2024-08-28

Cobertura y educación

Mejorar el acceso al sistema financiero, el reto para Bolivia

El país tiene varios desafíos para mejorar el Índice de Inclusión Financiera. Credicorp dice que apuesta por Bolivia, porque es un mercado interesante, a largo plazo.

Bolivia aún tiene retos y desafíos para mejorar el acceso de las personas al sistema financiero; por ejemplo, ampliar la conectividad y la educación financiera; sin embargo, y a pesar de la coyuntura, la institución cree que existe un mercado atractivo en el país y apuesta por él a largo plazo.

En su cuarto informe sobre el Índice de Inclusión Financiera, que tuvo lugar en Lima, Perú, Credicorp señala que el país dejó el último puesto que ocupó en las pasadas tres ediciones y se posiciona por encima de México en este ranking.

Infografías: Edmundo Gonzáles

Esto se debe principalmente a sus avances en las dimensiones de uso y de calidad, las cuales no habían reportado mayores incrementos anteriormente. Sin embargo, a pesar de la mejora, Bolivia aún presenta uno de los puntajes más bajos en cuanto al uso del sistema financiero.

El gerente de Asuntos Corporativos de esta entidad, Enrique Pasquel, contestó a preguntas de Visión 360 en Lima, donde se presentó el informe sobre el Índice de Inclusión Financiera. A continuación, se detallan las respuestas del ejecutivo.

¿Bolivia registra avances en este cuarto informe y cómo puede mejorar los índices de inclusión financiera en los siguientes años?

En contexto, todos los países en América Latina tienen retos importantes. Bolivia está casi al final de la puntuación del índice, solo por encima de México, entre los ocho países que hemos estudiado, pero ha mejorado efectivamente. De los 100 puntos que uno puede sacar en el Índice de Inclusión Financiera, Bolivia subió de 40,4 a 43,7 puntos, entre 2023 y 2024, y pasó del último puesto al penúltimo.
Bolivia tiene bastante por mejorar, pero cuando uno ve a países de la región, ninguno tiene resultados estupendos en inclusión financiera.

El evento, realizado en Lima, Perú. Foto: Marco Belmonte

Qué cosas debe mejorar Bolivia, el índice mide tres aspectos. Acceso o posibilidad de acceder al sistema financiero y la confianza, qué tanto se confía en el sistema.

Bolivia, donde tiene el puntaje más bajo está en la dimensión de uso. Una primera cosa que se debe decir es que hay que trabajar, sector público y privado, en todo lo que haga más fácil, que las personas que están en sistema, lo usen de la manera más sencilla. Algo donde Bolivia avanza mucho y que muestra la ruta por donde se debe seguir avanzando es en la tenencia de billeteras digitales.

En 2021, solo el 15% de la población contaba con este producto, mientras que, en 2024, un 34% señala que tiene al menos una billetera para realizar pagos digitales.

Además, el último año, los usuarios frecuentes de estos productos que los usan para pagos y compras han aumentado en 25 puntos porcentuales; entonces, la billetera móvil se ha vuelto sumamente importante y es algo donde Bolivia ha crecido mucho; creemos que esto tiene que ver con el ingreso de Yape al mercado. Pero es una ruta por la cual todavía se puede crecer.

¿La conectividad es una limitación por superar?

Sí. Esto no ocurre solo en Bolivia, sino en todos los países que hemos estudiado; los grupos de personas con menor inclusión financiera son quienes tienen poca conectividad a internet, adultos mayores que usan menos dispositivos digitales.

La conectividad está relacionada con la inclusión financiera, porque cuando tú ingresas vía el mundo digital al financiero, el acceso es más barato y simple.

Algo que tienen que ponerse a pensar, en cualquier país que desee profundizar la inclusión financiera, son las barreras que tienen las personas para conectarse y acceder a servicios financieros digitales y saber usarlos.

¿El entorno macroeconómico influye en la inclusión financiera?; por ejemplo, Bolivia atraviesa problemas de acceso al dólar, ¿esto la perjudica?

En el estudio que realizamos, el entorno macroeconómico no es una variable que analizamos. Lo que se analiza es la demanda de los servicios financieros, vamos y preguntamos a la gente cómo está en la categoría de acceso, uso y confianza. Pero sin duda, todo aquello que tenga impacto en la economía en general, va a tener, al final del día, su impacto en la inclusión financiera.

¿De qué manera puede ayudar la inteligencia artificial a profundizar la inclusión financiera?

La manera en que puede ayudar es que se atienda a la gente a través de canales digitales de manera más sencilla, barata y rápida. La inteligencia artificial puede lograr que se abarate y masifique la atención de usuarios en el sistema financiero.

¿Cómo está Bolivia en educación financiera?

Ese es un punto importante. En el estudio vimos que el boliviano promedio conoce siete productos financieros, mientras que el promedio regional es de ocho.

Ese es un indicador que refleja que el nivel de educación y conocimiento financiero es menor que el promedio regional; pero también es una oportunidad para avanzar, porque mientras las personas estén más educadas financieramente, entenderán más las ventajas de usar el sistema financiero formal.

Un mayor nivel de educación  se correlaciona con un mayor nivel de inclusión financiera y ahí hay mucho que pueden hacer el sector privado y el público. Hay espacio para impulsar programas de educación financiera y que la población aprenda más de este mundo.

¿Cómo ve el grupo Credicorp el entorno para realizar negocios en Bolivia?

Sí. Mira que hoy día estamos en una situación donde Bolivia está pasando por una situación compleja, pero para Credicorp la apuesta es de largo plazo, va más allá de la coyuntura que atraviesa Bolivia.

Este es un país que siempre vemos con mucho interés y atención y, si bien hoy es un momento complejo, nosotros creemos que Bolivia tiene el potencial para ser un mercado sumamente interesante y, por eso, mantenemos la apuesta por Bolivia.

¿Qué salidas ven al problema que enfrenta Bolivia en relación con las divisas?

Es un problema complejo, pero nosotros, como Credicorp, al tener experiencia y estar en un montón de países de Latinoamérica, vemos que siempre se puede encontrar salidas.

Hay ejemplos de varios países de la región que han atravesado por momentos complicados y que luego les ha ido bien. Nosotros creemos que Bolivia está en una situación especial, pero como cualquier país de la región, se pueden encontrar rutas para salir adelante.

¿Entonces como grupo Credicorp ven un potencial en Bolivia para seguir haciendo negocios?

Sin duda. Vemos que Bolivia es un país interesante, por eso es que hemos apostado con Yape en Bolivia. Como corporación latinoamericana, una de las ventajas que tenemos es que sabemos navegar y operar en países con las complejidades que tienen los países de la región.

Como le decía, hacemos una apuesta a largo plazo. De repente este es un momento complejo para el país, pero vemos que es una apuesta que eventualmente va a pagar muy bien, cuando la cosa se calme.

En Bolivia persisten brechas por diversos factores

Con un puntaje de 43,7 sobre 100, Bolivia dejó el último puesto que ocupó en las últimas tres ediciones y se posicionó por encima de México en el ranking de inclusión financiera, presentado el pasado lunes, pero aún tiene varios desafíos y aspectos por mejorar.

Particularmente en la dimensión de “uso del sistema financiero” donde registra un puntaje de 24. La variable está conformada por tres subdimensiones:

a) Transacciones básicas, que aborda información sobre uso de medios bancarizados para realizar pagos y transferencias.

b) Ingresos, que recopila información sobre medios de recepción de ingresos.

c) Ahorros, que aborda los medios de ahorro dentro y fuera del sistema financiero.

De acuerdo con el cuarto informe de inclusión financiera; por ejemplo, en la categoría de frecuencia de uso al mes de medios bancarizados para pagar distintos productos o servicios, Bolivia registra este año un puntaje de 4,54%; en la utilización de medios formales para realizar transferencias, 29%; recepción de ingresos a través del sistema financiero efectivo, 22%; transferencias a cuentas de terceros, 7%; y a cuentas a su nombre 31%.

En la dimensión de acceso, Bolivia registra un puntaje de 46,3. La misma está compuesta por siete indicadores agrupados en tres subdimensiones: infraestructura financiera, conocimiento de productos y tenencia de productos.

Alfredo Torres, presidente ejecutivo de Ipsos, presenta el IICF. FOTO: Marco Belmonte

Por otro lado, los bolivianos presentan una mayor confianza en el sistema financiero y una percepción más positiva de la facilidad para obtener un producto de ahorro o crédito, de la amplitud física del sistema financiero y de la variedad de productos de ahorro y crédito. Ahí el puntaje llega al 60,8%.

A nivel general, en la nueva edición del IIF, que marca la cuarta evaluación desde que inició su medición en 2021, se reveló una evolución favorable en la adopción y utilización de productos y servicios financieros en América Latina.

En esta medición se ha registrado una puntuación global de 47,6 sobre 100, lo cual, si bien se clasifica como un nivel “medio bajo” para la región, representa un avance significativo de nueve puntos desde el 2021, destaca en el informe el grupo Credicorp.

Según el reporte, se observó un progreso generalizado en los niveles de inclusión financiera de los ocho países participantes, a excepción de México.

Se destacan particularmente Chile, Panamá y Ecuador, que registraron los avances más significativos en 2024.

En esta ocasión, Chile se posicionó a la cabeza del ranking, Panamá se consolidó en el segundo puesto, mientras que Argentina retrocedió dos posiciones y se ubicó tercero. Desde su incorporación al estudio, estos tres países ocupan las primeras posiciones.

Por su parte, Ecuador, Colombia y Perú muestran ligeras mejoras y se mantienen en cuarto, quinto y sexto lugar, respectivamente.

Un dato interesante es la nueva posición de Bolivia, que supera a México, que ahora ocupa el último lugar. 

Brechas

La nueva edición del Informe de Inclusión Financiera reafirmó la persistencia de brechas importantes en la inclusión financiera, que se manifiestan a través de diferencias asociadas al género, ámbito geográfico, edad, nivel socioeconómico y formalidad laboral.

Si bien se observan avances notables en todos los segmentos evaluados, estos progresos son más pronunciados entre los grupos que tradicionalmente ocupan posiciones de privilegio en la sociedad. 
Así, los niveles más altos de inclusión financiera se concentran en hombres, residentes urbanos, individuos con educación superior y aquellos pertenecientes a estratos socioeconómicos elevados.

En el caso de los trabajadores del sector informal, aunque su inclusión financiera muestra una tendencia positiva, su puntaje en el IIF se encuentra más cercano al de las personas sin empleo que a la de los trabajadores formales. Esta situación subraya la necesidad de estrategias e intervenciones para abordar las barreras que enfrentan los grupos históricamente marginados en el acceso y uso de servicios financieros.

Gianfranco Ferrari, CEO de Credicorp, en el encuentro en Lima. Foto: Marco Belmonte

El estudio

El Índice de Inclusión Financiera se centra en la demanda. Recopila información directamente de la ciudadanía mediante encuestas efectuadas en hogares de ocho países de Latinoamérica: Perú, Panamá, Colombia, Bolivia, Chile, Ecuador, México y Argentina. El estudio cuenta con representatividad nacional urbano/rural, con aproximadamente 1.200 encuestas efectuadas por cada país (cinco mil, en el caso de Perú). La inclusión financiera es evaluada a través de 19 indicadores agrupados en tres dimensiones: acceso, uso y calidad percibida.

Para establecer los puntajes de cada dimensión y del índice se usó el método de componentes principales no lineales.

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