2024-03-18

Caso trata

Gabriela Zapata cambió su versión al menos cuatro veces, salpicando a oficialistas y opositores

De asegurar que su supuesto hijo con Evo Morales estaba vivo, para luego anunciar su muerte y viceversa, la expareja del expresidente dio diferentes declaraciones y aumentó el número de implicados en el caso.

Con sus últimas declaraciones, en las que volvió a asegurar que tuvo un hijo con el expresidente Evo Morales y  que sigue vivo, Gabriela Zapata cambió por cuarta vez sus declaraciones respecto al caso. Y, también nuevamente, implicó a funcionarios del Gobierno del exmandatario.

En declaraciones en la Sala Penal Cuarta de Sentencia de La Paz, la anterior semana Zapata repitió que tuvo un hijo con Morales. Agregó que incluso fue con el exmandatario a anotarlo en el Registro Civil.

"El que hace todos los actos es mi excompañero (refiriéndose a Morales). Él me ha llevado a que vayamos a hacer el registro. Los dos hemos ido, como ha declarado la oficial de registro civil", dijo Zapata, según reporte de Erbol.

El caso se remonta a febrero de 2016, cuando el periodista Carlos Valverde denunció un supuesto "tráfico de influencias" a favor de la empresa China CAMC, en la que Zapata era gerente comercial. Indicó que la empresa se adjudicó un millonario contrato con el Gobierno de Morales, aludiendo que el expresidente y la acusada tenían un hijo.

La información fue confirmada por la misma implicada, quien acusó a Valverde de "mellar su dignidad". El caso fue destapado pocas semanas antes del referendo de 2016 con el que Morales pretendía habilitarse para una cuarta candidatura. 

Mientras se investigaba el tráfico de influencias, Zapata fue detenida y Morales, que acababa de perder el referéndum para su reelección, indicó que: "si mi hijo está vivo, quiero recogérmelo".

Un mes después, Zapata afirmó que su niño existía y estaba vivo. Además, comenzó a atacar al entonces ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, hombre fuerte de Morales.

Todo cambió en junio de 2016. Zapata hizo el primer cambio a su historia: reveló que su hijo falleció en octubre de 2009, cuando el menor tenía dos años y ocho meses. Aseguró que "no conozco" a Juan Ramon Quintana y acusó a la asistente del entonces líder de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, de armar una estrategia junto a quien era su abogado defensor, Eduardo León.

No fue la única vez que atacó a alguien de UN. También declaró que Jaime Navarro y Arturo Murillo estuvieron involucrados en el escándalo y fueron los directos implicados.

Ese mismo mes, Zapata acusó tanto al exprocurador Wilfredo Chávez como al exministro de Minería César Navaro de participar en el caso de tráfico de influencias. Posteriormente se arrepintió de esas denuncias, llegando a pedir perdón a Navarro.

En febrero de 20117 hizo un segundo cambio a su declaración. En una entrevista con un medio televisivo, la acusada se desmintió a sí misma y aseguró que el niño no existía.

"El niño que han tratado de presentar, el certificado que han mostrado, el niño al que le iban a hacer un ADN, el niño que he declarado por medio del doctor León por presión. El niño que han utilizado con fines políticos… Yo ratifico que era una mentira”, sostuvo.

Todo vuelve a cambiar este año, cuando acusó al exministro de Gobierno, Carlos Romero, de armar la entrevista y presionarla con "altos miembros del Gobierno (de Evo Morales)", para que dijera que el niño no existió. 

En ningún caso presentó alguna prueba que de soporte a sus declaraciones, así como tampoco lo hicieron quienes la acusan. La única evidencia existente es el documento de registro civil sobre el nacimiento del niño.

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