2025-06-28

La Tribuna

El silbato no se limpia con cartas, justificaciones ni comunicados

La designación internacional de algunos jueces no borra los errores reiterados, la falta de criterio uniforme y la creciente desconfianza del público en las decisiones arbitrales semana tras semana.

Mientras los representantes del arbitraje boliviano intentan instalar una narrativa de progreso en medios como Visión 360 lo que semana tras semana ocurre en los estadios contradice ese optimismo institucional. El fútbol boliviano atraviesa una crisis arbitral profunda, cuyas señales no pueden ser maquilladas con informes administrativos, entrevistas que dicen que pasan por un gran momento, ni cartas abiertas que apelan más a la defensa corporativa que a la autocrítica.

En su carta, el señor Chambi destaca que “como ningún año pasado, los equipos bolivianos de árbitros están cerca de los 50 partidos designados” en torneos internacionales, muchos de ellos de categoría juvenil, como también de fútbol femenino. Mi crítica iba destinada a los partidos de la División Profesional.

Si bien logros individuales merecen reconocimiento, no pueden utilizarse como argumento para negar las deficiencias estructurales del arbitraje en el torneo local. La designación internacional de algunos jueces no borra los errores reiterados, la falta de criterio uniforme y la creciente desconfianza del público en las decisiones arbitrales semana tras semana.

En lo que va de 2025, se han disputado tres competencias oficiales: el Torneo Amistoso de Verano, el campeonato Todos contra Todos y la Copa por Series. En conjunto, estos torneos han acumulado más de 150 tarjetas amarillas y 22 expulsiones en apenas las primeras fechas, muchas de ellas ampliamente cuestionadas por su falta de criterio y coherencia. ¿Es esto un reflejo de mejora o de una crisis maquillada?

Además, resulta imposible hablar de credibilidad arbitral sin recordar el escándalo que cerró la temporada 2024: el partido de vuelta por el ascenso y descenso indirecto entre Royal Pari y Real Oruro, que terminó en un bochorno nacional. A los 83 minutos, tras un polémico penal sancionado a favor del equipo local, el técnico de Royal Pari ordenó a sus jugadores abandonar el campo, acusando al árbitro de parcialidad. El informe arbitral confirmó el abandono, lo que derivó en la pérdida automática de categoría para Royal Pari. Este episodio no solo evidenció fallas en el control del partido, sino que dejó en entredicho la imparcialidad y autoridad del cuerpo arbitral en momentos decisivos. El árbitro de esa olvidable jornada deportiva fue Gabriel Mendoza.

El mencionado juez fue también protagonista este año y volvió a quedar en el centro de la controversia tras su deficiente actuación en el encuentro entre Bolívar y Always Ready, que terminó 2-2. La Comisión de Árbitros de la FBF decidió suspenderlo provisionalmente, junto a todo su equipo, luego de ignorar una clara mano en el gol del empate y permitir un cierre caótico con múltiples expulsiones. Este nuevo episodio refuerza la percepción de que el arbitraje nacional no está a la altura de la exigencia del torneo.

Algunas decisiones bajo la lupa

Junio 2025: La Comisión de Árbitros suspendió a dos ternas arbitrales completas por su desempeño en los partidos Bolívar vs. Always Ready y Aurora vs. GV San José. En ambos casos, se cuestionaron decisiones clave que influyeron directamente en el resultado.

En el partido de La Paz el VAR, a cargo de Rafael Calani, tampoco intervino. El partido terminó con cuatro expulsados del lado celeste y un ambiente de caos total.

Aurora vs. GV San José: El árbitro Santiago Silva fue criticado por sancionar dos penales dudosos contra el equipo orureño. El VAR, dirigido por Carlos Arteaga, tampoco ofreció claridad. Ambos equipos arbitrales fueron suspendidos provisionalmente mientras se investiga su actuación.

The Strongest en condición de visitante: El técnico Carlos Bustos denunció una tendencia preocupante: en tres partidos consecutivos fuera de La Paz, su equipo sufrió al menos una expulsión por partido. En el empate 1-1 ante Real Oruro, jugaron más de 70 minutos con un hombre menos y terminaron con nueve jugadores en cancha.

Uno de los casos más comentados ocurrió en el partido entre Nacional Potosí y Oriente Petrolero, disputado el 8 de junio en el estadio Víctor Agustín Ugarte. El árbitro central, Luis Yrusta, fue duramente criticado por convalidar un gol en evidente fuera de juego y por no sancionar una agresión sin balón en el área. La Comisión de Árbitros reconoció “errores de apreciación” y decidió no programarlo por dos fechas, aunque sin emitir un informe público detallado.

Otro episodio polémico se vivió entre Blooming y Guabirá, donde el juez Juan Pablo Montaño expulsó a tres jugadores en menos de 15 minutos, dos de ellos por protestas verbales. La Asociación de Futbolistas Profesionales de Bolivia (Fabol) emitió un comunicado denunciando “abuso de autoridad” y solicitando una revisión del protocolo disciplinario.

Finalmente, en el partido entre Independiente Petrolero y Wilstermann, el VAR tardó más de cinco minutos en validar un penal a favor del local, generando confusión tanto en la transmisión como en el estadio. El árbitro, Edwin Paredes, fue señalado por su falta de control del juego y por no explicar sus decisiones a los capitanes, lo que derivó en reclamos airados y amenazas de impugnación por parte del club visitante.

En una entrevista realizada en el programa de debate deportivo Estudio Estadio de Radio Monumental, la tarde del viernes 27 de junio, Víctor Hugo Chambi también deslizó una crítica hacia los protagonistas del juego, sugiriendo que parte de los cuestionamientos al arbitraje se deben a “la presión constante de jugadores y técnicos que buscan influir en las decisiones arbitrales”. Esta afirmación, lejos de asumir responsabilidad institucional, traslada el foco del problema a quienes compiten, como si los errores sistemáticos fueran producto exclusivo del entorno y no de fallas propias del sistema arbitral.

Además, afirmó que “no es cierto que dicha área se encuentre en una precariedad” porque desde octubre de 2024 se implementó un Plan Estratégico de Desarrollo. La reforma puede estar en marcha, pero sus efectos aún no se sienten en el terreno de juego. La percepción del aficionado no se transforma con comunicados, sino con arbitrajes justos, coherentes y confiables. Mi critica, tampoco va dirigida a todos los árbitros, siempre hay quiénes marcan la diferencia.

Con la llegada del VAR, se esperaba una mejora sustancial en la calidad del arbitraje boliviano. Sin embargo, la realidad ha sido la contraria: las decisiones siguen siendo erráticas, el uso de la tecnología es inconsistente y, en muchos casos, ha generado más confusión que justicia.

Esta decadencia contrasta con épocas pasadas en las que el arbitraje nacional gozaba de prestigio internacional. Nombres como René Marcelo Ortubé, Juan Carlos y Edgar Lugónes, Jorge Antequera, Óscar Ortubé o Luis Barrancos eran habituales en las designaciones de la Copa Libertadores, las Eliminatorias Sudamericanas e incluso en Copas del Mundo de la FIFA. Aquellos árbitros no solo eran técnicamente sólidos, sino que imponían respeto por su personalidad y autoridad en el campo. Hoy, esa estatura parece haberse perdido entre excusas, justificaciones y decisiones que debilitan la credibilidad del silbato boliviano.

Aún comprendiendo que el trabajo arbitral en Bolivia no goza de las mejores condiciones ni remuneraciones, ello no puede ser excusa para justificar la mediocridad ni mucho menos la intolerancia frente a la crítica. El árbitro, como figura central de la justicia deportiva, debe responder con profesionalismo, entereza y autocrítica, no con susceptibilidad ni cartas abiertas a quienes cumplimos el rol de observar y cuestionar. Porque la dignidad del silbato no se defiende con cartas intimidantes, sino con decisiones firmes, coherentes y ejemplares en el campo de juego.

La misma personalidad puesta de manifiesto en la nota oficial enviada a la Dirección de este medio de prensa, exigimos también en la dirección de los partidos de fútbol de nuestros torneos locales.

La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Sports 360 ni de Visión 360.

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