Situación
Los periodistas llegan a su día como ejemplo de la precarización laboral
Sin contratos laborales, seguros de salud o vida y sin aportes para su jubilación, esa es la situación laboral de la mayor parte de los periodistas en el país. Según el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), un conjunto de factores obligó a gran parte de las empresas de medios a emprender procesos de reestructuración.
Con este panorama, este 10 de mayo, el Día del Periodista, este sector no tiene nada que celebrar.
“Los y las periodistas constituyen un ejemplo de la precarización laboral y del deterioro de la calidad del empleo que viene afectando a los profesionales”, revela un estudio realizado por esta organización y la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB), con el apoyo de la Unión Nacional de Instituciones para el Trabajo de Acción Social (Unitas), en 2023.
El documento establece que la reestructuración está fundada en la flexibilización de las condiciones de trabajo. Advierte que hubo cambios drásticos en las formas y las condiciones de contratación, en el uso de la fuerza y en la tercerización.
“Incluso aquellos emprendimientos personales y colectivos recurren al trabajo flexible y tercerizado para operar y subsistir. Con los cambios se transformó la configuración de las empresas, su tamaño, la forma de obtener recursos, la forma de hacer periodismo”, afirma.
91,4% de los periodistas no tienen un seguro de vida, pese al incremento del riesgo.
Con el fin de obtener datos que muestren esta realidad, el Cedla y la ANPB aplicaron un sondeo a los periodistas de todo el país a través de un formulario de Google. Se tomaron los datos de 152 periodistas que respondieron correctamente al cuestionario.
Sin contrato laboral
“Cuando decidí trabajar de forma independiente (…) se volvió distinto, ya no tenía seguro o días de descanso (...). No tienes las garantías del seguro, el respaldo sindical (…)”, dijo uno de los periodistas entrevistados en La Paz por el Cedla.
El 79% de los entrevistados respondieron que tenían empleos bajo contratos o acuerdos diversos y flexibilizados que pueden ser calificados como inestables y cambiantes. Solo el 21% de ellos dijeron que tenían un contrato indefinido. “En efecto, la variedad de contratos indicaría que los periodistas que se definieron como independientes, en realidad estaban sujetos a modalidades contractuales propias de la flexibilización laboral y de la externalización de actividades que fueron asumidas por gran parte de los medios de comunicación empresariales en los últimos siete a 10 años”, explica.
Estas formas de explotación se escondieron detrás de los contratos eventuales, a plazo fijo, del teletrabajo, las consultorías e incluso los contratos verbales. Estos estarían asociados a trabajos temporales.
80% de los trabajadores son freelance, consultores y otras modalidades.
“Actualmente trabajo de freelance, por comisión, en una radio (…) la directora me contactó; pero como los sueldos son muy bajos no da para que me contraten a tiempo completo, sino por comisiones, hacer publicidad, hacer algunas notitas que la licenciada me paga. De derechos (laborales), ni hablar”, dijo otra de las periodistas entrevistadas en La Paz.
De acuerdo con el Cedla, el trabajo de los freelancer y de los consultores tercerizados, en el periodismo, no está regulado por la legislación laboral nacional. La mayoría de los periodistas bajo estas modalidades no firman contrato, a lo sumo llegan a acuerdos verbales en los que definen el producto y tareas por realizar.
Sin seguros ni bonos
Entre 98 sondeados que respondieron a la consulta sobre los derechos laborales, 18 indicaron que recibían el bono de antigüedad; 12, el aguinaldo; y uno el bono de transporte.
“Estos datos brindan referencias importantes para evidenciar el deterioro de los salarios de gran parte de los periodistas a partir de la reducción de bonos”, aclara el documento.
De los 12 periodistas asalariados entrevistados, sólo dos gozaban de algunos derechos como el pago de aguinaldo, bonos de producción, transporte y antigüedad. Pero no es lo único que se restringió.
El 46% de los entrevistados carecían de un seguro público o privado cubierto con aportes de los empleadores o con recursos propios en el caso de los periodistas independientes. Si a este porcentaje se agrega a quienes indicaron estar registrados en el Seguro Universal de Salud (19,7%), que no es de orientación laboral, el porcentaje subiría a un 66% de periodistas.
72% tienen ingresos que están lejos de cubrir el costo de una canasta alimentaria de Bs 6.632
“El panorama del acceso a un seguro de vida es más crítico, ya que el 91% de los sondeados respondió no tener este derecho frente a un 8,6% que indicó sí tenerlo; pero, casi en su totalidad, uno de carácter privado pagado por los mismos trabajadores. Sólo uno contaba con un seguro cubierto por el empleador, en un contexto donde los riesgos laborales se incrementaron”, añade la investigación.
Sin jubilación, sin futuro
Si se habla de aportes para la jubilación el panorama no es mejor. La situación actual del acceso a la seguridad social de largo plazo corrobora el estado de desprotección en el que se encuentra gran parte de las y los periodistas asalariados e independientes en Bolivia.
“Casi el 70% de los sondeados en 2023, tanto hombres como mujeres, no aportaban al sistema previsional vigente. Varios dejaron de hacerlo al ser despedidos de los medios empresariales en los que trabajaban, otros en su condición de trabajadores independientes o freelance”.
Alrededor de un 30% señaló que estaba aportando y de esta cantidad, el 76% lo hace de manera discontinua. Es decir que en algunos meses aportan y en otros no. Este es un reflejo de la temporalidad, eventualidad e inestabilidad laboral.
“La discontinuidad del aporte a la larga puede manifestarse con gran probabilidad en un menor ahorro previsional que servirá de base para el cálculo de la pensión de jubilación que con seguridad será ínfima”, explica la investigación.
Entre los entrevistados, 11 de 22 manifestaron que continuaban aportando al sistema previsional, con la particularidad de que cinco aportan por cuenta propia. Vale recordar que en estos casos el monto es algo más elevado en relación con los trabajadores dependientes.
Estabilidad laboral
El 56% de los periodistas que participaron en la investigación manifestaron ser independientes. Solo el 34%, asalariados.
“Esta relación confirma uno de los cambios significativos en la estructura ocupacional en el sector, respecto a la mayor presencia -en los últimos años- de periodistas sin relación laboral, por lo menos no de modo permanente, a consecuencia de la reestructuración del trabajo y producción de los medios”.
Entre las causas están los despidos y las políticas de reducción de trabajadores “estables”, implementadas por gran parte de las empresas. Ambas situaciones condujeron a una reducción del trabajo asalariado y a la formación de “un ejército de periodistas por cuenta propia” o vinculados eventualmente en condición de freelance, “una de las modalidades de sobreexplotación” del rubro periodístico.
Asimismo, los medios de comunicación denominados tradicionales (radio, televisión y periódicos impresos) continuaban en 2023 como la base para la ocupación de periodistas. Más de la mitad de los sondeados señaló que trabajaban en los ya mencionados.
En segundo lugar, se puede observar que un espacio de empleo y trabajo para los periodistas es el enteramente digital, el que puede calificarse como nuevo y emergente. Este punto guarda estrecha relación con un cambio en los criterios para la contratación.
“En tercer lugar, llama la atención que una proporción menor de periodistas (6%) haya señalado tener un emprendimiento propio”.
Bs 15 por nota, la dura realidad del periodista
La reestructuración empresarial contempló el recorte drástico de los salarios de los periodistas de planta en aproximadamente de 40% a 50%, y la liquidación de casi todos los bonos económicos que tenían en un período anterior.
Esto implicó la imposición de formas y montos de pago arbitrarios para los periodistas tercerizados. Una muestra es lo que ocurre con los periodistas de Beni, donde algunos reciben un pago de 15 a 30 bolivianos por nota o artículo, algo que se repite en otras regiones del país.
Hay quienes reciben ingresos por comisión de venta de publicidad. Tanto esta, como la anterior, son formas de pago no reguladas por la legislación laboral.
Según el sondeo del Cedla y la ANPB, el 45% de los periodistas señalan que sus ingresos laborales son inferiores al salario mínimo nacional de 2.362 bolivianos en 2023, especialmente los que trabajan como freelance.
En el caso de las periodistas, el 54% dice que sus ingresos están por debajo del salario mínimo nacional.
“… Yo creo que es una tragedia lo que está ocurriendo en Cochabamba y en el resto del país, en Santa Cruz y en La Paz (…) donde teníamos grandes periódicos como Presencia, Última Hora, La Razón, La Prensa; en Santa Cruz El Deber, El Día, La Estrella del Oriente; en Cochabamba, Los Tiempos, Opinión, Gente. ¿Por qué? Porque la inclusión, el mundo digital ha frenado todo lo que son los medios impresos”, señaló un periodista de Cochabamba.