Jubileo y Plataforma Frente al Cambio Climático
Un estudio revela la correlación entre deuda, clima y extractivismo
Un estudio revela que Bolivia se endeuda para financiar actividades extractivas que generan daños ambientales y por eso propone mecanismos de compensación a países ricos por los daños y pérdidas económicas que provocan los eventos climáticos extremos. Además, se recomienda crear reglas fiscales que limiten el sobreendeudamiento.
El estudio “Deuda, crisis climática y extractivismo en países amazónicos”, elaborado por la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático y Fundación Jubileo revela que entre la crisis climática que afecta al planeta y la deuda que mantienen los países del sur global existe una fuerte relación (o correspondencia) que debe ser visibilizada y abordada por el bienestar de la población, en especial de las comunidades nativas, y de los bosques amazónicos.
Asimismo, se debe tomar en cuenta que la extracción de recursos naturales es una de las principales fuentes de ingresos fiscales, sin embargo, también está vinculada al problema del endeudamiento y a la profundización de impactos ambientales y sociales.
El investigador de la Fundación Jubileo, René Martínez, manifestó que el cambio climático ha sido provocado por los países industrializados y las actividades extractivas, afectan al medio ambiente y provocan eventos extremos como sequías e inundaciones, y para atenderlos se demanda financiamiento y presionan a un mayor endeudamiento de las naciones.
“Los países de esa manera se endeudan y nuevamente requieren divisas para el mismo pago de la deuda y comprar bienes importados que no se producen, por eso se recomienda fijar reglas fiscales que limiten el sobreendeudamiento o límites al gasto público o déficits fiscal, que eviten llegar a una situación insostenible como ocurre hoy”, precisó Martínez.
También se deben implementar políticas para diversificar la economía nacional y darle mayor valor agregado a la producción. De esta manera, el país dejará de depender de los sectores extractivos y de recursos de endeudamiento.
En ese sentido, Bolivia debe generar divisas a partir de una exportación más diversificada y así reducir la necesidad de comprar bienes del exterior.
En el estudio se recomienda generar estrategias para canalizar recursos de donación, principalmente para la adaptación al cambio climático y para cubrir daños y pérdidas derivadas de eventos climáticos extremos como sequías, inundaciones, entre otros.
El estudio señala que el endeudamiento es resultado, principalmente del déficit fiscal (más gastos que ingresos), pero en el caso de la deuda externa también podría ser producto de la necesidad de divisas. Uno de los datos establece que entre 2019 y 2023 se registró un incremento de más del 20% de la deuda externa.
La deuda externa como porcentaje del PIB aumentó del 27,35%, en 2019, a 30% en 2022. Pero si incluimos en el análisis a la deuda interna, la deuda total supera el 50% del PIB (llegando al 65% en 2022).
Los datos muestran que más del 28% de la deuda se destina a infraestructura vial.
“En muchos casos, estos proyectos están también en áreas protegidas nacionales donde antes no se podía por el marco regulatorio, pero ahora sí se puede, estableciendo que es de interés nacional y que se requiere de recursos para satisfacer necesidades básicas de la población y últimamente también el sector minero”, menciona el estudio.
Además, la construcción de carreteras está en manos de empresas chinas. “¿Para qué se está construyendo carreteras? Para la exportación de productos de la industria extractiva. Ahí se puede observar una relación directa hacía donde va dirigida la deuda”, indicó Juan Carlos Alarcón, de la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático.
La investigación revela que hay 44 proyectos de hidrocarburos en la Amazonía, 14 proyectos hidroeléctricos, presencia de 2.076 cooperativas mineras y otras 294.602 unidades económicas.
Según Alarcón China es uno de los países que más provoca impactos en el medio ambiente y el clima por su crecimiento industrial, pero históricamente es Estados Unidos, y todo esto ha generado una deuda histórica con los países subdesarrollados que son los que sufren los embates del cambio climático.
Por eso es necesario, dijo, generar mecanismos de compensación de los países del primer mundo, pero en lo interno, se debe avanzar en una diversificación de la matriz productiva, dejar de ampliar la frontera agrícola y la deforestación que es impulsada por la agroindustria y el sector ganadero.