miércoles 20 de mayo de 2026

Faltan 22 días

Las 22 ediciones que transformaron la Copa del Mundo de Uruguay a Catar

A lo largo de su historia, el torneo no solo expandió sus fronteras geográficas, sino que moldeó la cultura popular y transformó un simple juego de pelota en el espectáculo de masas más grande y lucrativo del mundo.
miércoles 20 de mayo de 2026
 EFE

El balón ha hecho un recorrido global desde que comenzó a rodar en la Copa Mundial de 1930. Y tras 22 ediciones, con paradas en América, Europa, Asia y África, se alista para dar un nuevo paso en su evolución al expandir su participación a 48 selecciones, no sin antes haber cerrado un ciclo histórico en Catar 2022.

Ese largo viaje de casi un siglo comenzó en las canchas de Montevideo, donde apenas 13 selecciones atendieron el llamado original de la FIFA.

A lo largo de sus 22 capítulos, el torneo no solo expandió sus fronteras geográficas, sino que moldeó la cultura popular y transformó un simple juego de pelota en el espectáculo de masas más grande y lucrativo del mundo.

Durante este trayecto, la competencia asimiló profundas mutaciones: el crecimiento en participantes al pasar a 16, 24 y finalmente 32 selecciones o el cambio de la estatuilla original Jules Rimet en 1974 por el trofeo actual.

El juego dio también la bienvenida a la modernidad con hitos como la transmisión a color en 1970 o la irrupción del videoarbitraje (VAR) en 2018.

Pese a la inmensa cantidad de naciones que han intentado inscribir su nombre en la Copa del Mundo, la gloria ha permanecido como un logro casi inalcanzable.

En las 22 ediciones disputadas, el trofeo más codiciado solo ha sido levantado por ocho países distintos, un selecto club liderado por Brasil con sus cinco coronas, seguido por los cuatro títulos de Alemania e Italia.

 

Memorias de Catar 2022

La última página de este formato tradicional no pudo tener un escenario más simbólico en 2022 al abrir las puertas de una geografía inédita para la principal cita del fútbol: Oriente Medio.

Al celebrarse por primera vez en el mundo árabe, el torneo rompió barreras culturales y calendarios habituales, forzando un inédito parón invernal para mudarse al desierto.

Aquella versión número 22 del Mundial desafió también en tierras cataríes la lógica de las ediciones precedentes, que daban por normales los enormes traslados terrestres y aéreos de los torneos clásicos, y ofreció una experiencia compacta, donde los ocho estadios se ubicaron en un radio mínimo, permitiendo que la mística del fútbol se concentrara como nunca antes en una gran fiesta.

Allí quedaron postales para la historia mundialista, como la prematura eliminación de Alemania en primera ronda y la heroica e inédita cabalgada de Marruecos hasta semifinales.

En el plano individual, el certamen atestiguó la consagración de Kylian Mbappé como máximo artillero con un triplete en el partido decisivo.

El broche de oro para este ciclo de 22 torneos rozó lo cinematográfico en la grama del Estadio de Lusail, gracias a la consagración de la Argentina de Lionel Messi tras una electrizante final contra Francia que se definió en los tiros penales.

Así se convirtió en el cierre perfecto para una era del fútbol, la antesala para un cambio generacional inevitable y para la expansión que abre la puerta a nuevos participantes.

Ahora, con la llegada del formato de 48 participantes, las 22 ediciones previas quedan blindadas en la memoria colectiva como el testamento de una época dorada, en la que brillaron figuras como el brasileño Pelé, los argentinos Diego Armando Maradona y Messi, el alemán Franz Beckenbauer o el neerlandés Johan Cruyff.