2025-06-22

La Tribuna

No sienten la camiseta

La cereza en la torta viene desde Estados Unidos, porque la cabeza de Bolívar está más preocupada por el acontecer del país y dejó Bolívar en malas manos.

Trabajan para el club que les paga, pero no sienten el equipo, no sienten a Bolívar. Declaran grandilocuentemente, pero en el terreno se muestran amodorrados. Van en desventaja y caminan en el terreno. Hacen hasta seis pases en el campo propio para entregar el balón al que supuestamente está mejor ubicado, pero no se apunta al arco rival.

Los de BOLÍVAR POR SIEMPRE estamos tristes por el resultado, pero indignados por la forma cómo defienden los colores los que el domingo presentó en cancha el entrenador Flavio Robatto. Podrá decir que no tenía jugadores, que estaba con un plantel desmembrado, pero al menos podía preguntar si querían jugar el encuentro.

Gomes caminaba en cancha, parecía estar ahogado, no colaboró nunca y desperdició dos jugadas con posibilidades de gol. Los Sagredo jugaron para irritar a la tribuna y José estuvo a punto de causar una nueva lesión del portero Carlos Lampe, con un pase inverosímil. Rubén Ramírez es un jugador lento, mal preparado y torpe técnicamente ¿Quién se ha beneficiado con ese contrato?

Yomar Rocha y Papu Velásquez estuvieron desaparecidos en el partido; Erwin Vaca hizo el gol y nada más, estaba en sus pies el segundo gol, pero no supo definir.

¿Entonces quién corrió? ¿Quién sintió la camiseta? Carlos Emilio Lampe, a quien sus defensores parecían haber confabulado para que le hagan goles. Corrió un poco Leonel  Justiniano, cada vez más solitario y con compañeros que no se desmarcan; en el colmo de la impotencia el Pato Rodríguez se hizo expulsar, ya que sigue jugando para su propio equipo, porque le importa más el lucimiento que la efectividad.

Robatto dejó de gesticular, de escandalizar, de levantar los brazos. El del domingo fue el hombre empequeñecido que se dio cuenta que lo mejor es ganar dinero sin merecerlo y buscar una excusa. Fue el que cohonestó contrataciones absurdas y armar la peor defensa de la historia, porque cuando Bolívar descendió en la década del 60 tenía a una defensa terrorífica con Roger Wills, Méndez Paiva, Rivero y el arquero Verduguez, eran bastante cómicos; los de ahora los superan y escuchando un programa deportivo que los calificaba como los cuatro chiflados, creo que está en lo cierto.

Hace rato, constatamos que los funcionarios que están al frente de Bolívar están más preocupados en sus sueldos que en reclamar por los malos arbitrajes, las programaciones perjudiciales y la cereza en la torta viene desde Estados Unidos, porque la cabeza de Bolívar está más preocupada por el acontecer del país y dejó Bolívar en malas manos.

¿Entonces quién siente la camiseta? La hinchada, la que se alegró con el gol de Vaca, la que aplaudía a Lampe, la que pedía que el equipo se fuera adelante porque estaba perdiendo, mientras los Sagredo les sacaban la lengua haciendo su jueguito atrás. Por favor, no se hagan la burla de la barra bolivarista.

Es cierto que hay muchas fechas por delante, pero con este grupo que no siente la camiseta, no se puede ir muy lejos, porque cuando no se quiere algo, no se pelea por ese objetivo.

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