martes 14 de abril de 2026

Planetario

El fragmento de la Luna que llegó al país tras la contribución de Bolivia a misiones espaciales

Según el director del Observatorio y Planetario de la carrera de Física, Mirko Raljevic, Estados Unidos donó la pieza al gobierno de Hugo Banzer y este, a su vez, la entregó a la UMSA.
El fragmento lunar, junto a la bandera boliviana que estuvo en el espacio. Foto: Visión 360
El fragmento lunar, junto a la bandera boliviana que estuvo en el espacio. Foto: Visión 360
martes 14 de abril de 2026

El Planetario Max Schreier de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) guarda un fragmento de la Luna que fue traído por la misión del Apolo 17, que en 1972 alunizó en el satélite natural. Además del fragmento, la institución también guarda la bandera boliviana que viajó al espacio.

“Este fragmento es una porción de una roca del valle de la Luna de Taurus Littrow; se entrega como símbolo de la unidad del esfuerzo humano y conlleva la esperanza del pueblo estadounidense de un mundo de paz”, dice la inscripción que tiene el fragmento lunar que custodia el Observatorio de la UMSA.

En el lugar hay una placa que tiene una leyenda sobre la bandera nacional que fue a la Luna: “Esta bandera de su nación fue llevada a la Luna a bordo de la nave espacial estadounidense durante la misión Apolo XVII en diciembre de 1972. Presentada a la República de Bolivia. Del pueblo de los Estados Unidos de América. Richard Nixon, 1973”.

Según Rubbert Muñoz, técnico del Observatorio Astronómico y el Planetario Max Schreier, contó que en los años 60 había inquietudes por parte del Servicio Geológico de Estados Unidos en cuanto a si las misiones futuras que realizarían iban a ser seguras y qué rutas iban a tomar.

“Para verificar todo eso, encuentran que el monte Chacaltaya es un lugar ideal para la observación, entonces se monta un pequeño observatorio y se comienza a tomar fotografías de zonas especiales del cielo. Para ellos fue fácil hacer las relaciones y decirnos ‘háganos la gauchada de tomar fotografía’ y al final resulta que luego de años, vemos que nuestro país ha contribuido y que tenemos una piedrita que confirma que el hombre ha ido a la luna”, señaló Muñoz.

En 1967, por encargo del Servicio Geológico de Estados Unidos, se instaló un telescopio en este punto estratégico para observar regiones específicas del cielo relacionadas con los denominados puntos de Lagrange, zonas donde podía concentrarse material capaz de interferir con las trayectorias de las naves espaciales, se lee en un boletín oficial. 

Muñoz sostuvo que quien tomó las fotografías del espacio y de lugares de la Luna fue el miembro del Laboratorio de Física Cósmica, Antonio Zelaya, y aseguró que Estados Unidos entregó la pieza al entonces presidente Hugo Banzer, quien a su vez la entregó a la UMSA.

“En aquel entonces el presidente Banzer dijo: esto le sirve al país y a la institución, y se lo entrega a esta institución de la Universidad que ya funcionaba en la azotea de la Facultad de Ingeniería, y ellos se vuelven los depositarios de esta pieza”, contó.

En tanto, Mirko Raljevic, director del Observatorio y Planetario de la carrera de Física, explicó que la composición de la pieza lunar tiene similitud con la de la Tierra y que es imposible diferenciarlas. “La composición es muy parecida al de la tierra. Hay una idea de que de alguna manera la luna agarró una parte de la tierra cuando estaba en formación. Hay una teoría de que vino un objeto, colisionó con la tierra cuando estaba en formación, le sacó un pedazo y se lo quedó la luna, porque su composición es similar”, precisó Raljevic.

Para el director, la UMSA y sus investigadores contribuyeron al esfuerzo científico internacional desde el observatorio de Chacaltaya, donde se realizaron estudios astronómicos en coordinación con el Servicio Geológico de Estados Unidos.

“Hemos aportado con imágenes y otro tipo de estudios y lo trajeron. Como dijo Rubbert, Estados Unidos lo donó al gobierno de Banzer y él lo dio a la institución natural, que es la UMSA”, agregó.