martes 7 de julio de 2026

Política y fútbol

De Mussolini a la "Trumpa": los casos en los que la política manchó los Mundiales de fútbol

El perdón de la FIFA al norteamericano Folarin Balogun "a pedido" del presidente Trump puso en evidencia la intromisión de la política en el fútbol como ocurrió en el segundo Mundial (1934)

El indulto dado por la FIFA al delantero Folarin Balogun por petición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amplía la lista de casos en que la política manchó la pelota y provocó escándalos en los Mundiales de fútbol.

Balogun, goleador y figura de la selección estadounidense en el Mundial 2026, fue indultado para poder jugar el partido de octavos de final frente a Bélgica, gracias a que la FIFA empleó el artículo 27 del Código Disciplinario en el que puede "suspender total o parcialmente la aplicación de una medida disciplinaria".

Solicité formalmente una revisión a la FIFA tras conversar con Infantino porque me pareció muy injusta la expulsión. Fue por una jugada en la que chocan dos jugadores que van a máxima velocidad

El futbolista fue expulsado el pasado miércoles durante el partido de dieciseisavos contra Bosnia y Herzegovina, después de que el árbitro Raphael Claus, avisado por el VAR, considerara una acción imprudente el pisotón de Balogun al bosnio Tarik Muharemovic, lo que le había generado una fecha automática de suspensión.

Trump reconoce que llamó a la FIFA: "No fue una falta, no se puede hacer eso"

"Solicité formalmente una revisión a la FIFA tras conversar con Infantino porque me pareció muy injusta la expulsión. Fue por una jugada en la que chocan dos jugadores que van a máxima velocidad", dijo Trump desde la Casa Blanca este lunes.

El indulto a Balogun se ha convertido en un escándalo mundial, pero es solo un nuevo caso de la injerencia de la política en los mundiales, a través de presidentes y líderes con el poder suficiente para cambiar las reglas de juego.

 

Italia 1934:  "victoria o muerte"

El diario Marca recuerda que la segunda edición de la Copa del Mundo se celebró en 1934 en la Italia gobernada por Benito Mussolini, quien tuvo una fuerte injerencia en la elección de los árbitros que dirigieron los partidos de la 'Azzurri', favorecida en los dos duelos ante España, en las semifinales y la final.

Los dos encuentros ante España los arbitraron los belgas Louis Baert y René Mercet, que tras el Mundial fueron expulsados de por vida por parte de la federación belga.

Historiadores demostraron que, días antes de la final, 'Il Duce' cenó con el árbitro designado para dirigirla, el sueco Ivan Eklind.

"Victoria o muerte", les había dicho Mussolini en el vestuario a los jugadores italianos antes de comenzar el partido. La 'Azzurri' ganó por 2-1 a Checoslovaquia en la prórroga y alzó su primera Copa del Mundo.

En 1938 en Francia, con presiones de Hitler y Mussolini

En la Copa del Mundo de Francia 1938, poco antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial, Adolf Hitler ordenó que los jugadores austríacos se unieran a la selección alemana, ya que Austria había sido anexada al territorio germano. Además, los jugadores de la Mannschaft debían hacer el saludo nazi en cada partido del torneo.

Italia repitió titulo, pero esta vez los jugadores cambiaron la 'Azzurri' por camisas negras tras una orden de Mussolini, ya que simbolizaban la lucha de sus milicias para llegar al poder.

El mensaje de 'Il Duce' en la final de 1934, "Victoria o muerte", se mantuvo, pero a través de telegramas que le hacía llegar al equipo antes de cada partido. Italia venció por 4-2 a Hungría en la final jugada en París.