sábado 2 de mayo de 2026

Yañee

Cuando la COB perdió la dignidad

La COB está recibiendo fuertes críticas de sus propias bases, porque ya van entendiendo que ellos usan su poder para negociar sus intereses.
sábado 02 de mayo de 2026

¡Qué huecos suenan hoy esos estribillos revolucionarios de años, muchos años antes que acompañaban las grandes y verdaderas luchas sindicales: Fusil, metralla, el pueblo no se calla. El pueblo unido jamás serás vencido. De pie nunca de rodillas. Hasta las últimas consecuencias…!

Luchas sindicales por los derechos laborales y la participación política del movimiento obrero que tuvieron su auge y su fortaleza en varios periodos históricos del país.

La Central Obrera Boliviana fue una creación de la revolución nacional. El poder quería un instrumento que lo acompañe en las conquistas políticas, económicas, sociales que prometieron. Es así que la COB fue creada el 16 de abril de 1952, en cuyo fundacional estuvieron dirigentes de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, Confederación de Trabajadores Fabriles, Confederación Ferroviaria, Federación de Empleados de Bancos y Ramas Afines, Sindicato Gráfico, empleados de comercio e industria, Sindicato de Campesinos y Federación Agraria.

Sectores poderosos que con el tiempo afianzaron su poder y otros fueron replegados o anulados, por afectar intereses.

El movimiento obrero y popular tuvo su prueba de fuego en los gobiernos neoliberales haciendo frente a las medidas privatizadoras y a los engaños del poder, como lo fue en su momento, la instalación de las AFP españolas que iban a administrar los fondos de pensiones, prometiendo una “jubilación digna”, pero hoy millones de jubilados perciben rentas miserables.

Ni el gobierno socialista del MAS pudo remediar esta crítica situación.

Este mismo movimiento fue empoderado en los 20 años de poder de Evo Morales y Luis Arce. Sus dirigentes acompañaron la gestión pública y lo hicieron sin oposición, solo gritando de vez en cuando, pero estaban atados a todo lo que el poder les dictaba, y eso fue a cambio de jugosas prebendas.

Las cúpulas de la COB y sus departamentales se perdieron en los limbos del poder de turno, que hizo lo que le dio la gana con un grupo de dirigentes a quienes los llenó de bonos, comisiones, viajes, vehículos de último modelo, sedes sindicales, hoteles, cuotas de pegas en todas las instituciones del Estado, lo que obvio tuvo un alto precio: perder la dignidad y la credibilidad en las luchas sindicales, y que ahora tratan de reivindicarse con un cabildo minúsculo y un pedido salarial exorbitante: 20%; pero en veinte años poco o nada hicieron por los derechos laborales de los proletarios bolivianos.

Se contentaban con un mísero 2% o 3% de aumento que el gobierno decretaba, y volvían a sus oficinas con casco incluídos.

La COB está recibiendo fuertes críticas de sus propias bases, porque ya van entendiendo que ellos usan su poder para negociar sus intereses.“Hay que decir la verdad, aunque duela, este Primero de Mayo ha sido secuestrado por dirigencias que viven del pasado, que hablan en nombre de los trabajadores, pero que ya no representan al país real”, declaró el dirigente de la Confederación de Gremiales, César Gonzales.

“Fui dirigente de la COB cuando era realmente gloriosa. En la clandestinidad, dispuestos a dar la vida por conquistar la libertad. Organizamos la resistencia a las dictaduras militares, las derrotamos y fundamos la democracia contemporánea el 10 de octubre de 1982. Cuidemos esta democracia porque la dictadura y los regímenes autoritarios destruyen la dignidad humana. Trabajadores de Bolivia unamonos y no dejemos que dirigentes vividores nos quiten nuestra libertad y nuestra dignidad”, precisa el dirigente sindical, Freddy Camacho.

El analista Fernando Untoja se pregunta: “¿A quién representa entonces la COB? ¿A qué trabajador habla cuando levanta la voz? ¿Al albañil independiente que cobra por jornada? ¿A la mujer que vende en la calle desde el amanecer? ¿Al joven que reparte mercadería sin seguro ni contrato? No. Representa sobre todo a minorías protegidas, a nichos corporativos, a sectores acostumbrados a negociar privilegios en nombre de una totalidad que ya no existe”.

Claro que esta casta dirigencial cobista quiere volver a recibir sus regalitos del poder y para ello usan a sus sectores, mandándolos a las calles, a los bloqueos, a cabildos e ilusionando a la clase trabajadora con un pedido de aumento salarial, del cual ellos también se beneficiarán, a pesar que los que están en comisión sindical que son cientos ganando entre Bs.10.000 a 20.000 y ni se diga de los mineros, son los que hacen sangrar al Estado.

Archivaron para siempre la advertencia de Lenin: “La fuerza de la clase obrera está en la organización. Sin ella el proletariado es nada. Organizado es todo”. Ese todo es para ellos y nadie mas

La sangría data de los siglos XVI y XVII cuando alguien se enfermaba grave, la panacea del momento era la operación que consistía en sacar sangre varias veces al enfermo y se daba de hecho su curación. La mayoría de las veces fallecía el sujeto. Es así que en cada época hemos tenido gobiernos y sectores que han practicado la sangría a las arcas del Estado y ahora se trata de aplicar un antídoto contra esa praxis, que es sinónimo de corrupción.

La “sangría” tuvo  rostros diversos: prebendas, cuotas de poder, sedes sindicales, viajes, bonos, etc. Así se mantuvieron estos sectores adormecidos durante mas de veinte años, y ahora buscan recuperar terreno frente a las críticas, a las divisiones internas, a las disputas de espacios que hay entre ellos, pero ¿qué hacer?, es la pregunta que siempre nos hacemos ante estos grupos sectarios y privilegiados que dicen y hablan a nombre de todo el pueblo.

¡Despertar de nuestros estado de parálisis y movilizarnos con nuestras propias fuerzas, comprometernos y ejecutar con una imperativa y saludable política de nosotros mismos, temenos ese derecho, así como ellos pueden bloquear, marchar, gritar “hasta las últimas consecuencias”, pues los ciudadanos al poder les contestamos: “hasta las penúltimas consecuencias”.

También pasa por la creación por el pueblo de nuevas formas de organizaciones políticas basadas en la democracia, en la participación de todos.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360

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