2024-06-25

Seguridad

A raíz de la desaparición de un niño, en Argentina cuestionan "lo fácil" que es cruzar las fronteras hacia Bolivia, Brasil y Paraguay

Desde Salvador Mazza (Pocitos), Salta, a 50 metros de un puesto fronterizo "se puede entrar a una casa, caminar unos pasos por el interior vacío y salir por el patio ubicado en el territorio boliviano".

El caso de Loan, un niño de 5 años que desapareció el jueves 13 de junio en Argentina, puso en primer plano lo que sucede desde hace años en las fronteras de ese país, “donde el delito y el contrabando conviven con la legalidad”. A raíz de esa desaparición, en el vecino país cuestionan "lo fácil" que es cruzar las fronteras hacia Bolivia, Paraguay o Brasil. 

“En Salvador Mazza (Pocitos), Salta, a 50 metros de un puesto fronterizo se puede entrar a una prolija casa por la puerta ubicada en una calle argentina y caminar unos pasos por el interior vacío y salir por el patio ubicado en el territorio boliviano. O subirse a una cámara de auto, en Aguas Blancas, y dejar que el río Bermejo haga lo suyo con su enorme corriente para llevar algún que otro paquete al otro lado de la frontera, en el sur de Bolivia”, dice un reportaje que publica el diario argentino La Nación.

El diario refiere que, para pasar de Chaco, o Formosa, a Paraguay alcanza con cualquier embarcación rudimentaria que apenas flote unos minutos. O si se quiere evitar cualquier trastorno de rutas no convencionales, es posible llegar a la ciudad misionera de Puerto Rico y, por unos pocos pesos, pasar con un auto sobre una balsa sin dejar huella en los registros de ninguno de los dos países.

“Se pueden contrabandear 50 toneladas de soja en bolsas por puertos ilegales en El Soberbio, o descargar un camión de chatarra en un predio argentino que, casualmente tiene una puerta en territorio boliviano. Y después de una operación de logística perfeccionada, con montacargas y guinches, depositarlos en pequeños carros que, tirados por operarios de la marginalidad, los empujan por un terraplén que los deja en no más de 2 minutos, en tierra boliviana”, dice la nota.

EL diario desnudó así lo que sucede en las porosas fronteras argentinas, “esos enclaves donde funcionan otras reglas y en los que el Estado se declara absolutamente incapaz de regular las relaciones fronterizas. En una palabra, son territorios donde pasa de todo y donde también se pasa de todo de un lado a otro del territorio”.

En Argentina se especula que el niño pudo haber transitado por cualquiera de esos pasos tras ser arrancado de su familia. El pequeño, de la localidad correntina El Algarrobal, se encuentra desaparecido desde el 13 de junio. Aunque en un comienzo se sospechaba que se había perdido, la semana pasada el caso dio un giro de 180 grados y ahora se sospecha que fue secuestrado y es víctima de una red de trata.

 

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