Productos con ingredientes secretos
Suben los precios de la carne, arroz, aceite y hasta de la protección contra las maldiciones
Jéssica, funcionaria judicial de Santa Cruz, llegó a la ciudad de La Paz para un trámite. Consciente de la crisis económica que se vive en el país, con el alza de precios no solo de los alimentos, sino también de los cosméticos, decidió aprovechar su visita a la sede de Gobierno y comprar algunos productos para el cabello en la calle Linares, más conocida como la “Calle de las Brujas”. Los abogados paceños le aseguraron que allí podría comprar champús elaborados con base en romero o cebolla, además, “ahí es más barato”, le indicaron.
“En Santa Cruz, el champú con sábila y romero subió (desde enero de 2024) de 21 a 40 bolivianos; aquí encontré a 28, me voy a llevar una docena, para vender en mi oficina”, relata Jéssica a Visión 360, muy alegre por su hallazgo, porque incluso le da para soñar con un pequeño negocio de intermediaria.
Sin embargo, al charlar, la vendedora le hace otras ofertas y junto con sus acompañantes se entera de otros productos muy cotizados por su gremio, entre jueces y abogados, y de los cuales hasta ese momento ella solo había escuchado los nombres, entre relatos de creencias que ella nunca tomó en serio. Pero la gentil comerciante también le advierte: “Casera, pero esto también ha subido, es que algunas cosas llegan de Perú y de Brasil, por (la escasez de) el dólar y dicen que el sol (moneda peruana) también ha subido”.
Entonces, “la casera” inicia una pequeña y picaresca descripción sobre lo que entre abogados y la gente creyente compran más. “La mesa negra, que es para koar contra las maldiciones”, inciensos, velas rojas con figuras “para el amor y los negocios”, esencias peruanas con ingredientes desconocidos como “Agua de Florida y Kananga, contra las maldiciones”, entre otros.
Luego, Jéssica intercambia números telefónicos con la vendedora y sale de la tienda riendo a carcajadas, porque ante su incredulidad, la vendedora también le ofreció productos llamativos, no solo para blindarse de maldiciones, la envidia y atraer suerte o clientes, sino también para atraer pareja y para ayudar (con la libido) a los hombres.
En un sondeo independiente, Visión 360 entrevistó a varias vendedoras del sector y aunque algunas afirmaron que “un dirigente” les prohibió dar entrevistas, por temas legales, accedieron a explicar que, por ejemplo, el “Agua de Florida”, que en su presentación más grande cuesta 35 bolivianos, o el “Agua de rosa” a 55 bolivianos, subieron de precio “de a poco” en los últimos meses, al igual que la mayoría de los productos extranjeros “de cinco en cinco (bolivianos) ha subido. Pero hay otras cosas que han subido al doble”, afirma una joven vendedora.
En la lista de los productos que subieron de precio, por la escasez de dólares, la falta de combustible y el encarecimiento de los alimentos en Bolivia, están los frascos con cápsulas para incrementar la libido, como el “Guanarpo”, que subieron de 35 a 45 bolivianos. Para las mujeres que quieren atraer una pareja y tenerla sometida a sus deseos, se ofrece perfume de “Extracto de garrapata, producto de simple curiosidad”, se lee en su empaque con un “Sello de garantía”, que también elevó su precio en similares proporciones.
Mayra, una joven abogada, con un niño de dos años en brazos, regresa agitada y muy seria a su oficina, luego de comprar algunos alimentos en el mercado Rodríguez. “Todo está caro, todo ha subido (de precio)”, exclama mientras deja las bolsas en una esquina y saca de una ellas un ramo de retama, ruda, romero e incienso.
Enciende esto último a los pies de la diminuta imagen de yeso que el dueño del bufete tiene tras una mampara; se trata del “Justo Juez”, el protector de jueces y abogados. “Que mi cuerpo no sea preso, ni mi sangre derramada. Adonde quiera que yo vaya, tus manos me sostengan, tus ojos me miren y tu sombra me cobije. Amén”, dice una pequeña leyenda pegada en el estante.
“Es increíble como subieron los precios en el mercado, hasta estas cosas han subido de precio”, relata Mayra a Visión 360, mientras manipula el florero en el que coloca la retama, el romero y la ruda, para luego dejar preparadas un par de velas que encenderá el dueño de la imagen al llegar. Mayra explica que no es creyente de esos ritos, pero la esposa del jefe de los abogados de esa oficina, sí.
“Dice (la esposa) que en este negocio hay que cuidarse de las maldiciones; no falta la gente que nos odia, pues. Por hacer… o no hacer nuestro trabajo (ríe sarcástica, refiriéndose a que tuvieron que pagar ‘propinas’ a un notificador judicial, para que no se les caiga un caso). Por eso koa (hace ofrendas a la Pachamama o Madre Tierra)”, relata Mayra.
Mientras habla, señala un pequeño cubo fabricado con plancha, tiznado de restos de carbón, en el que, revela, “queman mesas negras, una vez al mes (…) En serio, hasta estas cosas, contra las maldiciones y la envidia han subido (de precio). La primera vez, cuando entré a trabajar (dos años antes), me mandaban a comprar todo con 40 bolivianos, las cosas pequeñas, pero ahora eso ya cuesta 70 y su casera me ha dicho que si seguimos así (con la escasez de dólares) las cosas peruanas van a subir más”, relata Mayra, mientras sonríe y pide con un ruego no tomar fotos al pequeño altar.
Ethel, jefa de una unidad en la banca, esposa y madre de tres niños, hace un esfuerzo por recordar con precisión la diferencia de los precios de algunos productos de la canasta familiar, entre los del año pasado y abril de esta gestión.
“El aceite de cinco litros estaba en 55 bolivianos, ahora está entre 80 y 90 bolivianos. El arroz subió desde enero del año pasado, de 300 el quintal de grano de oro, es decir el mejorcito, a 550, 600 bolivianos. La carne molida corriente subió de 30 a 45 bolivianos, la especial estaba hasta en 37 y ahora es a 60 (bolivianos) el kilo. Ay, me acuerdo y es para renegar y sufrir”, responde Ethel a la consulta de este medio.
Ana, operadora de una empresa telefónica; Estéfani, comerciante en El Alto; y Reynaldo, empleado en otra entidad bancaria refieren datos similares, con variaciones de hasta un 10% entre productos, según el mercado y la zona donde viven. Al ser consultados, todos le echan la culpa al actual Gobierno y a los líderes del MAS, que impusieron una postura radical contra el capitalismo y, al menos en el discurso, promovieron las reglas del mercado socialista, como la subvención del combustible, la creación de empresas estatales y apertura del mercado a países con la misma línea ideológica, como China.
Pero en Bolivia, en las calles Santa Cruz, Linares e Illampu, de la ciudad de La Paz, el mercado de ingredientes para brujerías, protección contra las maldiciones, la envidia, el mal de ojo y medicinas tradicionales sin registro de sanitario, rige en plenitud el sistema liberal. La libre oferta y demanda se impone y nadie pensaría en denunciar por agio a las caseras que, a su vez adquieren todo con un sobreprecio de los mayoristas.
Y esto fue siempre así, pues nunca se dio, o al menos no se encontró, registro oficial de un bloqueo de calles en protesta por el alza de los insumos para una mesa, para el ritual para la Pachamama o una limpia. En este mercado se compra el remedio contra la envidia al precio que se oferta.
Así lo entiende Salomé, que tiene su puesto de venta de todos estos insumos ubicado en la esquina de las calles Illampu y Max Paredes. Salomé explica muy amable la composición de la “mesa negra”, elaborada en una bandeja de plástico con base en una variedad de semillas y otros elementos, pero con una base de papel negro y lana de oveja. Asegura que su función es alejar las maldiciones del hogar, de los negocios o hacer limpias por salud. Sus casi 40 años de experiencia en este rubro la avalan.
Por otro lado, doña Máxima, que tiene su tienda en la calle Melchor Jiménez, confirmó que la mesa negra es muy requerida para koar los viernes, con el propósito de cuidar los negocios. La mujer de pollera es una amauta, lee la suerte en la hoja de coca y relata que es consejera espiritual de ministros y políticos importantes.
Precios
- Cura. Una lata de 250 mililitros de aceite de oliva extra virgen, de industria argentina, usado para el tratamiento del hígado, se incrementó de 30 a 70 bolivianos en el último año.
- Champú. Î Los champús elaborados con base en cebolla, romero y otras yerbas subieron de precio un 20%, en solo seis meses.
- Golpes.Î Los ungüentos o preparados como el parche de lagarto, para tratar golpes o enfermedades pulmonares, se incrementaron hasta un 30%, aunque no tienen registro sanitario.