Historias
La fuerza de las familias que emigraron de Potosí, base de la producción de soya en Santa Cruz
Visión 360 / Santa Cruz
Llegaron hace 40 años desde las provincias de los departamentos de Potosí, Chuquisaca y otras regiones en busca de una mejor vida y hoy son base importante en la producción de soya y de diversos cultivos en las zonas agrícolas de Cuatro Cañadas, San Julián y otras que hoy sufren los rigores de la sequía.
Visión 360 pudo visitar esas tierras fértiles para el desarrollo de la agricultura y que han recibido a mucha gente del interior que han podido prosperar con la siembra de soya, un grano que tanto como materia prima como producto agroindustrial con valor agregado es uno de los que más exporta Bolivia al mundo, principalmente el mercado andino. Muchos comenzaron con una pequeña parcela, pero ahora manejan varias hectáreas con cultivos.
Los productores venden sus cultivos a las grandes agroindustrias de Santa Cruz como Gravetal, donde los transforman y exportan, principalmente hacia el mercado andino,
Entre los tallos de soya se ve a Herminia Impa, productora de San Julián, quien llegó a los 18 años procedente de Potosí en busca de una mejor oportunidad de vida. La producción de soya le ayudó a mejorar su situación económica y a educar a dos de sus hijos, que ahora son profesionales, una enfermera, el otro ingeniero agrónomo, mientras que otros dos se dedican a la agricultura, como ella.
Contó que comenzó sembrando 10 hectáreas, pero ahora con su familia y la comunidad llegan a 500 hectáreas, aunque también alquilan predios para obtener una mayor producción. Sin embargo, dice que la situación actual está difícil por la sequía, porque las plantaciones han crecido muy poco o se han perdido por completo.
Otra productora de Cuatro Cañadas es Elena Apaza, quien indicó que llegó a Santa Cruz a los 24 años, desde Potosí, hoy tiene 65. Comenzó con el cultivo de algodón, ahora planta soya, trigo y sorgo. Tiene 11 hijos y gracias a su trabajo algunos son ingenieros mecánicos. “La producción de soya me ayudó a educar a mis hijos, pero sufrimos mucho, nos iba bien, pero también llovió, hubo inundaciones y ahora enfrentamos la sequía”, contó.
Luis Arce Llanos, productor de San Julián, recordó que desde niño ha vivido en Santa Cruz y, con su familia, se dedica a la agricultura, pero recuerda que sus padres emigraron desde Monteagudo y Padilla, Chuquisaca, en busca de una mejor oportunidad de vida.
“Gracias a estas tierras del Oriente, que son muy fértiles, muchos paisanos que nos dicen collas hemos venido a trabajar, pero ahora la sequía está grave. Por eso es que se necesita ministros que conozcan agricultura. Necesitamos biotecnología, crédito a largo plazo con bajas tasas de interés, un seguro agrícola y una reprogramación”, remarcó.
Recordó que comenzó con media hectárea y ahora tiene cuatro parcelas con 7 hectáreas, pero todo fue fruto de su esfuerzo ya que los productores en el lugar no recibieron ninguna dotación de tierras, y tuvieron que endeudarse para lograr una propiedad y adquirir maquinaria. “Santa Cruz es una tierra bendita, hemos mejorado nuestra situación, mis ocho hijos son agricultores, gracias a las tierras orientales, tenemos lo poco que tenemos”, añadió Arce Llanos.
José Vasques, también dedicado a la agricultura, manifestó que sus padres migraron desde Potosí para dedicarse al cultivo en Santa Cruz y que él siguió la labor de sus progenitores. Aseguró que la soya genera oportunidades, pero que ahora la sequía sólo les dejó pérdidas.
Impacto de la sequía
En el recorrido que realizó Visión 360 por los cultivos de soya afectados por la sequía, en Cuatro Cañadas, también se encontró a German Carreño, quien contó que las plantas deben alcanzar la altura del pecho u hombro de una persona, pero ahora no llegan ni a la rodilla. Los granos deberían ser del tamaño de una arveja, pero ahora solo son equivalentes a una lenteja.
Mientras las aspas de la maquinaria intentan cosechar lo poco que se logró salvar de los impactos de la falta de lluvia, se oye a otro productor que afirma que los rendimientos son bajos y que antes se obtenían más de dos toneladas por hectárea. Ahora apenas logran 700 kilos.
De acuerdo con la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Pailón, Cuatro Cañadas, San Julián y San José de Chiquitos, donde se concentra el 55% de la superficie cultivada, sufren hoy una situación que amenaza la viabilidad de la industria agrícola y de todos los actores que componen la cadena productiva de la soya (proveedores de insumos, exportadores, transportistas y otros).
Alrededor de 6.000 familias afectadas están perdiendo sus medios de vida y, además, se ven imposibilitadas de cumplir sus obligaciones financieras con la banca, con los proveedores de insumos y con la agroindustria que los financian. En consecuencia, no podrán sostener la importante cadena que, además, asegura la futura siembra de alimentos estratégicos como el trigo, maíz, sorgo y girasol; lo cual pone en riesgo la economía nacional y la seguridad alimentaria del país.