Eliminatorias
Hazaña uruguaya que le ganó por 3-2 a Colombia en el minuto 100
La Selección Colombia pasó de la ilusión a la pesadilla en un partido muy extraño, que jugó con lujo al inicio y que padeció al final, para perder, con remontada incluida, y sufrir una derrota 3-2 frente a Uruguay que ahora bpasa al segundo. lugar de la tabla con 19 puntos.
Se juntaban por primera vez Quintero y Ríos sobre los 12 minutos y era este último el que metía un gran centro a Durán, quien de cabeza la vio salir pegadita al palo. Primera alerta. Después no dijeron que no estaban avisados...
Tardaba en entrar en juego Díaz pero ya se destacaban Arias y Portilla en la recuperación y Durán chocando con los fuertes marcadores locales.
Vendría un bache y Uruguay ganaba terreno hasta provocar su primera ocasión clara, a los 25 minutos: la perdía Díaz en terreno rival, el pase profundo superaba a Ríos y Dávinson y salvaba Vargas en una rápida reacción con los pies. Siempre salvando el arquero bogotano como preludio a una felicidad colombiana.
Porque a los 30 minutos vino la falta que provocó Durán por la izquierda, porque se paró frente a la pelota Quintero para su especialidad que es el tiro libre, y porque después de anunciar de todas las maneras un centro elegido patear directo al arco, al palo de Rochet, quien vio la pelota lentamente colarse para el 0-1 que merecían no solo Colombia sino muy especialmente el pequeño gigante JuanFer.
–Quiso reaccionar Uruguay pero no tuvieron ni la brújula ni la precisión que sí tenía su rival
Hora del infortunio
Se esperaba el furioso arranque de Uruguay en el complemento, la reacción a pura velocidad atacando el sector más débil de Colombia, la banda de Muñoz, y el error, que es inevitable: un centro que parecía sencillo superó a Muñoz primero y Dávinson, en el afán pro rechazar, hizo el autogol del 1-1.
Y se pondría peor: a los 60 minutos vendría una nueva falta de atención en la marca colombiana y el centro de Olivera encontró libre a Aguirre para consolidar una inesperada, y para algunos inmerecida, remontada de los locales.
Era todo el corazón pero ahora sin la precisión de antes, sin cabeza fría. Llegaron James y Borré y no se sintieron. Pero sí que se sintió Gómez, quien en un cobro de pelota quieta apareció como fantasma para el 2-2.
Pero otra vez vino el error colombiano en el cierre y un gol del charrúa Ugarte que fue un puñal para el 3-2 que sepultó la ilusión.