jueves 15 de octubre de 2026

Análisis

Expertos explican los alcances del DS 5750 y coinciden en que sí habrá un incremento en las tarifas eléctricas

Fernando Rodríguez cuestiona que las tarifas de electricidad vayan a incrementarse cuando no se eliminó la subvención al gas natural que reciben las termoeléctricas. Por su parte, Gonzalo Chávez observa que la medida llega en una coyuntura en la que los salarios están debilitados y las empresas, asfixiadas por los costos. En tanto, Francesco Zaratti considera que se trata de una medida para proteger a los usuarios de variaciones abruptas.
Expertos coinciden en que las tarifas de electricidad tendrán un incremento a partir de la vigencia del Decreto Supremo 5750
Expertos coinciden en que las tarifas de electricidad tendrán un incremento a partir de la vigencia del Decreto Supremo 5750

El Decreto Supremo 5750, promulgado por el gabinete de ministros y destinado a adecuar los mecanismos de actualización de precios y tarifas máximos de electricidad, genera diferentes interpretaciones entre expertos en economía y otros vinculados a los hidrocarburos, entre ellos Fernando Rodríguez, Gonzalo Chávez y Francesco Zaratti, quienes coinciden en que sí habrá un incremento, a pesar de que el Gobierno nacional sostiene lo contrario.

Entre los cambios para indexar las facturas a partir de la vigencia de esa norma se incluyen el tipo de cambio oficial del dólar determinado por el Banco Central de Bolivia, el precio del combustible y el Índice de Precios al Consumidor, determinado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Fernando Rodríguez, experto en hidrocarburos, criticó el mencionado decreto debido a su grado de complejidad. Incluso sostuvo que los consultores que elaboraron la norma podrían haber utilizado inteligencia artificial.

Consideró que las fórmulas utilizadas “son bastante complicadas para que las entiendan inclusive los ingenieros”, cuando deberían decir a la población que las tarifas de electricidad van a subir, porque eso dice el decreto.

“El decreto es un menjunje de fórmulas matemáticas. Cada cálculo que se hace tiene relación con 10 o 12 parámetros para el tema del Índice de Precios al Consumidor, para el tema del tipo de cambio del dólar con fórmulas matemáticas, para el tipo de las inversiones en moneda nacional o extranjera”, dijo en entrevista con Radio Erbol.

A eso se suma que se dan plazos de cinco, 10 y 15 días para la elaboración de reglamentos, cuando, en realidad, lo que están diciendo es que la tarifa va a subir, porque ya subió el dólar de Bs 6,96 a Bs 12 y 11 y pico, pero sin que haya subido la tarifa del gas natural de $us 1,30 el millar de pies cúbicos por millón de BTU que reciben las termoeléctricas, cuestionó.

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Además del tipo de cambio del dólar, tomarán en cuenta el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que es dictaminado por “un prestidigitador que se llama INE, que dice que la inflación no existe, y que la inflación es muy pequeña en el país, cuando todo el mundo sabe que en los mercados la gente no vende y los compradores vuelven con sus canastas vacías”, afirmó.

El economista Gonzalo Chávez, por su parte, escribió en su cuenta de Facebook que el dólar encontró un nuevo enchufe en la economía boliviana: la electricidad. El Decreto Supremo 5750 modifica las fórmulas de actualización de los precios eléctricos, vinculándolos al tipo de cambio, la inflación y los combustibles.

La reforma tiene racionalidad económica: recuperar costos, garantizar inversiones y mejorar la sostenibilidad del sector. Pero cuidado con la magia de los porcentajes pequeños, advirtió.

“Un incremento hipotético del 1,15% mensual representa un 14,7% anual acumulado; uno del 1,5% alcanza el 19,6%. Doce pequeños pellizcos pueden convertirse en una mordida considerable al bolsillo. Y aquí está el detalle fundamental: el decreto no establece cuánto terminará pagando el consumidor. Tenemos fórmulas sofisticadas, pero todavía falta iluminar la factura”, sostuvo.

Observó que la reforma llega en plena recesión, con salarios debilitados y empresas asfixiadas por los costos. Además, abre canales para transmitir los aumentos de los combustibles hacia los precios eléctricos, especialmente del diésel y, potencialmente, del gas natural.

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Chávez advirtió que el resultado podría ser una nueva presión sobre los presupuestos familiares, los costos empresariales y la inflación. “La paradoja boliviana es fascinante: los costos de las empresas se actualizan automáticamente con el dólar, pero los salarios se actualizan con paciencia y resignación. Y estas dos últimas variables, lamentablemente, todavía no tienen cotización en el Banco Central”.

Bolivia necesita modernizar su sector eléctrico, corregir distorsiones de precios y atraer inversiones. Pero sincerar los costos exige también sincerar el discurso. El Gobierno debe explicar con simulaciones transparentes cuánto podrían aumentar las facturas, establecer mecanismos de gradualidad y proteger a los hogares vulnerables, manifestó en su publicación.

Suavizar los incrementos mensuales no significa limitar su acumulación anual. Una reforma técnicamente razonable puede convertirse en socialmente regresiva si ignora la capacidad de pago de la población. “Una cosa es enchufar la electricidad a la realidad económica y otra electrocutar el poder adquisitivo de los bolivianos. Sería una ironía bastante oscura que, después de modernizar las fórmulas tarifarias, las familias necesitaran una vela para iluminar sus presupuestos”, ironizó.

Francesco Zaratti, experto en hidrocarburos, explicó el ajuste de las tarifas de esta manera: hay una estructura de costos para llegar a la tarifa que pagamos los usuarios; cuando nos llega la factura, ahí hay un monto por kilovatios hora que pagamos. Este monto es el resultado de una cadena de costos que van desde la generación —el costo de generación— hasta el costo de transporte, que se llama distribución o transmisión, y el costo de distribución a los hogares.

Algunos de esos costos o subcostos están relacionados o vinculados al valor del dólar, al valor del IPC y al valor del combustible. El combustible es relevante porque las termoeléctricas fijan su precio base de generación con base en el gas que compran, que en este momento sabemos que es subvencionado, explicó a Radio Fides.

Lo que hace el decreto no es nada nuevo, según Zaratti. Los ajustes a esa tarifa han existido todo el tiempo y se hacían mensualmente; eran de centavos, “nadie se daba cuenta, nadie gritaba al cielo por eso, pero ahora ha habido un hecho nuevo que el dólar ya no es fijo y que el Índice de Precios al Consumidor, por la inflación está un poco incrementándose, no demasiado”, manifestó.

Entonces, el Decreto Supremo 5750 busca, de alguna manera, atenuar las variaciones para evitar saltos hacia arriba o hacia abajo de las tarifas simplemente por la variación del dólar. Hemos tenido el dólar por encima de 12, ahora está a 11 y tanto, y lo propio puede pasar con los precios al consumidor.

“Me parece que es una medida para proteger al usuario de variaciones abruptas, eso habría que explicar, no es que se está introduciendo el dólar como uno de los factores de referencia, siempre hubo, incluso ya está incorporado a partir de julio, cuando se dio la flexibilización del tipo de cambio”, sostuvo.

Ahora, estos pequeños cambios se calcula que sean del 1 y 2%; eso habría que verlo a fin de mes. Pero hay una manera de compensar en eso, se llama la eficiencia energética, el ahorro eléctrico, porque se tiene la mala costumbre de mantener las luces en un cuarto sin que nadie esté allá o de mantener el televisor encendido cuando nadie está, y la población debería educarse en el ahorro de energía, planteó.