viernes 18 de septiembre de 2026

OIT

Ocho de cada 10 ocupados en Bolivia trabajan en la informalidad, Milenio plantea hacer más rentable y accesible la formalidad

La Fundación Milenio advierte que reducir los costos de formalización y facilitar el acceso a crédito, mercados y seguridad jurídica es clave para romper el círculo de informalidad, baja productividad y escaso crecimiento empresarial.
Fuente: Milenio
Fuente: Milenio
viernes 18 de septiembre de 2026

La informalidad continúa siendo uno de los principales desafíos de la economía boliviana. Ocho de cada 10 personas ocupadas en el país trabajan en la informalidad, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) correspondientes al primer semestre de 2025, de acuerdo con un estudio de la Fundación Milenio, elaborado con apoyo del Centro Internacional para la Empresa Privada (CIPE).

Ante este escenario, la institución plantea que la formalización no debe limitarse al cumplimiento de obligaciones tributarias, laborales o administrativas, sino convertirse en una vía para que las empresas puedan vender más, acceder a financiamiento, invertir, elevar su productividad y generar empleo.

El análisis fue desarrollado en el marco del proyecto regional “Avanzando las libertades económicas en América Latina” y advierte que Bolivia enfrenta un círculo en el que informalidad, baja productividad y escaso crecimiento empresarial se retroalimentan, especialmente entre los negocios de menor tamaño.

“Cuando las personas pueden decidir cómo trabajar, producir, invertir y competir con el menor número de obstáculos innecesarios, se crean las condiciones para que los habitantes de un país puedan prosperar”, afirmó Morgan King, gerente de Programas para América Latina y el Caribe de CIPE.

Formalizarse no significa necesariamente crecer

La Fundación Milenio, mediante un boletín enviado a Visión 360, sostiene que para una pequeña empresa el hecho de registrarse y cumplir con los requisitos establecidos por el Estado no garantiza por sí mismo mejores oportunidades económicas.

Contar con un NIT, por ejemplo, no implica automáticamente conseguir nuevos clientes o acceder a un crédito. Del mismo modo, estar registrado no asegura que una empresa pueda aumentar sus ventas, invertir o contratar más trabajadores.

Por ello, el estudio propone entender la formalización como una trayectoria económica, en la que las empresas puedan avanzar progresivamente hacia mayores niveles de productividad, ventas, empleo, inversión y acceso a financiamiento.

La evidencia analizada por la institución muestra que las empresas con mayores niveles de formalidad tienden a ser también más grandes y productivas, registran mayores ventas, generan más empleo y tienen mejores posibilidades de acceder al crédito.

El desafío, según Milenio, consiste en lograr que los beneficios de la formalidad sean mayores y más visibles que los costos asociados al cumplimiento de las reglas, particularmente para los pequeños negocios.

“Es lo que en Milenio denominamos libertad económica efectiva: la posibilidad real de que una empresa pueda desarrollar sus actividades bajo reglas suficientemente previsibles y con costos que no terminen convirtiéndose en una barrera para su crecimiento”, explicó Henry Oporto, director ejecutivo de la Fundación Milenio.

Menos trámites y mayor acceso a financiamiento

Entre las condiciones que la Fundación Milenio identifica para reducir de manera sostenible la informalidad están simplificar y disminuir los costos de los trámites, facilitar el acceso al financiamiento, abrir oportunidades para llegar a nuevos mercados y fortalecer la seguridad jurídica de las inversiones, activos y contratos.

El objetivo sería pasar de un escenario en el que la informalidad se relaciona con baja productividad y poco crecimiento a otro en el que la formalidad contribuya a generar inversión, expansión empresarial y empleo.

La institución remarca, sin embargo, que este proceso no depende exclusivamente de las empresas. El diseño y la aplicación de las reglas por parte de las instituciones públicas también pueden convertirse en facilitadores o barreras para la actividad económica.

El desafío de simplificar antes de digitalizar

Las conclusiones del estudio coinciden con parte de los planteamientos abordados el 17 de septiembre en Bogotá, durante el foro regional “LATAM Sin Barreras: Foro regional sobre las libertades económicas”, en el que se analizaron investigaciones de Argentina, Bolivia, Colombia, El Salvador y Guatemala.

Uno de los puntos identificados en los cinco países es la necesidad de que las políticas públicas incorporen de manera más efectiva las necesidades de quienes trabajan, producen e invierten.

En el caso de las pequeñas empresas, esto implica conocer no solo cuáles son los requisitos establecidos para formalizarse, sino también cuánto tiempo toma un trámite, cuánto cuesta y qué obstáculos encuentra el empresario durante el proceso.

El foro plantea, por ello, fortalecer las capacidades de las instituciones locales y mejorar los mecanismos de diálogo con empresas, trabajadores y ciudadanos.

Otro de los ejes es la aplicación de las normas. El problema, señala el análisis, no necesariamente está solo en la cantidad de reglas, sino también en que pueden ser confusas, rígidas o interpretadas de manera diferente por distintas instituciones.

La consecuencia puede traducirse en más trámites, documentos repetidos, mayores costos y dificultades para los empresarios.

Entre las medidas propuestas están la simplificación de procesos, digitalización, capacitación de funcionarios y empresarios, mayor transparencia y evaluación del impacto de nuevas regulaciones.

El estudio pone especial énfasis en una premisa: simplificar antes de digitalizar. Trasladar un trámite complejo a una plataforma digital no necesariamente lo vuelve más sencillo si mantiene requisitos innecesarios o exige presentar reiteradamente la misma información.

Convertir la formalidad en una oportunidad

Para la Fundación Milenio, el caso boliviano plantea una pregunta central: ¿qué obtiene una empresa cuando cumple las reglas y qué tan fácil es avanzar después de cumplirlas?

Si la formalización se traduce principalmente en mayores costos y obligaciones, los incentivos para permanecer en la informalidad pueden mantenerse, afirma. En cambio, si permite acceder a crédito, nuevos mercados, clientes e inversiones, puede convertirse en una herramienta para el crecimiento empresarial.

Así, Milenio concluye que el desafío no sería únicamente reducir las cifras de informalidad, sino hacer que ingresar y permanecer en la economía formal tenga un beneficio concreto para quienes producen, invierten y generan empleo.