jueves 9 de julio de 2026

Mundial 2026

Courtois, una leyenda entre Bélgica y España

Testimonios de sus primeros pasos en LaLiga recuerdan un joven portero con unas "condiciones extraordinarias" y "una mentalidad de campeón".
Courtois festeja tras un encuentro mundialista. Foto: Selección de Bélgica.
Courtois festeja tras un encuentro mundialista. Foto: Selección de Bélgica.

FIFA

Thibaut Courtois ha escrito su nombre en la historia del fútbol de Bélgica y de España y será uno de los grandes protagonistas del partido de este viernes entre ambos países en los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA. El portero belga lleva más de una década brillando en el fútbol español: desde su llegada al Atlético de Madrid en 2011, con un paréntesis de cuatro años en el Chelsea antes de volver a la capital española para fichar por el Real Madrid.

Courtois aterrizó en el Atlético con apenas 19 años y su primer entrenador en LaLiga, Gregorio Manzano (Bailén, Jaén; 1956), admite que le cautivó desde el primer momento. "Buscábamos un portero joven y con proyección y nos fijamos en él. Tenía mucha presencia en la portería y era un portero enormemente ágil y muy rápido de reflejos a pesar de su altura", cuenta Manzano, un técnico con más de 400 partidos en LaLiga. Fue el predecesor de Diego Simeone en el banquillo del equipo colchonero.

Todavía recuerda su debut, en una victoria por 0-4 contra el Vitoria Guimaraes en la fase previa de la Europa League. También recuerda una parada "espantosa" y "salvadora" que permitió ganar un partido de la fase de grupos de esa misma competición en el estadio del Celtic de Glasgow. El Atlético se proclamaría campeón de la Europa League después de ganar al Athletic Club en la final, con doblete de Radamel Falcao y gol de Diego Ribas y con Courtois como jugador decisivo desde la portería.

Esa primera temporada como rojiblanco ya sumó 52 partidos, la tercera cifra más alta de toda su carrera, y más de 4.600 minutos y se consolidó como un nombre de presente. "Cuando llegó tenía que ganar un poco de envergadura para tener presencia en los duelos y en el juego aéreo y tenía la deficiencia del juego de pies, pero con el paso del tiempo fue mejorando esa cualidad también. Todo eso fue el principio de esta larga, exitosa y bonita trayectoria", afirma el primer entrenador de Courtois en LaLiga.

Un joven Courtois en el Atlético de Madrid. Foto: FIFA.

 

Manzano también señala su carácter y su personalidad: "Tiene una cualidad fundamental que es la cabeza, una mentalidad de superación, de campeón. Muchos tienen las cualidades físicas, pero sin las cualidades mentales te quedas por el camino. Él ha combinado siempre las dos cosas y ahí está, en la súper élite". Añade que fuera del campo era "un chico muy, muy normal", un joven que apenas hablaba.

Alguna vez Courtois le explicó que su buen juego de manos era porque había jugado a voleibol de pequeño. "Yo jugaba al voleibol como mis padres. Con 7 años fiché por el Genk. Empecé de lateral izquierdo, pero como había jugado al voleibol tenía esos reflejos para irme al suelo y también empecé a jugar de portero", admitió el propio Courtois en una rueda de prensa. En casa tenían una pista de voleibol.

En 2012 Courtois también conquistó la Supercopa de Europa con el Atlético, por 4-1 contra el Chelsea. En 2013 ganó la Copa del Rey y entró en la historia del fútbol español como el portero más joven en conseguir el Trofeo Zamora, el premio al portero menos goleado de LaLiga. En 2014 revalidó ese honor y también fue fundamental para que el Atlético pudiera conseguir su primer título de LaLiga en casi dos décadas. El equipo perdió la final de la Champions League contra el Real Madrid en la prórroga.

La temporada 2013-2014 compartió la portería con Dani Aranzubia, un guardameta que venía de jugar 300 encuentros en LaLiga entre el Athletic Club y el Deportivo de la Coruña y que había sido internacional con España. "Yo ya había estado con muchos porteros, incluso en la selección, pero nunca había visto un portero tan grande y tan rápido a la vez. Había coincidido con porteros mucho más grandes que yo, pero tenían menos agilidad. Él era mucho más rápido que todos los demás y era el más grande. Abarcaba mucha portería y luego era rapidísimo bajo palos. Tenía unas condiciones extraordinarias", reivindica Aranzubia (Logroño, 1979).

El arquero belga agarra la pelota frente a Estados Unidos en el Mundial 2026. Foto: Selección de Bélgica.

 

En 2012 ya habían coincidido en el Trofeo Teresa Herrera, un torneo amistoso que enfrentó al Deportivo y al Atlético y se decidió en la tanda de penaltis. "Mientras íbamos los dos hacia la portería pensé que era inmenso. Tiene una altura de jugador de baloncesto y es chocante porque luego es muy rápido y muy ágil. Es impresionante", añade Aranzubia. "Lleva muchos años haciendo no-goles y haciendo esas paradas que parecen imposibles y que determinan los partidos", añade.

Esa temporada el tercer portero era Yassine Bounou, uno de los líderes de la selección de Marruecos. "Yo ya tenía 34 años y ellos 21 o 22 y tenían muchas ganas de aprender. Nos llevábamos muy bien. Courtois ya había despegado y estaba consolidado y Bono estaba empezando a sacar la cabeza y a demostrar sus condiciones. En el presente son dos de los mejores porteros del mundo", concluye Aranzubia con una sonrisa llena de alegría.

Al final de esa temporada Courtois fichó por el Chelsea y en 2018 ya aterrizó en el Real Madrid, justo después de conseguir la medalla de bronce con Bélgica en la Copa Mundial. Jugó 154 partidos con el Atlético y 154 con el Chelsea y ahora ya lleva 333 con el Madrid, más 114 con la selección belga. En su camino destacan dos Champions League, dos Premier League y cuatro títulos de LaLiga y sobre todo la condición de portero de primera clase mundial desde hace tres lustros.

Ahora afronta su cuarta Copa Mundial de la FIFA como titular y este viernes vivirá un partido clave como gran protagonista, entre el país que le vio nacer y el país que le vio convertirse en una leyenda.