viernes 1 de mayo de 2026

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Gabriel Batistuta, el símbolo de una generación

El atacante argentino es dueño del récord como único futbolista en anotar dos tripletes en dos ediciones distintas de la Copa del Mundo
Batistuta festeja uno de sus goles en la Copa de 1998. Foto: FIFA.
Batistuta festeja uno de sus goles en la Copa de 1998. Foto: FIFA.

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En su mejor momento de forma, Gabriel Batistuta fue uno de los atacantes más temidos de su generación. El delantero argentino destacó por su capacidad para rematar con precisión y potencia con ambas piernas.

Fue una pesadilla para las defensas rivales dado su poderío físico, velocidad en carrera y agilidad. Además, siempre supo aparecer en los momentos importantes. Antes de debutar en la Copa Mundial de la FIFA, en Estados Unidos 1994, ya había ayudado a su selección a ganar dos ediciones consecutivas de la Copa América, 1991 y 1993, con goles en sendas finales. Por tanto, no es de extrañar que Batigol deslumbrara en su primer Mundial.

El primer encuentro de la Albiceleste, contra Grecia, tuvo lugar en el Estadio Foxboro ante 50.000 aficionados que disfrutaron con el debut de la estrella de la Fiorentina.

Transcurridos menos de dos minutos de juego, Batistuta condujo el balón hacia la frontal del área y sorprendió al guardameta con un disparo raso y cruzado. El segundo tanto llegó antes del descanso con un potente remate con el exterior del pie ante el que Antonis Minou no pudo hacer nada.

Maradona marcó el 3-0 con un disparo que entró por la escuadra derecha del arco y en el descuento Batistuta logró el triplete desde el punto de penalti. Definir la acción como "contundente" sería quedarse corto: Batigol completó su debut mundialista con un impresionante lanzamiento que por poco atraviesa la red rival.

En los octavos de final, Argentina se enfrentó a Rumanía y Bati, nuestro protagonista, consiguió anotar de nuevo. Sin embargo, su selección cayó derrotada por 3-2 tras una segunda parte agónica.

Después de cuatro exitosas temporadas en la Serie A, Batistuta volvió a demostrar su talento en el Mundial de Francia 1998. En el primer partido, contra Japón, logró el gol de la victoria para los suyos, pero fue en el segundo encuentro donde hizo historia.

A falta de 17 minutos para el final, Argentina ganaba 2-0 contra Jamaica, pero la ambición de Batistuta seguía intacta. Marcó el tercer gol del partido con un disparo cruzado desde el costado derecho del área y el cuarto desde la frontal con un potente lanzamiento que no pudo detener Warren Barrett.

A tan solo siete minutos del final, Ariel Ortega fue derribado en el área, el árbitro señaló el punto de penalti y Batistuta se dispuso a hacer historia. Nadie había logrado tripletes en dos ediciones del Mundial, pero el delantero argentino no tenía la menor intención de dejar pasar esta oportunidad única.

El desenlace era previsible. Batistuta empleó la misma técnica que en el penalti contra Grecia cuatro años antes: golpeó el balón con tal fuerza que, por un instante, el impulso le hizo despegar ambos pies del suelo y quedar suspendido en el aire.

Aunque Batistuta y Argentina terminaron su periplo mundialista en cuartos de final tras caer derrotados contra Países Bajos 2-1, en Francia 1998 se forjó la leyenda de una de las grandes figuras del fútbol argentino.