París 2024
Katerine Moreno: La boliviana con más presencias en Juegos Olímpicos
Sports 360 / La Paz
El evento multidisciplinario más importante del mundo son los Juegos Olímpicos, a los que solo acuden los mejores deportistas del planeta y pocos son los que participan en varias ediciones. En el caso de Bolivia solo hay una persona con más presencias: la nadadora cruceña Katerine Moreno Mayser (4 de mayo de 1974), quien estuvo presente en cuatro citas olímpicas.
Sus participaciones fueron en: Seúl 1988 (con tan solo 14 años), Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008.
En contacto con Sports 360 contó cómo fue la experiencia que tuvo en cada uno de esos JJOO, que podían haber sido más, a no ser algunos factores.
“Me siento muy honrada y contenta (de ser la boliviana con más presencias en Juegos Olímpicos), porque ya uno puede mirar para atrás y ver todo lo que hizo en el deporte. Así que agradecida con Dios porque me dio esa oportunidad”.
En Seúl
En la edición de Seúl se convirtió en la deportista más joven en participar de entre todos los competidores y acudió al superar las clasificatorias que hubo en Bolivia sin saber que viviría una experiencia inolvidable en la nación asiática.
“Fue para mí toda una novedad, en realidad nunca me lo había planteado. Meses antes mi entrenador me dijo que había la posibilidad, porque vendrían veedores al campeonato nacional y ‘podíamos ganar una plaza’, pero yo ni entendía la palabra plaza, era toda una niña (se ríe). Simplemente entendí que teníamos que trabajar más duro y lo hice. En las pruebas gané a las grandes de 18 años y me gané la invitación”, cuenta.
En Seúl —asegura— todo fue nuevo y los compañeros bolivianos que tenía de otras disciplinas le hablaban de las figuras mundiales y ella, sin conocerlos, se sacó fotografías.
“Yo le puse un nombre a esos Juegos Olímpicos: ‘Sorpresa’, porque todo era sorpresa y novedoso para mí. No fue mi entrenador y tampoco mi delegado, era la menor del grupo e incluso fui la atleta con menor edad de los Juegos y también fui la primera mujer nadadora de Bolivia en los Juegos. Mis amigos me mostraban a los famosos del deporte que yo no conocía, todavía era una niña, como la tenista Gabriela Sabatini, los atletas Ben Johnson, Carl Lewis; en la natación Matt Biondi y Kristin Otto”, relata Katerine, que compitió en cuatro pruebas: 50 metros libre y los 100 metros libre, espalda y pecho.
En Sídney
Luego de esa gran experiencia decidió entrenarse mucho mejor para Barcelona 1992, pero para esa ocasión no hubo pruebas clasificatorias y la Federación Boliviana de Natación postuló a otra deportista.
Se entrenó y compitió hasta 1993 para luego dedicarse de lleno a sus estudios universitarios y luego se casó con José Quintanilla, quien fue su entrenador y tiene cuatro hijos: José Alberto (de 27 años y que fue a Río 2016), Katerine (25), José Adrián (14) y María Jesús (11).
Para los Juegos de Atlanta 1996 no se preparó porque estaba embarazada de su primer hijo, pero luego de adquirir junto con su esposo el Club Samix en Santa Cruz, se decidieron prepararse para Sídney 2000.
“En un año recuperé mis marcas y me puse de primera en el ranking nacional y llamé a esos Juegos ‘Desafío’. Después de 12 años ya tenía esa vivencia y pude ir con mi esposo, que tuvo su primera experiencia olímpica”.
En aquella oportunidad participó en los 100 metros pecho.
En Atenas
“Luego de esos Juegos nos pusimos el objetivo de entrenar cuatro años más para estar en Atenas 2004, que fue un objetivo cumplido porque hicimos el ciclo completo de entrenamiento, los cuatro años; incluso hicimos clínicas en Estados Unidos para perfeccionar estilos, entrenamientos, actualizarnos. Ahí alcancé mis mejores marcas en ese ciclo, obtuve nuevos récords nacionales y fui a todos los campeonatos mundiales”, cuenta.
Nuevamente compitió en los 100 metros pecho.
En Pekín
Fue su última cita olímpica porque luego decidió agrandar su familia junto con su esposo y contó que casi no va a esos Juegos a pesar de que tenía las mejores marcas en Bolivia.
“Dijimos: ‘Ya que hay energías y fuerza, vamos por otro ciclo más’. Ahí ya sabíamos que estábamos postergando el plan familiar de tener una familia grande. Lo malo es que tuvimos, no sé si boicot, pero quisieron quitarme mi plaza que gané en el Mundial anterior. La federación quiso poner a una nueva nadadora porque decían que estaba en ascenso y yo en descenso, a pesar de que mi marca era la mejor”.
Vivió una mala experiencia, ya que incluso se hospitalizó por estrés y baja de minerales, al tener que defenderse y ello hizo que no se pudiera entrenar de la mejor manera.
Compitió en la prueba de los 50 metros libre.