La Tribuna
Las lesiones de los arqueros empiezan a molestar
Antes no sucedía y ahora se ha hecho una costumbre: después de cada atajada, después de cada volada, para hablar en términos futboleros, la mayoría de los arqueros se lesionan. Ocurre de manera frecuente en nuestro fútbol y esas actitudes han empezado a molestar a los hinchas.
Los aficionados ya saben o por lo menos presumen que después de una atajada o una volada, valga la redundancia, aparecerá el brazo arriba del arquero para pedir el auxilio de su cuerpo médico.
Las simulaciones tienen como claro objetivo perder o ganar tiempo, como quiera entenderse, y suceden siempre que el equipo del “lesionado” está ganando.
La “Gran Final” del fútbol boliviano que ganó Bolívar (22 de diciembre) mostró de manera fehaciente cómo pasan las cosas (en la mayoría de los casos). El arquero de San Antonio, después de realizar una gran atajada y salvar a su equipo, cayó al césped lesionado. Lo curioso fue que se equivocó de lado: golpeó el lado derecho y se tocó el izquierdo. Las cámaras de televisión mostraron a miles de aficionados lo sucedido. De inmediato se dio cuenta del error y unos segundos después se tocó el lado correcto para ser atendido.
Por supuesto que existen excepciones, como pasó con Carlos Lampe en Chile (10 de septiembre) en el partido por las eliminatorias, que derivó en una rotura del tendón de Aquiles, o con Guillermo Viscarra cuando recibió un golpe en la boca de un jugador de Real Santa Cruz (4 de diciembre), que le provocó un corte y tuvo que retirarse de la cancha.
Como esos casos puntuales existen muchos, pero en el último tiempo, con las disculpas de los arqueros que actúan de buena fe, los más simulan.
Lo que sucede en Bolivia también pasa en otros países, en Argentina, por ejemplo. El periodista Jorge Trasmonte, en una nota en Olé, se refirió al tema y tituló: ¿Los arqueros no te tienen podrido?
En una parte de su nota señala: “Los arqueros paran los partidos cuando quieren, generalmente en coincidencia con resultado a favor y momentos en que el rival los está dominando y cascoteando el rancho. Ellos se entrenan tirándose al piso 200 veces por día, pero resulta que hacen una atajada y se lesionan en la caída. Como por regla no se puede jugar sin arquero, y aunque todos sepan que están fingiendo, hay que frenar todo y hacerlos atender”.