domingo 23 de agosto de 2026

Yañee

Periodistas justicieros vs periodistas responsables

Los funcionarios del poder, que juegan a hacer periodismo y que su compromiso es con el jefe, el poder y las élites de diversa laya.
domingo 23 de agosto de 2026

El periodismo es esa vocación humana que te exige dar todo de sí. Hacer tu trabajo con amor, pasión, compromiso, ética y con la convicción de que tiene una misión fundamental que cumplir en todas las sociedades: informar, apostar por la democracia, los derechos humanos, por la vida, por la justicia, por el ser humano.

La formación universitaria que se imparte para ser periodista tiene altas exigencias, no solo para hacer bien el oficio periodístico, sino también para ser un hombre y mujer capacitado, íntegro y valiente. Porque informar e investigar no solo requiere de las técnicas de redacción, locución, edición, publicación. También exige ser excelente persona y profesional.

El periodista forma parte de ese proceso. Su tarea no puede reducirse a ser un simple receptor y transcriptor de declaraciones. Su oficio lo obliga a tomar posiciones objetivas, a comprometerse con la verdad, la ética y la libertad. El periodismo no es cualquier trabajo: es una misión.

El periodista español Juan Luis Cebrián sostiene que los periodistas deben contar los hechos tal como ocurrieron: sin manipular datos ni resaltarlos según conveniencias; rigurosos en la verificación, exhaustivos en las pruebas y puntillosos en los matices. La invitación es a ser “críticos, discutidores, polémicos y brillantes, sin que la pasión por las palabras los aleje de la primera pasión por la verdad, sino sirviéndose de ellas para iluminarla mejor”.

Pues bien, ahora aterrizamos en la realidad boliviana y sus protagonistas.

Ante el bombardeo en las redes sociales de mentiras, mediaverdades, intereses políticos que nos han inundado, a nombre del periodismo o en programas de noticias, con esa jauría de influencers, tiktokeros y políticos-periodistas. Son los tontos del internet, diría el filósofo español, Jesús G. Maestro.

Ante la toma de posiciones de un ejército de periodistas que al parecer obedecen dictados del poder, a cambio de publicidad.

Ante la enorme importancia y necesidad de contarle la verdad al pueblo, debido a la fragilidad y a la fala de confianza de la ciudadanía hacia el sistema judicial, la policía y al mismo gobierno, pues se alza como un farol el PERIODISMO, así con mayúscula.

En estos últimos sucesos que golpearon a la democracia y al gobierno han surgido periodistas y un periodismo justicieros e inquisidores: desportillar y deshacer el atentado contra Nadia Beller, para hacerlo aparecer como un show, un autoatentado y liberar de toda culpa al inocente y cándido argentino, Fernando Cerimero.

Se la jugaron con su verdad, con sus manipulaciones, con sus intereses económicos. La víctima acusó a varios periodistas de haber sido pagados por el poder a cambio de contratos de publicidad del Estado. Además de minimizar las implicancias de las denuncias de corrupción que ella generó

Otro grupo de periodistas trataron con alfombras y elogios a la hermosa Tatiana Marset, recluida por complicidades con el narcotráfico. Pero ella sedujo que hasta una selfie tuvo con los periodistas policiales. Hecho criticado por los propios colegas y por la sociedad en general. Los periodistas que aparecen risueños en la postal fotográfica se equivocaron. 

El periodismo y periodistas que no mientan, que no manipulen, que no sean portavoces del poder, que no sean marketineros, que no descalifiquen e insulten para congraciarse con el poder de turno.

El periodismo y periodistas que no sean simples replicadores de las supuestas verdades de los fiscales, policías, jueces, gobernantes que siempre tendrán intereses políticos y económicos, para filtrar audios, videos, documentos. Toda información o titular en un medio tiene sus intencionalidades. Nada es puro ni inocente en un país tan complicado, dialéctico, violento.

Ojo siempre desconfiar de las fuentes policiales y judiciales, esto es básico. Pero lo primero que hacen algunos periodistas es dar por verdad cualquier chisme que venga de una autoridad judicial o gubernamental. Para ello tiene un mecanismo fundamental: verificar antes de publicar o difundir esa filtración o supuesta información valiosa que llega a sus redacciones.

El país necesita de periodistas y periodismo valientes, íntegros, comprometidos con la verdad, la ética, el pueblo.

Luis Arroyo Duran, docente universitario e investigador, nos reflexiona: “Hubo, hay y habrán siempre, varios grupos de personas, que de manera general, se pueden separar en dos grupos:

- Los periodistas que investigan, informan y construyen confianza, con compromiso con la democracia y la sociedad.

- Los funcionarios del poder, que juegan a hacer periodismo y que su compromiso es con el jefe, el poder y las élites de diversa laya.

Nada nuevo bajo el sol, solo que cada vez, se disimula menos”.

Claro que sí, hay este periodismo y periodistas que están cumpliendo con un gran rol en medio de tanta confusión, violencias, tinieblas y amenazas, a quienes les pedimos que sigan adelante, siendo "luz en las tinieblas" y "paz en la guerra".

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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