Alza se define en próximos días
Economistas consideran que el incremento salarial debe ser moderado este año
En las próximas se debe definir el incremento salarial de este año entre la Central Obrera Boliviana (COB) y el Gobierno. Los empresarios y microempresarios creen que no debe existir ajuste y dos analistas económicos piensan que este aumento tendrá que ser moderado con el techo de la inflación del año pasado, tomando en cuenta el contexto externo.
En 2023 mediante Decreto Supremo 4928 se determinó un incremento del 5% al Salario Mínimo Nacional (SMN) para el sector público y privado y un 3% al haber básico. Con esta medida el salario mínimo subió de 2.250 a 2.362 bolivianos.
El presidente del Colegio de Economistas de Bolivia, Jorge Akamine, opinó que la metodología para el cálculo del incremento salarial debería estar reglamentada, porque mientras no exista eso, lo que ocurre es que este ajuste se define de manera política y sin un sustento técnico.
Explicó que, dependiendo de las escuelas económicas, existen diferentes parámetros como la productividad, la generación previa de riqueza o la que toma en cuenta la reposición del poder adquisitivo del salario o la de compensar el esfuerzo de los trabajadores.
Según Akamine, considerando que las condiciones de la economía este año, no son de las mejores, aunque no puede hablar de una crisis, se debería analizar un posible congelamiento de los salarios por las complicaciones del año pasado y lo que pueda presentarse este año.
O en su defecto, dijo, pensar en un incremento salarial sin sobrepasar el techo de la inflación del año pasado, para compensar parte de la pérdida del poder adquisitivo.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), producto de una variación positiva de 0,63%, la inflación acumulada a diciembre de 2023 alcanzó a 2,12%.
El economista Omar Velasco, explicó que en la lógica de la política salarial, lo que habitualmente se hace es calcular el incremento tomando en cuenta el IPC del año anterior, pero esta año también se debería analizar la perspectiva.
Recordó que se han enfrentado problemas con la oferta de dólares y eso está elevando los costos de las empresas importadoras de diferentes bienes e insumos y eso no siempre se refleja de manera inmediata en el reporte de inflación.
Es por eso, en criterio de Velasco, que este año el incremento salarial debe ser moderado, no muy alto, lo mínimo 2% porque si se toma en cuenta el punto de vista de los trabajadores, también perciben un alza de precios.
Pero desde la perspectiva del sector privado, este ajuste debe ser moderado porque son los que están cargando el costo del aumento de precios de las importaciones. “No se va aplicar un aumento salarial muy alto, 3,5% a 4%, porque también se debe garantizar la estabilidad laboral. El incremento debe ser muy cercano al índice de inflación para que no se pierda el poder adquisitivo, eso puede ayudar a preservar el empleo en un contexto de menor crecimiento económico”, puntualizó Velasco.
El economista German Molina opinó que el incremento salarial, en los últimos años, estuvo vinculado a la reposición del costo de vida, pero lo que siempre se observó es que el ajuste sea generalizado.
Indicó que este tema debería estar sujeto a negociación entre los trabajadores y cada empresa, en función a sus balances y estado de resultados. "Es distinto aplicar esto en compañías que han tenido un mejor desempeño y en otras no, donde el aumento no corresponde", dijo.
De acuerdo con Molina, este año no se pueden aprobar incrementos elevados porque no hay fundamento, ya que la tasa de inflación estuvo en el orden del 2% y la economía no ha crecido como antes.
“Lo ideal sería que exista una pausa y no se dé un incremento salarial este 2024 y 2025, previo acuerdo entre empresas, trabajadores y gobierno y, si existe el ajuste, el mismo no debería ser generalizado”, subrayó.