esta Semana Santa en una obra de teatro sobre la pasión de Cristo en una prisión de Panamá.

En una de las construcciones más modernas del complejo penitenciario de La Joya, el más grande del país ubicado a las afueras de la capital panameña, una de sus naves se ha transformado por un día en la Jerusalén de los últimos días de Cristo.

Hay escenarios que incluyen desde el huerto de Getsemaní, hasta el lugar donde fue crucificado o la cueva donde lo enterraron y resucitó. Entre el público, autoridades y decenas de prisioneros de camiseta amarilla escoltados por fuerzas de seguridad de negro, con material antidisturbios o armamento de alto calibre.

"Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado, Padre?", grita al cielo el personaje de Jesús.

Eduardo Ruíz (c), un privado de libertad de 29 años, representa a Jesús durante la obra de teatro "Camino del Calvario" este 1 de abril de 2026, en la cárcel La Mega Joya en Ciudad de Panamá (Panamá). Foto: EFE

 

Las monedas golpean también el suelo lanzadas por un Judas arrepentido por su traición, o se escuchan, mientras carga la cruz, los azotes a Cristo de los soldados romanos, escenas acompañadas a menudo de un coro en un extremo del recinto. Al concluir, una fuerte ovación.

"Llevamos aproximadamente 30 días de preparación, mucho trabajo, esfuerzo, sacrificio, pero aquí estamos interpretando el personaje de Jesús", dice a EFE Eduardo, identificado solo con el nombre, al concluir la obra, mientras porta aún la corona de espinos y el ropaje blanco salpicado de sangre.

Eduardo tiene 29 años, y lleva tres en prisión (de una pena de ocho) condenado por "delitos sexuales", después de -asegura- mantener relaciones consentidas con una menor con la que tenía un noviazgo y ser denunciado por la madre: "No fui a juicio porque reconocí que el hecho estaba hecho, así que yo asumí mi culpa y no fue necesario".

 Dice que una obra como esta, 'Camino al Calvario', le da "la oportunidad de hacer las cosas diferentes, que es lo más importante, siguiendo ese mensaje de Jesús".

"Verdaderamente la interpretación me lleva a reflexionar y a darme cuenta de que Cristo sí nos ama, de que Jesús sí dio su vida por mí y que el día de hoy me tiene con vida y me lleva a vivir ese momento de angustia, pero también de victoria y es la victoria que él nos ha transmitido a cada uno de nosotros", afirma.

Y pide a los que están fuera "pensarlo una y otra vez" antes de cometer un delito que los pueda llevar a la cárcel, donde "la vida es tan difícil y tan dura".

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La búsqueda de la "resocialización"

Entre los asistentes a la obra se encontraba el director general del Sistema Penitenciario de Panamá, Jorge Torregroza, que quiso llevar "un mensaje de esperanza" a los reos, de "que las cosas pueden ser diferentes".

"No todo es violencia, no todo es guerra, de que es posible hacer la paz en un centro penitenciario", afirmó, subrayando la importancia de participar en proyectos que les sirvan para conmutar la pena, "salir y no regresar, esa es la parte principal y el objetivo de la resocialización".

Uno de los arrepentidos es Carlos, que interpreta a un soldado romano, y que tras dos años en prisión espera aún una condena alta por "pandillerismo".

Es la segunda vez que participa en una obra de teatro en la cárcel, y le gusta porque es algo "bastante reflexivo, te da tiempo para pensar, te entretiene, te saca de la rutina de lo mismo".

"Me he dado cuenta que acá se pierden muchas cosas que se tienen allá en libertad. La familia es lo principal que uno extraña bastante en estos lugares. Uno aprende a apreciar bastante esos tiempos con ellos", dice a EFE.

También Rodrigo Antonio, que tiene seis hijos menores, espera una segunda oportunidad fuera, cuando cumpla una condena de 27 años de prisión por homicidio. Él asegura que se trató de defensa propia. Lleva cinco años entre rejas.

La especialidad de Rodrigo Antonio es el reciclaje, y explica que tanto el vestuario como los escenarios los diseñaron con material desechado en La Joya, como "plástico, galones, cartuchos, tela que se recicla".

"Cada obra tiene su propio guión y con este material reciclable lo transformamos y logramos hacer lo que es el vestuario y el escenario", afirma a EFE. "Me encargo de reciclarlo, prepararlo, separarlo y después con la idea de los demás compañeros hacemos lo que es el vestuario y los moldes que se necesiten para dicha obra".

El repertorio teatral que tienen al año, dice, es variado, obras con las que intentan "demostrar" su "resocialización", desde temas religiosos a representaciones con motivo de la etnia negra, el Día de la Cultura o el Idioma.

"Me gustaría salir de aquí y poder seguir en mi negocio que era el reciclable, ya que por muchos años cambié mi vida (...) Tuve que volver a este lugar en defensa propia", insiste.

Eduardo Ruíz (c), un privado de libertad de 29 años, representa a Jesús durante la obra de teatro "Camino del Calvario" este miércoles, en la cárcel La Mega Joya en Ciudad de Panamá (Panamá). Foto: EFE