Necesidad de transformar la educación del profesional de derecho en el contexto boliviano
En estos días hemos podido observar el estado lamentable de la justicia boliviana, la cual atraviesa una crisis muy grave debido a múltiples factores: la falta de independencia del Órgano Judicial (un problema de larga data), la corrupción (los consorcios de abogados y las altas autoridades involucrados con la corrupción), la falta de meritocracia en el sistema de selección de los jueces, la falta de presupuesto, la modalidad de elección de altas cortes, entre otros factores, aspectos que afectan al ciudadano boliviano en el ejercicio de sus derechos fundamentales; es así que es muy importante hablar de la formación de los estudiantes de derecho y futuros abogados o jueces, es decir, el profesional abogado que está formando la universidad boliviana.
Es en ese sentido que la educación universitaria en el área de derecho es transcendental, ya que solamente con una formación sólida, integral, ética y crítica de los profesionales del área va a determinar su desempeño en el ámbito laboral, ya sea como juez, como abogado litigante, como fiscal o funcionario público. Es por eso que la universidad debe estar a la vanguardia, formando estudiantes con enfoque de amplios conocimientos (normativos, como procedimentales), así también interdisciplinarios y éticos. La enseñanza del derecho necesita ir más allá del conocimiento normativo, debe incorporar un enfoque interdisciplinario que permita a los futuros abogados comprender y responder a los problemas sociales con una visión ética y justa, que responda a las necesidades el siglo XXI.
En resumen, la educación universitaria en derecho influye en la formación ética, crítica y profesional de los abogados, condicionando su desempeño laboral y su capacidad para contribuir a una justicia más democrática y socialmente responsable. “La conexión entre formación y ámbito laboral requiere un enfoque integral que combine conocimientos jurídicos, competencias profesionales y sensibilidad social para responder a las demandas actuales del mercado y la sociedad” (visión creada con inteligencia artificial).
De ahí la necesidad dentro de la Facultad de Derecho de rediseñar la malla curricular, con un enfoque mayor sobre problemas éticos y filosóficos jurídicos. Es necesario incrementar el área constitucional, como también la investigación desde el aula con metodologías modernas e integrales, que respondan a los requerimientos concretos en la sociedad. Tenemos que formar estudiantes con conocimientos, como también destrezas para que se puedan desempeñar en el sistema político con ética y pensamiento amplio y de justicia social.
En relación a los valores éticos, en esta sociedad moderna se forman en la familia, la escuela y los grupos secundarios, pero las facultades deben incidir de la misma manera en estos aspectos, y me parece que debe ser la meta de cualquier gobierno o, por otro lado, como sociedad debemos ponernos ciertos objetivos en relación a este tema.
Otro problema importante que enfrentan las facultades bolivianas, y en general las universidades, está relacionado a la calidad de la educación. Por lo tanto, también se debe mejorar la enseñanza en primaria y secundaria, ya que los estudiantes que llegan a la universidad tienen conocimientos muy limitados. De acuerdo al informe Situación de la educación en Bolivia 2024, las estadísticas son realmente preocupantes: 7 de cada 10 niños de 3er grado de primaria, y 8 de cada 10 en 6to grado de primaria no logran ser capaces de comprender el sentido de lo que leen, no pueden localizar o relacionar información explícita en los textos, reflexionar y emitir juicios sobre los recursos y las características del contenido y estructura del texto, ni relacionar textos a partir de sus propósitos comunicativos.
Al margen del rechazo a la forma de elección de las autoridades judiciales, que ha agudizado la crisis judicial, el sistema de justicia se encuentra en franco deterioro, ya que se vulneran constantemente los derechos del ciudadano, debido a la retardación de la justicia, el uso excesivo de la detención preventiva por largos periodos, la corrupción y la judicialización de la política. Es en ese medio que el abogado bien formado tiene que desenvolverse y las universidades deben dar un salto cualitativo en transformar la educación del abogado boliviano con la finalidad de mejorar el sistema de administración de justicia, con la finalidad de fortalecer el Estado constitucional de derecho y el cumplimiento estricto de los derechos humanos de los ciudadanos/as.