martes 22 de septiembre de 2026

Combustibles

Cámara Boliviana de Hidrocarburos advierte que el país enfrenta un colapso de la industria petrolera

La institución que agrupa a más de un centenar de empresas demanda que el Estado cumpla con el pago de una deuda pendiente desde hace tres años, que suma $us 340 millones, que paralizó la industria petrolera y significó el despido de 6.000 profesionales altamente calificados.
La Cámara Boliviana de Hidrocarburos advierte una situación de urgencia para el sector. Foto: Correo del Sur
La Cámara Boliviana de Hidrocarburos advierte una situación de urgencia para el sector. Foto: Correo del Sur
martes 22 de septiembre de 2026

La Cámara Boliviana de Hidrocarburos (CBHE) advirtió que el país se enfrenta a un colapso de la industria petrolera, debido al estancamiento de las reservas de gas en 3 Trillones de Pies Cúbicos (TCF), la falta de nuevos proyectos de exploración que repongan las reservas, el incumplimiento de contratos y el marco normativo para las inversiones extranjeras.

La vocera de la CBHE, Zulema Espejo, describió un panorama difícil y sostuvo que hay que poner la situación en su real magnitud, porque “no solamente estamos frente a una crisis energética, estamos ante el colapso de toda una industria petrolera”.

Frente a esa situación, sostuvo que la propuesta de esa institución que aglomera a más de un centenar de empresas, ante esta crisis energética y ante el colapso de toda la industria energética, es hacer todos los esfuerzos para salvarla.

Entre las acciones que deben asumirse, mencionó la generación de un nuevo marco normativo que se adecúe a la realidad geológica y económica para que las empresas puedan seguir invirtiendo en ese sector, que es esencial para Bolivia, y de que se pueda crear un ambiente adecuado para que se puedan realizar inversiones.

“No solo de los nuevos inversionistas que podrían llegar a Bolivia, sino principalmente de los que ya están en Bolivia, que realmente podrían dar una respuesta efectiva para superar esta crisis y, es importante recuperar (…) ese sentido de la realidad”, dijo a radio Erbol.

Espejo consideró que la realidad del país es que las reservas de gas se estancaron en 3 TCF, mientras que nosotros seguimos consumiendo y no hay un proyecto nuevo, no hay un megacampo, un nuevo campo, que nos permita decir “éste es el campo que nos va a permitir reponer las reservas y nos va a dar sostenibilidad en el largo plazo”.

Explicó que el tema de la reposición de las reservas es multifactor, porque genera efectos negativos por todo lado, por eso es tan importante escuchar a la CBHE, escuchar sus propuestas técnicas respecto de cómo se puede de forma inmediata trabajar en una reposición de reservas, trabajar en el futuro del sector.

Lee también: Choferes federados exigen restituir la subvención al diésel y anuncian un repliegue de vehículos para el lunes 28

Por ello, insistió en la necesidad de “volver a ese sentido de equilibrio, ese aprecio por el conocimiento técnico para dar respuestas a esta coyuntura”.

Espejo consideró que el riesgo de que el próximo año el país se vea obligado a importar Gas Licuado de Petróleo (GLP) es real. Una vez más sostuvo que no se han repuesto las reservas; por ello, recomendó verificar el ritmo de consumo de las reservas que se tienen actualmente, considerando los compromisos, tanto del mercado interno como del mercado externo, y ese agotamiento periódico. Mientras no se repongan las reservas de gas, el riesgo es absolutamente real.

Dijo que se está hablando no de algo que va a suceder de aquí a 10 años, estamos hablando de un corto plazo, entonces en definitiva este riesgo es real.

Sin embargo, la reposición de reservas, en el caso de Bolivia, “es dramático”, porque no ese proceso tiene varias fases: el periodo propio de la exploración de gas, el establecimiento de una inversión o de una operación; el inicio del proyecto petrolero; la identificación de un área; un proceso de negociación con YPFB para que se asigne esa área para la suscripción de un contrato.

“Este proceso, en el que hay una etapa técnica y también una parte legal, puede durar tranquilamente entre cuatro y cinco años, y recién en ese momento podrías empezar a operar”, aseguró.

En base a esa precisión hecha sobre el tiempo que tomaría el inicio de la explotación de un nuevo campo, dijo que no se está hablando de tiempos reales; por ello, demandó trabajar en este marco normativo, trabajar en recuperar la credibilidad frente a los inversionistas, y destacó que parte de esta credibilidad es cumplir por lo menos el marco legal que tiene vigente, de manera eficiente.

Espejo, a continuación, mencionó que el planteamiento de la CBHE es salvar la industria, pero no se están cumpliendo los contratos, “eso significa que no se están efectuando ciertos pagos y esto está asfixiando a las finanzas de las empresas”.

Indicó que no solo se está hablando de las empresas grandes, sino que otras proveedoras que brindan sus servicios a toda la industria petrolera.

Lee también: Gobierno empezó el retiro de la subvención por el diésel porque su impacto en la economía sería menor

El cumplimiento de esos pagos pendientes significa la generación de un ambiente adecuado para las inversiones, “esto no significa promesas a futuro, no, eso significa hoy, no se están cumpliendo esos contratos, tienen que cumplirse esos contratos, el Estado tiene que recuperar su credibilidad para que los inversionistas que están actualmente en Bolivia, puedan proponer, puedan ejecutar sus operaciones, porque tienen un socio creíble en el Estado”, afirmó.

El otro punto, considerado absolutamente relevante, es el marco normativo. Por ello, dijo que se tiene que trabajar con absoluta prioridad, pero destacó que se remitió solo un proyecto de Ley de Inversiones a la Asamblea Legislativa, pero no se remitió un proyecto de Ley de Hidrocarburos, la que permitiría hacer una adecuación de las condiciones económicas y de mercado a la realidad geológica para que se puedan realizar nuevas inversiones en el país.

En relación a las deudas pendientes, sostuvo que se refería al concepto que en esa industria se denomina distribución al titular, que es cuando la producción ha sido entregada y comercializada, como está contractualmente sostenido, debería distribuirse esos ingresos: una parte para el Estado, otra para Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y otra para el operador.

“Esa parte que le correspondería al operador, no está llegando de forma completa y lamentablemente no está llegando de forma completa, no hace un mes, estamos hablando de años”, puntualizó. “Estamos hablando aproximadamente de tres años, $us 340 millones”.

Espejo dijo que esa deuda le está afectando a las empresas operadoras para hacer sus reinversiones y no solamente eso está afectando a toda la industria petrolera de servicios, porque ese mismo flujo de lo que se recibe de los ingresos, es ese mismo dinero que se va moviendo.

Y probablemente es soportable por un mes, pero si son años ya hay un efecto, lo vemos ahora, ha significado una paralización de la actividad hidrocarburífera que ha costado aproximadamente entre 6.000 despidos de personal altamente calificado, que ha tenido que migrar donde hay actividad hidrocarburífera, como Argentina, Venezuela y en el caso de otras empresas más flexibles han tenido que migrar a otras industrias.