2025-03-06

Fernando Romero

Presidente de Anapo: “Más que la subvención, lo que se necesita es diésel en el tiempo oportuno”

SI BIEN se han aprobado dos eventos de biotecnología, aún resta el proceso de validación, por lo que se espera que en 2026 o 2027 se pueda sembrar con este tipo de semillas, afirmó Romero.

Para el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Fernando Romero, contar con diésel de manera oportuna es incluso más necesario que contar con la subvención a los combustibles implementada por el Gobierno.     

En entrevista con Visión 360, Romero se refirió tanto a la escasez de combustible como a la restricción de exportaciones y al uso de la biotecnología, que aún es incipiente en el país, entre otros temas.

¿Cuáles son los principales destinos de exportación que tiene Anapo?
Los principales destinos para la exportación de grano de soya en 2024, cuando se exportaron 196 mil toneladas (datos a noviembre), fueron Perú, Argentina, Angola y Chile, en ese orden de importancia. 

¿El sector soyero tiene acceso al mercado en China? ¿Qué tan atractivo es?
China es el principal comprador de grano de soya en el mundo, con una demanda anual de 90 millones de toneladas, por eso es atractivo. Sin embargo, se necesita mucho volumen y ser muy eficientes en la logística de exportación.

Como Bolivia, ya tenemos apertura fitosanitaria del mercado de China para la exportación de grano de soya, pero aún no hemos realizado exportaciones hacia ese país.  

¿Qué otros granos están exportando?
Actualmente, como sector productivo, estamos exportando el grano de soya, mientras que las agroindustrias exportan los productos derivados (torta, harina y aceite). De manera similar, ocurre con el grano de girasol. En una escala muy pequeña está la producción de chía y algunas variedades de frejol.
Los mercados son los países vecinos de Colombia, Perú, Ecuador y Chile, principalmente.

¿Cuál es la diferencia con Paraguay en esta materia? Ese país tiene menos extensión cultivable, pero exporta más, ¿o no es así?
Hace unos 20 años, Paraguay tenía una superficie cultivable similar a la de Bolivia, es decir, hace 20 años éramos igual o más que Paraguay; pero a la fecha, ha crecido en área de siembra a tres  millones de hectáreas y también en productividad a tres toneladas por hectárea. En cambio, Bolivia está con dos toneladas por hectárea.

Paraguay produce anualmente 10 millones de toneladas de grano y Bolivia tiene una producción de tres millones de toneladas.

La diferencia está en que en Paraguay se han dado condiciones a los productores para aumentar la producción, políticas muy claras y serias. Por ejemplo, el acceso a la biotecnología con nuevos eventos transgénicos en soya, maíz y algodón. Les dieron además seguridad jurídica para las inversiones en tierras productivas, fomento a la libre exportación sin ninguna restricción y el mejoramiento de la infraestructura productiva y la logística de exportación. En este último, por  ejemplo, tienen 35 puertos de exportación sobre la Hidrovía Paraguay-Paraná, y Bolivia solo tiene tres puertos de exportación. Esas son las oportunidades perdidas.

¿El Gobierno se abrió al uso de transgénicos efectivamente o solo son pasos que se están dando?
Después de 20 años, hemos tenido una apertura con la aprobación de dos nuevos eventos de biotecnología para la soya, como son el evento Intacta y HB4 tolerante a la sequía, que consideramos son pasos importantes, pero aún insuficientes para que Bolivia ingrese a la era de la biotecnología. Actualmente se está en proceso de incorporar dichos eventos a la genética local y dentro de lo que la normativa lo permite.

Pero repito, aún es insuficiente, es importante continuar avanzando en biotecnología, con eventos de última generación en soya, y en el cultivo de maíz, que es fundamental para la producción sostenible por su aporte en la rotación de cultivos. Lo ideal sería contar con la aprobación de todos los eventos dentro del bloque Mercosur, tal como lo tienen los demás países miembro. Tenemos que ser competitivos y producir en igualdad de condiciones.

¿Hasta cuándo se podrá sembrar con la nueva autorización y cuándo se contará con las primeras cosechas?
Si bien se han aprobado esas dos tecnologías, aún debemos iniciar un proceso de validación de la genética y la semilla que tenga incorporada esa tecnología, para ver su adaptabilidad a nuestras condiciones de suelo y ambiente. Este proceso tomará unas dos o tres campañas agrícolas todavía.

Esperamos que para el 2026 o 2027 ya estemos con las variedades de semillas validadas y aprobadas con estas tecnologías, para que los productores las puedan sembrar en sus campos de producción. Esperamos también tener una visión más amplia sobre nuevos eventos.

El Gobierno está intentando producir diésel sobre la base de aceite. ¿La producción del país puede dar para ese producto?
El aceite vegetal es la materia prima con la que se puede producir biodiésel y con ello contribuir a disminuir la importación de diésel oil, y actualmente para ello están recurriendo al aceite vegetal de soya que es el único disponible. Lamentablemente, esto tambien genera un desequilibrio, porque por un lado nos ahorramos en la importación de combustibles, pero por otro, dejamos de exportar y se pierden ingresos para la economía.

Por eso, desde un principio hemos planteado la necesidad de aumentar la productividad de la soya con el uso de biotecnología, para tener mayores excedentes para abastecer la industria del biodiésel y mantener las exportaciones actuales que significan divisas para el país.

También es importante que el Gobierno fomente iniciativas de producción agrícola de otras especies como el cusi, que pueden contribuir con mayor contenido de aceite vegetal para la producción de biodiésel y con ello no afectar la producción de aceite vegetal de soya.

¿Cómo afectan las restricciones a la exportación, como las medidas que dictó el Gobierno nacional al aceite, a la carne y a la soya?
Toda restricción, cupo, franja de precios y permiso de exportación genera distorsiones en los mercados, además genera burocracia e ineficiencia. 
De forma específica, en la restricción a la exportación de grano de soya, nos genera incertidumbre a los productores respecto al precio correcto que nos deben pagar los compradores, que debe estar referido al precio de oportunidad de exportación, más aún cuando estamos en pleno inicio de la cosecha de la campaña de verano en la que estimamos una producción de 2,5 millones de toneladas.

Esta medida también genera incertidumbre en los compradores externos, que ya ven al país con desconfianza.

Es una medida injusta y errada, que afecta no solo a los más de 14 mil productores y familias que se dedican a la producción de soya en Bolivia, sino también en la seriedad como país y finalmente  afecta a la economía en su conjunto.

¿Cómo se recuperan los mercados?
Abrir el mercado debería ser una tarea público–privada, es una gestión donde está la fe del Estado y la responsabilidad del privado. Cualquier incumplimiento o cambio de condiciones puede derivar en una pérdida de los mismos. Los mercados tardan tiempo recuperar, es una cuestión de  confianza de los compradores externos, para que nos vean como proveedores serios y confiables. Por esa razón, rechazamos cualquier restricción a las exportaciones, porque precisamente genera incertidumbre de acceso a mercados de exportación.

¿Se está dejando de abastecer el mercado interno, como argumenta el Gobierno nacional?
De ninguna manera, los productores de grano de soya hemos cumplido. Hemos venido garantizando plenamente el abastecimiento del mercado interno. En 2024, a pesar de las pérdidas productivas, el peor año en más de 30, la producción fue de más de dos millones de toneladas de grano y la demanda interna solo requiere de 800 mil toneladas para su abastecimiento pleno. Nunca hubo desabastecimiento.

En esta campaña de verano 2024-2025, que estamos iniciando la cosecha, estimamos producir unos 2,5 millones de toneladas de grano de soya. El mercado interno está por demás abastecido y repito, siempre estuvo abastecido, por eso no entendemos la prohibición a la exportación.

Muchos ciudadanos, principalmente activistas, denuncian que el sector soyero utiliza la quema para habilitar tierras agrícolas, ¿qué dice al respecto?
Eso demuestra desinformación e ignorancia. La gran mayoría de los productores practica la siembra directa y la rotación de cultivos. Para nosotros quemar es pecado, es destruir la fertilidad del suelo para producir cultivos. La práctica del corte y quema corresponde a una agricultura de subsistencia, y no es utilizada de ninguna manera por los productores soyeros para habilitar tierras agrícolas. Toda habilitación de tierras se realiza con el permiso y la autorización de los entes reguladores, respetando siempre la normativa vigente.

Se vio el uso de transgénicos ligados al glifosato. ¿Han buscado o han visto mejores opciones?
El uso de glifosato, asociado al único evento aprobado de biotecnología en soya, como es la tecnología RR o RG, ha generado un hito tecnológico para nuestro sector, porque ha permitido a los productores mejorar el control de las malezas resistentes y también contar con genética de alto rendimiento para mejorar la productividad.

Se están validando recomendaciones para combinar el uso del glifosato con otros herbicidas para continuar mejorando la eficiencia de control para las malezas dañinas para el cultivo.

La biotecnología ha permitido el menor uso de agroquímicos, menos aplicaciones; por tanto, menos uso de agua, de diésel y mayor productividad en la misma área de siembra. Entre otras iniciativas, tenemos programas y alianzas para fomentar el uso de bioinsumos, para el control de insectos y hongos.

¿Cuánto ayuda la subvención de combustibles a la producción de soya?
La subvención a los combustibles es una decisión política y no fue hecha para beneficiar al sector. Es una decisión del Estado. Para nosotros, más que la subvención de combustibles, lo que los productores necesitan es tener garantizada la provisión de diésel en tiempo oportuno y en las cantidades suficientes, porque el diésel más caro es el que no hay disponible. 
Nuestro sector demanda unos 180 millones de litros de diésel anuales, que representa solo el 8% del consumo nacional de dos mil millones de litros. Además, desde noviembre de 2024, hemos sido el principal sector que ha condicionado el abastecimiento de combustible para que los medianos y los grandes productores adquieran el diésel ULS a un precio de 6,88 Bs/litro.
 Solamente los pequeños productores que se abastecen de estaciones de servicio de zonas productivas están siendo abastecidos con diésel oil a precio subvencionado.  

¿Cuánto podría perjudicar al sector si se suspende la subvención de combustibles? 
Como productores lo más importante es que nos garanticen la provisión de diésel para que podamos seguir produciendo alimentos para el país. 
La eliminación de la subvención, seguramente generará un ajuste de precios en los servicios, las labores y el transporte, y podrá generar un efecto inflacionario, pero eso es una decisión del Gobierno.

Nosotros seguiremos apostando a la productividad, creemos que es el mejor regulador de precios, para lo cual necesitamos de todas las herramientas tecnológicas e innovadoras, para seguir adelante. 

¿En su criterio, cuál debe ser la política en la producción de alimentos del próximo Gobierno?
Bolivia tiene un potencial enorme de convertirse en un proveedor de alimentos para la región y el mundo. 
Nuestra propuesta es hacer un país productivo y no depender de sectores extractivos y en proceso de agotamiento. La política debe estar orientada a incentivar la producción de alimentos dando certidumbre a los productores, con seguridad de acceso a mercados externos, seguridad jurídica para las tierras, acceso a la tecnología, financiamiento y mejoramiento de la infraestructura productiva, entre otros. 

¿Qué posibilidades abrió la Exposoya para el sector? ¿En general, cuál es el aporte de estos eventos?
El aporte de Exposoya es generar un escenario de difusión tecnológica para que los productores puedan observar en campo y en área ferial la innovación tecnológica para mejorar el manejo de sus cultivos de soya, maíz y sorgo, principalmente, además de maquinaria y equipos agrícolas de última generación.
La Exposoya es la demostración del esfuerzo que realizan los productores y los demás actores de la cadena productiva para continuar produciendo alimentos para el país. Es la vitrina que permite mostrar al país el potencial del sector agrícola, un sector que genera efectos multiplicadores en la economía, pero sobre todo que es renovable y sostenible en el tiempo.

PERFIL

VIDA Nació en Santa Cruz de la Sierra, el 27 de julio de 1968.

PASIÓN  Son los caballos, aunque también, los deportes. Gusta de mirar y practicar polo, golf, fútbol y pádel. 
  
FÚTBOL Apoya a Blooming y Bolívar en la liga boliviana; sigue mucho a River Plate y en cuando al fútbol europeo prefiere al Real Madrid. 
 
COMIDA  Disfruta mucho de la comida nacional, pero las sopas son sus favoritas. 

FAMILIA  Considera un tiempo muy valioso el que pasa con su familia, con la que disfruta de viajar y comer bien. 

PASATIEMPO Los deportes, mirar series y películas. 

ANAPO  Antes de ocupar la presidencia fue tesorero y vicepresidente de la institución.

 

Los productores de soya hemos venido garantizando plenamente el abastecimiento del mercado interno.

Después de 20 años, tenemos una apertura con la aprobación de 2 nuevos eventos de biotecnología. 

La práctica de quema es de una agricultura de subsistencia que no es utilizada por los productores soyeros.

La Exposoya es la vitrina que permite mostrar al país el potencial del sector agrícola.

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