Sobre dichos de Bullrich
Bolivia a Argentina: desmentimos que nuestro país proteja en sus fronteras a personas que siembren el terror
La Cancillería desmintió y rechazó enfáticamente que Bolivia “proteja en sus fronteras a personas que siembren el terror, la inseguridad y la zozobra”, en respuesta a los recientes dichos de la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, quien dijo que su país “estaría en el máximo nivel de seguridad” por la supuesta presencia de "fuerzas combatientes de las ramas armadas de Irán en Bolivia”.
Mediante un comunicado de prensa emitido este martes, la Cancillería expuso nueve puntos para referirse al tema que en las últimas horas causó revuelo en el ámbito internacional.
“Desmentimos y rechazamos enfáticamente que Bolivia proteja en sus fronteras a personas que siembren el terror, la inseguridad y la zozobra. Estas acusaciones carecen de evidencia o documentación y se realizan sin fundamento alguno”, se lee en el primer punto del documento.
Esta repartición de Estado calificó de “equivocadas y desaprensivas” las declaraciones de la ministra y relievó que las centenarias relaciones políticas con el hermano pueblo argentino son más fuertes y sólidas que las “desafortunadas expresiones de funcionarios circunstanciales del gobierno argentino”.
En las próximas horas, el Gobierno anunció que se convocará a la representación diplomática de Argentina para que brinde explicaciones sobre las declaraciones de la ministra Bullrich.
“Bolivia es un Estado pacifista como se establece en su Constitución Política del Estado, así como en todas las manifestaciones de su política exterior, tanto en foros multilaterales como en encuentros binacionales, en los que promovemos la Cultura de la Vida, del diálogo, del respeto y de la paz”, señala el cuarto punto.
Tomando en cuenta que el país andino amazónico respeta y aprecia profundamente al pueblo argentino exige el mismo respeto por parte de sus gobernantes hacia la histórica amistad.
Además, Bolivia convocó a los países hermanos latinoamericanos a no caer en provocaciones que sólo buscan afectar las relaciones de hermandad entre Estados y pueblos que comparten las mismas raíces y un destino construido de manera colectiva.