lunes 25 de mayo de 2026

Bloqueos

Gobierno reconoce la legitimidad de las protestas de los campesinos del occidente y afirma que han sido postergados a lo largo de la historia del país

El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, consideró que las demandas tradicionales —como el incremento salarial— también son legítimas y se canalizan a través del diálogo con el Gobierno; sin embargo, identificó como sectores “antidemocráticos” y “desestabilizadores” a quienes se aprovechan de estas demandas y del descontento de los campesinos de La Paz, Oruro y Potosí para exigir la renuncia del presidente, Rodrigo Paz.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, considera que grupos "antidemocráticos" y "desestabilizadores" aprovechan la movilización legítima de campesinos del occidente y de sectores que demandan incremento salarial. Foto: APG
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, considera que grupos "antidemocráticos" y "desestabilizadores" aprovechan la movilización legítima de campesinos del occidente y de sectores que demandan incremento salarial. Foto: APG

El Gobierno nacional considera que uno de los tres sectores movilizados es el de los campesinos del occidente del país, pertenecientes a los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí, quienes han sido postergados a lo largo de la historia. Por ello, realiza los mayores esfuerzos para tender puentes e instalar el diálogo con la mediación de la Iglesia católica y otras instituciones, manifestó el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo.

En entrevista con el periódico argentino Clarín, la autoridad identificó tres áreas que confluyen en este conflicto que se arrastra desde hace 25 días. Este mantiene a la sede de Gobierno cercada por un bloqueo de carreteras que, por un lado, impide el ingreso de alimentos, medicamentos y combustible y, por el otro, provoca que cientos de vehículos del transporte pesado no puedan llegar a su destino, extremo que deja a los conductores sin alimentación, agua ni servicios básicos.

Desde su punto de vista, por un lado, están las demandas tradicionales de incremento salarial debido a la pérdida del poder adquisitivo de los sueldos, la cual afecta a los sectores asalariados del país; por otro lado, identificó a los grupos a los que describió como “antidemocráticos” y “desestabilizadores”, que son los que exigen la renuncia del presidente, Rodrigo Paz.

Y, en medio de ambos extremos, manifestó que se hallan los campesinos de los tres departamentos. “Al medio hay un grupo que es el que le estamos dando la mayor atención y es de mayor nivel de complejidad hoy”, precisó.

Dijo que son los sectores campesinos del occidente boliviano, “que han sido históricamente postergados y desatendidos, pertenecen a La Paz, Oruro y Potosí. Son grupos de ascendencia aymara en su mayoría, y también quechua. Bolivia es un país plural y hay que enfocarlo de esa manera”, puntualizó.

Lee también: Movilizados intentan ingresar a la plaza Murillo y efectivos lanzan gases

Lupo reconoció que, si el Gobierno no es capaz de tener una estructura inclusiva para desarrollar también a estos sectores, se producen este tipo de contradicciones que generan algo muy grave en Bolivia: “la polarización entre regiones, con contenidos todavía étnico raciales, lo cual obviamente nos hace muchísimo daño como sociedad”, manifestó.

Sostuvo que estos sectores votaron en forma masiva por el presidente Paz y sintieron que él se fue a gobernar “más en una región moderna como Santa Cruz, con el empresario”. Entonces, manifestó: “tenemos que tener una política clarísima de desarrollo y de inclusión social con este grupo. Ese es el mayor esfuerzo que hoy estamos haciendo. Por eso los hemos convocado al diálogo, con la mediación de la Iglesia Católica y otras organizaciones”.

Con relación a quienes demandan el incremento salarial, consideró que esas demandas son reivindicaciones legítimas que deben canalizarse por las vías correspondientes para discutir su posición salarial.

Afirmó que, en el otro extremo, “se han instalado grupos claramente antidemocráticos, desestabilizadores, que caen en el campo de la sedición y que van con una sola consigna, que es inaceptable y es anticonstitucional, la renuncia del presidente”.

Estos grupos, sostuvo, son los que pertenecen al pasado que no termina de irse. Bolivia está en un punto de inflexión. “Esta no es una crisis social ni un conflicto social únicamente, es un ataque claro y directo a la democracia de quienes perdieron por el voto popular en las elecciones del año pasado y que se resisten a perder sus privilegios, a perder el poder, el autoritarismo con el que estaban manejando al país, y la crisis a la que nos trajeron”, afirmó.

Consideró que la crisis que enfrenta el país no tiene precedentes, porque no solo es económica, sino también es política, social, moral e institucional. ”Es resultado de más de 20 años. Bolivia sale en democracia, en libertad y en paz de este período de 20 años. Pero un grupo muy pequeño pretende desestabilizar esto. Rodrigo llegó con el 55% de los votos, los grupos movilizados no sobrepasan las 30 mil personas, pero claramente son activistas muy fuertes que cercan la ciudad de La Paz”, aseguró.

Lee también: Marchas de la COB y otros sectores colapsan La Paz mientras aumentan los pedidos de una solución a través del diálogo

Consultado sobre el rol que juega el expresidente Evo Morales, quien demanda de forma abierta la renuncia de Paz y la convocatoria a nuevas elecciones en 90 días, mientras que una marcha de afines a él se sumó a las protestas de la Central Obrera Boliviana (COB), con la misma exigencia, Lupo aseguró que para el Gobierno no existe una mesa de negociación con ese grupo.

“Para nosotros, no existe una mesa de negociación con este grupo, porque la democracia no se negocia, la democracia se defiende y eso es lo que vamos a hacer y tenemos felizmente el apoyo de la gente, que votó libremente en democracia y también de los países de la región que apoyan la institucionalidad democrática en Bolivia”, aseguró.

Dijo que, este grupo, en alusión a Morales y sectores que le apoyan, se resiste a irse y tiene una sola consigna que es ilegal, la renuncia del presidente, extremo que fue calificado de inaceptable, por la autoridad.

“Es inaceptable; ellos han estado 240 meses en el Gobierno, han deshecho el país, nos han dejado un país arrasado, y en seis meses no les gusta el presidente y quieren su renuncia. Eso es absolutamente inaceptable. En estos seis meses hemos privilegiado la estabilidad, las bases del crecimiento, la gobernabilidad, y tocan ahora las grandes reformas”, aseguró.

Sostuvo que la crisis que enfrenta el país, se da por un factor oportunista que debería haber sido vista antes por el Gobierno, porque si bien la demanda de incremento salarial, genera conflictividad social, reconoció que en enero ya se registró una movilización de los campesinos del occidente del país., que debió ser tomada en cuenta.

Lee también: El cerco a La Paz y El Alto persiste: se agrava el desabastecimiento de alimentos, hay largas filas por gasolina y el transporte público es limitado

“Hubo en enero un movimiento de todos estos grupos campesinos del occidente de Bolivia que fue una primera advertencia y campanazo que debió tal vez verse con mayor atención. Y a estos grupos se junta este movimiento desestabilizador aprovechando lo que estaba ocurriendo”, explicó.

No descartó que esta coyuntura haya sido aprovechada por el expresidente Morales, sobre quien pesa una orden de aprehensión, por el presunto delito de trata de personas agravada y el proceso penal en su contra que se inició.

Sin embargo, consideró que, desde su punto de vista, lo más fuerte es la resistencia al cambio. “Bolivia votó por el cambio y estos grupos se resisten al cambio porque quieren guardar esos privilegios. Recordemos cuándo y por qué se va Evo: porque se quiere quedar eternizado en el poder, y Bolivia reacciona y lo echa. Deja un vacío de poder, se va a una sucesión constitucional, se llama a elecciones y vuelve a ganar el MAS, legítimamente. Y gobierna cinco años más y nos lleva a una crisis tremenda”, sostuvo.

Desde la perspectiva nuestra, sostuvo, como responsables en el Gobierno, esta crisis política, social que estamos viviendo tiene que servirnos para realmente estructurar el país, que sea viable, que sea gobernable, en respuesta a la salida de esta crisis, antes de que se realizara el operativo humanitario “Banderas Blancas”, el pasado sábado en las carreteras que conectan a La Paz con Oruro.

Al respecto, sostuvo que la estabilidad está en la Asamblea Legislativa, pero también en las calles de Bolivia. Y en las calles tiene que haber un nivel de comprensión adecuado para ver los beneficios de lo que queremos hacer con el país.

Esta política de inclusión, de integración de desarrollo de estos sectores, más lo que se viene trabajando con el oriente de Bolivia, el sector orientado a las exportaciones, al sector privado, creo que va a terminar de consolidar esta visión de gobernar un país plural, complejo, con inclusión, pero con una visión de apertura y trabajo claro hacia adelante, afirmó.

En Bolivia tradicionalmente, los gobiernos, incluso democráticos, han hecho uso del estado de sitio, del estado de excepción cuando había convulsiones sociales de esta naturaleza. Pero los bloqueos se alimentan de violencia, dijo.

Cuando deja de haber violencia, reflexionó que, la energía de los bloqueos se acaba. “Los violentos se alimentan de más violencia. Las provocaciones que se han dado para que nosotros reaccionemos con una represión más fuerte hacia los sectores movilizados buscaba muertos, era una provocación para entrar en una espiral de violencia. Y tiene un costo inmenso para nosotros no hacerlo. Pero tiene un resultado muy importante que es instalar el diálogo”, afirmó.

La clase media de las ciudades nos dice: haz algo, garantízame medicinas, comida, y tienen razón. Pero no confundamos la firmeza con la torpeza. No le echemos más gasolina al fuego y no generemos más violencia. Yo sigo creyendo que el diálogo es el mejor y más eficaz instrumento, puntualizó.