lunes 27 de julio de 2026

Hilando Fino

Primero gas, después gloria

Primero los expulsan con gas por exigir que el Estado cumpla su palabra. Después les entregarán la bandera, les pedirán medallas y los llamarán héroes. La hipocresía también compite... ¿y así pretenden organizar los Juegos Bolivarianos?
lunes 27 de julio de 2026

Hay imágenes que un país jamás debería producir. Deportistas bolivianos, hombres y mujeres que vistieron la camiseta nacional, expulsados de la Plaza Murillo entre gases lacrimógenos por exigir que el Estado cumpla su palabra. Nunca imaginé escribir una escena así.

El conflicto no nació por capricho de los deportistas. Nació porque el Estado firmó un compromiso y hoy pretende desconocerlo. No importa qué gobierno lo haya suscrito; el Estado es uno solo y su palabra debería valer tanto como la bandera que entrega a sus representantes. Si esa palabra deja de valer, ¿dónde queda la seguridad jurídica? ¿Qué imagen proyectamos al mundo? Afuera dirán: "Si ni siquiera cumplen a sus propios deportistas, ¿cumplirán a los demás?"

Lo más doloroso fue el silencio. Salvo algunos diputados y senadores que levantaron la voz, la mayoría prefirió mirar hacia otro lado. Tampoco aparecieron dirigentes deportivos para defender a quienes tantas veces defendieron el honor nacional.

El viceministro acusó públicamente a los atletas de haber utilizado mal los recursos y de deber facturas. Sin embargo, ante la comisión del Senado varias de esas afirmaciones fueron cuestionadas y terminó comprometiéndose a pedir disculpas. La verdad terminó derrumbando el discurso oficial.

También preocupa el silencio de las principales autoridades paceñas. El alcalde César Dockweiler y el gobernador Luis Revilla, llamados a liderar los Juegos Bolivarianos 2029, guardaron silencio mientras estos deportistas peregrinaban por La Paz. Muchos llegaron desde el interior del país para reclamar un derecho. Nadie preguntó dónde dormirían, qué comerían o cómo sostendrían su estadía. ¿Sus direcciones de Deportes nunca les informaron del conflicto? Pero cuando llegue la inauguración de los Juegos, seguramente serán los primeros convocados para la fotografía oficial y volver a pedirles medallas.

Quiero creer que el presidente Rodrigo Paz Pereira aún no conoce la verdadera dimensión del conflicto y que existe voluntad de resolver un problema que dejó de ser económico para convertirse en una cuestión de dignidad nacional.

Mañana volverán a entregarles el pabellón tricolor y les pedirán que lo eleven hasta lo más alto del podio. Les exigirán medallas, después de haber intentado apagar su voz con gases lacrimógenos.

¿Con qué autoridad moral se les puede pedir semejante sacrificio? ¿Quién tendrá la desfachatez de exigir otra medalla después de reprimirlos por reclamar un derecho?

Mi reconocimiento a los diputados y senadores que acompañaron esta causa y al coordinador del Presidente, quien comprometió una reunión con la máxima autoridad del país.

Los deportistas no necesitan gases lacrimógenos. Necesitan respeto, seguridad jurídica y un Estado que honre su palabra. Ellos lloran cuando conquistan una medalla para Bolivia; no merecen llorar porque Bolivia les dio la espalda. Porque un país que primero lanza gas a sus deportistas, no tiene autoridad moral para pedirles gloria al día siguiente.