La Tribuna
¿Qué nos espera en la Copa América?
Los tres amistosos previos al debut en el torneo más antiguo del mundo evidencian que las diferencias de nuestra selección con las otras selecciones son abismales.
Si bien México presentó un equipo alterno, la Verde poco o nada mostró. Es cierto, en ese partido faltaban los jugadores de Always Ready y The Strongest —la base fue Bolívar— y los aztecas terminaron ganando por 1-0.
Ya con equipo completo y con una semana de trabajo en Santa Cruz, se esperaba ante Ecuador una mejor producción o un mejor rendimiento, pero esos deseos solo quedaron en pequeños chispazos de presión alta y buen trato de balón.
El equipo de Félix Sánchez bajó la intensidad de juego, porque antes de llegar a los 90' ya sabía que tenía ganado el compromiso y dio algunas licencias, no obstante de esa situación los ecuatorianos siguieron dominando el compromiso.
Otra vez errores propios nos costaron la derrota, Bolivia generó un par de situaciones de gol, pero tanto Algarañaz como Miranda se encargaron de desperdiciarlas. Lo más rescatable fue el tanto de Miguelito, que por fin se le dio y descontó para la Verde. Al final fue 3-1. Otra derrota con más dudas que certezas.
Ante Colombia, Zago propuso ocho variantes en el campo de juego, pero de nada sirvió. Otra vez, entre las varias deficiencias, los goles estuvieron ausentes. Por el contrario, Díaz hizo lo que quiso y fue una pesadilla para la defensa boliviana. En la segunda etapa, el panorama poco o nada cambió pese a las variantes. Lo cierto es que Bolivia una vez más no mostró nada. Fue una absoluta superioridad de los cafetaleros y el categórico 3-0 lo evidencia.
Así llega la selección nacional a su debut en la Copa América, el domingo ante los Estados Unidos. Está claro que el ritmo de competencia de las otras selecciones está a otro nivel y las diferencias son abismales, a lo mejor un par de jugadores podrán faltar en la lista de los 26 que presentó el entrenador, pero poco o nada podrán cambiar nuestra triste realidad.
Pero también la realidad nos dice que es lo que tenemos, en un fútbol boliviano venido a menos desde hace mucho tiempo, no se ven los cambios estructurales de los que se vienen hablando desde hace rato. Las críticas abundan, pero lo cierto es que nadie hace nada.
Dejaremos que Zago y sus muchachos nos den el beneficio de la duda, aunque por lo visto se puede anticipar que no deberíamos esperar mucho, y, como dijo el entrenador, la mirada está enfocada en las eliminatorias.