2024-11-25

Acuerdos y desacuerdos

Dinero, combustibles, carbono y metano, los temas de la Cop29

Los avances fueron importantes, pero revelaron algunas observaciones como la falta de control sobre el manejo de recursos de la lucha contra el cambio climático.

El debate sobre la reducción del uso de combustibles fósiles, el mercado de carbono y la lucha contra las emisiones de metano se tocaron en varias jornadas de debate, durante las dos semanas que duró la Cumbre Mundial Sobre el Cambio Climático (Cop29). El eje transversal es el dinero que se requiere para avanzar en las soluciones a estos temas.

Entre los datos alentadores, está el que este año el uso de energías limpias aumentó considerablemente, lo que no quita que también el uso de petróleo y otros combustibles fósiles continúe y hasta se convierta en un conflicto, por los recursos que se requieren para la transición. 

El petróleo, sin reemplazo

Durante el encuentro, la Unión Europea planteó que se defina el fin del uso de los combustibles fósiles, pero, como era de prever, hubo quienes esbozaron argumentos para avanzar de forma más pausada en este tema y en la búsqueda de alternativas para una transición energética, pese a que en la Cop28 de Dubái ya se había alcanzado un preacuerdo.

Por ejemplo, el presidente azerbaiyano, Elhim Aliev, dijo que “el petróleo, el gas, el viento, el sol, el oro, la plata, el cobre, todos... son recursos naturales y no se debe culpar a los países por tenerlos ni por llevar estos recursos al mercado, porque el mercado los necesita”.

El presidente de la Cop29, el azerí Samir Bejanov, prometió que “la Cop29 no se quedará callada respecto a la mitigación”.

Sobre el tema, Greenpeace planteó implementar un impuesto global a las grandes empresas de petróleo y gas, de cinco dólares por tonelada de CO2 emitida —que aumente con el tiempo—, cuyos recursos ayuden a financiar proyectos de mitigación y adaptación climática en países vulnerables.

Compra de carbono

En cuanto al mercado mundial del carbono, un tema que fue debatido acaloradamente durante los últimos encuentros, “extrañamente”, la Cop29 aprobó el primer día el anhelado artículo 6, contenido en el acuerdo de París.

El objetivo es que este instrumento ayude a reducir las emisiones aportando financiamientos en los países pobres, lo que siempre fue una dificultad técnica para asegurar al mundo un mercado del carbono confiable. El riesgo, según los críticos, es que esto se utilice discrecionalmente con proyectos poco transparentes.

Sin embargo, según la resolución, se dará paso a la construcción de un mercado de carbono centralizado bajo el marco de las Naciones Unidas. “Queda trabajo por hacer, pero este es un buen comienzo”, celebró Simon Stiell, secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc), según EFE.

Simon Stiell, durante una de sus intervenciones en la Cop29. Foto: EFE

Stiell enfatizó en la necesidad de aumentar la ambición política y de fomentar flujos de inversión climática que vayan más allá de los países en desarrollo. La Agencia Internacional de la Energía prevé que solo en este año se invertirán dos mil millones de dólares en energías limpias e infraestructuras.

“La inversión climática debe fluir hacia donde se necesita”, indicó Stiell y destacó que la crisis climática es “una crisis del coste de vida”.

Guerra contra el metano

La COP29 ha impulsado una declaración para revertir las emisiones de metano de los residuos orgánicos. Ello sienta “un importante precedente” para abordar el problema del metano en el sector de los residuos, según han indicado a EFE fuentes de las negociaciones.

Alrededor de un tercio de los impactos climáticos son causados por el metano en la atmósfera, un gas de efecto invernadero mucho más dañino que el CO2.

Se estima que aproximadamente el 20% de las emisiones de metano provienen de la industria de residuos, principalmente de restos de alimentos. Los gases de la atmósfera actúan como un invernadero: retienen el calor del sol e impiden que escape al espacio, provocando así el calentamiento global y sus consecuencias, como olas de calor, sequías seguidas de tormentas devastadoras e inundaciones, huracanes y aumento del nivel del mar por el deshielo constante en los polos.

Para la próxima cita climática de los países, que tendrá lugar en Brasil, la mirada se centrará en las emisiones de metano procedentes de vertederos, la agricultura y sectores afines y cómo combatirlas, según expertos.

La Evaluación mundial del metano del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) afirma que, para contener el calentamiento global en 1,5 °C, el mundo debe reducir las emisiones de metano en 30 a 35% para 2030 y en un 55% para 2050.

Financiamiento

El costo de la lucha contra el cambio climático siempre fue el eje transversal de cada una de las propuestas y debates.

Los países en desarrollo piden que el total del financiamiento, público y privado, llegue al menos a 1.300 millones de dólares para 2030, recursos que servirían para pagar la transición ecológica y la adaptación a los impactos climáticos inevitables en sus países.

La presidencia planteó que los países ricos paguen 250 mil millones de dólares anuales para 2035; posteriormente, las mesas de negociación manejaron como principal objetivo llegar a 1.300 millones de dólares, destinados únicamente a los países en desarrollo.

La cumbre del acuerdo climático reveló varias aristas, pero fue la primera vez que en una cumbre climática se fija una cifra concreta de lo que se espera movilizar por parte del Norte Global hacia el Sur Global, para asumir la factura de la mitigación y adaptación climática en países que, por un lado, son más vulnerables a los impactos del calentamiento global y, por otro, no son los principales responsables de ese fenómeno.

La propuesta de la presidencia de la Cop29 recoge, además, que esta financiación se dé en un contexto de “acción de mitigación y adaptación significativa y ambiciosa”, y con transparencia en la aplicación de los fondos.

Incluye un llamado a reformar la “arquitectura financiera internacional”, a “eliminar las barreras y abordar los obstáculos” para los países en desarrollo, incluidos los elevados costes de capital, las deudas insostenibles, los altos costes de transacción y más condicionalidades.

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