El Francotirador
Hace 31 años la Selección se entrenaba en peores canchas
Fueron otras épocas, pero fueron mejores, no había excusas. Voy a referirme a las quejas interminables que hemos escuchado de los jugadores de la Selección, por la imposibilidad que tienen de contar con canchas para entrenarse, gimnasios, etc.
En la redacción de Sports 360 recordábamos que aquel grupo de 1993, que hace 31 años se clasificó al Mundial de Estados Unidos, disponía de menos escenarios deportivos que en la actualidad.
El equipo dirigido por Xabier Azkargorta practicaba en Tembladerani, Achumani, el estadio Lastra o en Siles. A lo largo de aquellos cuatro meses inolvidables que nos tocó acompañar a la Verde en su tarea diaria, nunca escuchamos el lloriqueo de figuras como Carlos Borja, Carlos Trucco, Marco Etcheverry, William Ramallo, Erwin Sánchez o Julio Baldivieso, que podían quejarse de las condiciones que eran mucho peores que las de la actualidad.
Todos saben que el seleccionado se concentraba en un hotel de tres estrellas ubicado en la plaza de San Pedro (Max Inn), donde los jugadores que luego fueron mundialistas tenían un rol de turnos para ducharse luego de los entrenamientos.
Es comprensible que en los tiempos actuales se tengan todas las herramientas para poder desarrollar un mejor trabajo, pero lo que no se quiere entender es que aquella camada de jugadores que se tuvo hace tres décadas tenía jerarquía y amor propio por la camiseta, lo que no pasa hoy.
Ramiro Vaca critica y afirma que “las condiciones son pobres” para hacer un mejor trabajo y que así dan la cara por el país. Viscarra recordó que se formó en Brasil: “Competí con clubes europeos; viajé, jugué partidos televisados desde muy chico. Eso es algo que en Bolivia no existe y se refleja en nuestras selecciones”.
Por coincidencia, los dos jugadores tuvieron la oportunidad de crecer más en el exterior del país. El golero tuvo un paso por Brasil e Israel y el mediocampista, por Bélgica. La gran pregunta es por qué no se quedaron en esos países, por qué retornaron al fútbol boliviano donde no hay canchas y se exhibe un nivel bajo.
Azkargorta decía: “No excusas”. Su equipo del 93 lo entendió perfectamente, sabían lo que tenían y lo que podían dar. Los actuales convocados a la Verde, incluido su técnico, aún no tienen claro el rumbo que deben tomar.