2024-12-31

Tres controversias relacionadas

Ucrania, Gaza y Siria, los tres conflictos que marcaron el año y desangraron al mundo

Ataques A población civil en Gaza, avances y retiradas en Ucrania, y una sorpresiva acción que tumbó a un régimen en Siria caracterizaron los conflictos armados que este año cobraron muchas vidas.

Están separados por millares de kilómetros, algunos de sus protagonistas son distintos, pero los tres grandes conflictos armados del año están íntimamente relacionados. Cada bomba que cayó en Gaza, Siria y Ucrania provocó una reacción en cadena que sacudió al resto del mundo.

El ejemplo más reciente fue la caída del presidente de Siria, Bashar al Asad. Ese régimen se derrumbó el domingo 8 de diciembre, cuando un grupo de insurgentes islamistas ingresó a Damasco, luego de 12 días de iniciar una ofensiva relámpago.

La administración de Al Asad fue derrocada pese a  haber resistido la “Primavera Árabe” y tras haber sobrevivido a más de 10 años de guerra civil. Esa caída, según analistas consultados por el Times de Nueva York, humilló al principal patrocinador del ahora expresidente, Rusia, y además puso de manifiesto los límites del poder militar y la influencia mundial del Kremlin.

Con todo, para el presidente de Rusia, Vladimir Putin, la pérdida de su aliado más cercano en Oriente Medio puede ser solo un revés temporal en su búsqueda de un premio geopolítico mayor: el triunfo en Ucrania.

Una calle a oscuras en Ucrania. Debido a los recientes ataques rusos, Kiev tuvo que racionar la energía.  FOTO: EFE 

 

Analistas militares y políticos dijeron que ganar la guerra en Ucrania se ha convertido en un objetivo integral para Putin. Ese resultado, indicaron, justificaría para el líder ruso las tremendas pérdidas humanas y económicas del conflicto, salvaguardaría la condición de Estado de Rusia y su estatura global, y compensaría los fracasos estratégicos en otras partes, como en Siria.

La cifra de fallecidos se cuenta por miles y, de forma reciente, Ucrania denunció que Rusia comenzó a emplear “un número significativo” de soldados norcoreanos en sus asaltos.

La situación de Siria también incidió en el otro gran actor de los dramas internacionales: Israel. La potencia de  Oriente Medio desplegó a mediados de diciembre sus fuerzas en las fronteras y bombardeó puntos estratégicos, mientras continúa con las cada vez más criticadas acciones militares en la región de Gaza.

Una ofensiva 
No cabe duda que la caída del gobierno de Al Asad tomó a muchos por sorpresa. El último representante de la dinastía que se mantuvo en el poder desde hace medio siglo aguantó una década de guerra civil y contaba con el apoyo de una superpotencia.

Fueron 12 días en que se derrumbó ese Gobierno y hasta los mismos ciudadanos del lastimado país se encontraron asombrados, como reportó la agencia EFE en su momento. La realización de manifestaciones a favor de los rebeldes fue algo inaudito para los sirios.

Los datos dan cuenta que más de 500 personas fallecieron desde que se inició la ofensiva de los insurgentes , el 27 de noviembre, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Al Asad cayó el 8 de diciembre.

La movilización sorprendió, además, porque este año se registró una especie de estancamientos en los otros dos conflictos: Ucrania y Gaza. Eso no quiere decir que no hubo cambios de las condiciones, que sí los hubo, sino que el panorama general se mantiene similar desde el inicio de las hostilidades en ambos lugares.

Como define Félix Arteaga,  del Instituto Resal Elcano de España, a más de  mil días desde que comenzó la invasión rusa a Ucrania, en 2022, no se vislumbra ninguna solución militar sobre el campo de batalla.

Una mujer palestina llora las muertes de sus familiares tras los últimos ataques israelíes contra Gaza. FOTO: EFE

 

Ambas partes la  buscan continuamente, con grandes acciones ofensivas. Pero ningún país  contó con la suficiente superioridad de medios como para arrollar las líneas de resistencia bien organizadas del contrario.

Por ejemplo, la semana tras la caída del Gobierno sirio, Moscú inició una nueva ofensiva: el pasado 13 de diciembre Rusia provocó daños en infraestructuras energéticas de varias regiones ucranianas, en un nuevo ataque masivo con más de 90 misiles y cerca de 200 drones. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reaccionó al ataque pidiendo medidas internacionales para limitar la producción rusa de misiles.  

Desde Moscú, el Ministerio de Defensa aseguró que el ataque es una respuesta al lanzamiento, esa misma semana, por parte de Ucrania de misiles estadounidenses ATACMS contra un aeródromo en el sur de Rusia.

El parte militar ruso afirmó, además, que todos los objetivos fueron alcanzados. Entre estos objetivos había, según la fuente, “instalaciones vitales” de la red energética que alimentan a la industria militar enemiga y habrían sido golpeadas con drones.

Pero, sigue sin ser algo definitivo. Hoy por hoy, las ganancias tácticas de uno y otro lado no se traducen en ventajas operativas o estratégicas decisivas y continúa la guerra de desgaste, en la que ambos lados del conflicto acuden una y otra vez a sus aliados.

Y uno de los principales soportes de Ucrania, utilizó su sufrimiento como un arma más en los arsenales electorales. La guerra fue uno de los puntos que se tocaron en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

De hecho, con la próxima llegada de una nueva administración Trump, en enero, se multiplican las expectativas de que Rusia y Ucrania negocien un acuerdo para poner fin a la guerra, porque el reelegido presidente prometió, en más de una ocasión, que “terminaría inmediatamente” el conflicto armado.

Pero, pese a eso, siempre quedan dudas, porque en más de una ocasión Trump fue ligado a Putin, llegando incluso a acusarse al Presidente ruso de utilizar sus recursos para ayudar a Trump en las anteriores elecciones.

La BBC informó que desde el comienzo de la invasión a gran escala, y a pesar de la asistencia de sus aliados, Ucrania siempre ha estado en desventaja en cuanto a material y mano de obra. Rusia tiene más armas, más municiones y más gente.
Pero en estos casi tres años, la estrategia de Putin todavía parece ser la de debilitar lentamente a Ucrania, superándola en armas y desgastando a sus aliados occidentales.

Pero varios analistas han dicho que Putin tiene una ventana de oportunidad limitada para conseguir este objetivo, dadas las asombrosas pérdidas que Rusia está sufriendo para lograr incluso los avances más pequeños.

La tensión que el conflicto está ejerciendo sobre la economía de Rusia está creciendo claramente. Rusia ha aumentado masivamente su gasto militar en los últimos dos años y su economía ahora muestra signos de sobrecalentamiento: la inflación es alta y las empresas enfrentan escasez de mano de obra. Intentando controlar la situación, el Banco Central de Rusia elevó las tasas de interés al 21% en octubre, la más alta en décadas.

Y aunque Rusia tiene mucha más población que Ucrania, está sufriendo pérdidas significativas y el reclutamiento de nuevas tropas ya es un problema; la última vez que el Ejército ruso introdujo una movilización parcial, cientos de miles de hombres huyeron del país.

La reciente afluencia de soldados norcoreanos a Rusia ayudará por un tiempo, pero las pérdidas materiales podrían ser más difíciles de compensar.

Y no ayuda que su reputación caiga en algunos países del mundo, algo que comparte con el tercer protagonista del drama mundial: Israel.

Putin junto con Bachar al Asad, cuando este aún gobernaba Siria. FOTO: EFE

 

Una guerra odiada
El 7 de octubre de 2023, Hamás lanzó un ataque sin precedentes sobre el sur de Israel, matando en su mayoría a civiles y llevándose a 251 rehenes. Esto desencadenó una guerra entre Israel y Hamás, considerada una de las organizaciones más mortíferas de la historia reciente de la región.

Una muestra de ello es que a mediados de diciembre de 2024 la agencia EFE informó que más de 45 mil personas han muerto en la Franja de Gaza, desde que comenzó el conflicto, según las cifras de los hospitales publicadas por el Ministerio de Sanidad del enclave, gobernado por Hamás.

Inicialmente, la comunidad internacional ofreció muestras de apoyo a la potencia de  Oriente Medio, pero los continuos ataques y abusos contra la población civil palestina rápidamente hicieron  que cambiasen las tornas.

Al principio, las críticas llegaban de países contrarios al Estado judío, incluyendo Bolivia. Pero con el paso de los días otras voces comenzaron a cuestionar al primer ministro Benjamín Netanyahu, incluso dentro del país y de su principal aliado, Estados Unidos.

Esto llevó a que el conflicto incluso llegara al campo cultural, con figuras de la farándula hollywoodense enfrentándose entre sí por sus posiciones de apoyo o rechazo.  Pero no cabe duda de los abusos de las Fuerzas Armadas de ese país. Amnistía Internacional calificó de genocidio el ataque continuo a la franja de Gaza.

Si bien Estados Unidos calificó esa definición como exagerada, gran parte en el planeta coincide con ella, debido a que en la era de las redes sociales es mucho más fácil ser testigo de las atrocidades.

Con Israel cuestionado por propios y extraños, otros grupos han decidido atacar a ese país. La semana del o de diciembre, rebeldes hutíes del Yemen reivindicaron ataques contra las ciudades de Tel Aviv y Ashkelon, además del lanzamiento de aviones no tripulados, en colaboración con milicias armadas chiíes de Irak, contra “objetivos vitales”, alterando un tablero ya complicado.

La popularidad del presidente Putin continúa fuerte en Rusia. FOTO: EFE

 

Hechos clave en el desarrollo de los conflictos 

1 REVOLUCIÓN Después de una guerra civil de más de una década, el gobierno de Al Asad cayó en el transcurso de 12 días, en diciembre en Siria.   

2 REFUERZOS. En octubre, un contingente de soldados norcoreanos, se estima que 11.000, se sumaron a las fuerzas de ocupación en Ucrania.

3 MASACRE. Entre febrero y marzo, Israel atacó edificios médicos en la Franja de Gaza, hecho que causó muchas muertes de civiles. 

4 ENERGÍA. Tras la caída del régimen sirio, Rusia retomó sus ataques a las centrales energéticas de Ucrania, en una nueva escalada.

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