2025-06-30

El precio podría dispararse

Petróleo, el recurso sensible para Bolivia, en caso de que escale el conflicto bélico

Hay tregua, pero una escalada del conflicto entre Irán, Israel y EEUU encarecería la compra de carburantes, elevaría el déficit, la inflación y el desempleo, según analistas.

El Gobierno necesita 1.800 millones de dólares para importar combustibles, pero si el conflicto en Oriente Medio escalara a un conflicto armado de gran envergadura, el precio del petróleo se disparará y encarecerá más no solo en Bolivia, sino en el mundo entero. Además, una energía más cara también puede provocar inflación y crisis económica mundial, escasez y alza de precio de los granos, advierten expertos.

El crudo es el producto más sensible en medio de la tensión desatada entre Irán, Israel y Estados Unidos, que amenaza la paz mundial, y su cotización es volátil, ya que, en cuanto Donald Trump anunció una tregua al fuego, bajó a 65 dólares el barril (WTI referencia para Bolivia).

Fue el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien el 20 de junio admitió estar “muy preocupado” por el posible estallido de una tercera guerra mundial debido a la situación en torno a Ucrania y las instalaciones nucleares de Irán.

“Me preocupa. Lo digo sin ninguna ironía y sin bromas. Existe un gran potencial de conflicto que está creciendo (…), el conflicto que sufrimos en Ucrania, lo que está ocurriendo en Oriente Medio y, por supuesto, nos preocupa mucho lo que pasa en torno a las instalaciones nucleares de Irán”, dijo durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, intervención transmitida en directo por la televisión, según reportó EFE.

$us 1.800 millones se necesitan este año para la importación de combustibles, indicó el 26 de junio el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, en una reunión con el Legislativo para viabilizar aprobación de créditos.

¿Qué implicaría que el conflicto escalara a una guerra mundial y qué consecuencias tendría para Bolivia? El analista en temas internacionales Francisco Xavier Solares señaló que el aumento de la conflictividad se da en un contexto de construcción de un nuevo orden mundial multipolar, en el que el derecho internacional y el papel de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se han vuelto obsoletos para consolidar la paz y las democracias están en duda.

El conflicto entre Irán e Israel, que es solo uno de los muchos que hay en el mundo, tiene mayor relevancia porque se da en la región de Oriente Medio donde confluyen religiones y hay un recurso estratégico como el petróleo que está llegando a un final en su uso.

“Esto tiene incidencia en la economía global, hay países que dependen del petróleo y otros que producen. La economía global sufrirá una crisis económica, en la medida que el conflicto se expanda, no solo en Oriente Medio, sino que entren a participar países con capacidad militar y nuclear como China, Rusia y Pakistán”, alertó.

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Un petróleo con elevados precios en un mundo en guerra provocaría inflación y un estancamiento de los países desarrollados, una ralentización en su economía y sus costos de producción se elevarían. “Como ya se vive un periodo de crisis con el dólar en el mundo, si las economías grandes pierden fuerza, esto tendría efecto en países subdesarrollados. Los únicos que podrían ganar algo son los países Brics (por Brasil, Rusia, India y China) porque se apreciarán sus monedas”, dijo.

Advirtió que para Bolivia un alza del petróleo con un conflicto a mayor escala puede ser “desastroso”, porque debe importar y subvencionar el combustible, por lo cual se encuentra en una situación de “extrema vulnerabilidad”.

Si bien es posible que los precios de los minerales como el estaño se incrementen, esto no compensaría el gasto que se generaría por el alza del petróleo. El otro efecto, dijo, es un aumento de precios de los granos que puede encarecer las importaciones de trigo y harina.

Solares sostuvo que Bolivia aún no desarrolló la industria del litio y este es un recurso que volverá a registrar precios altos el momento que pueda escalar a una mayor magnitud el conflicto en Oriente Medio, porque los países acelerarán el cambio en la matriz energética, al encarecerse el petróleo. “Si no hay en Bolivia un cambio urgente de la matriz energética y desarrolla la industria del litio, de la geotermia y la energía eólica, estamos condenados a sufrir las consecuencias”, alertó.

El economista Omar Velasco anticipó que una escalada en el conflicto puede generar, sobre todo, efectos indirectos en Bolivia, con el petróleo como canal de transmisión, porque aumentó hasta los 75 dólares el barril.

Pero el valor es inferior a los 100 dólares de alza que provocó la guerra entre Ucrania y Rusia.

El otro efecto para el país es que un mayor costo de la energía afecta a Europa y eso provocaría menor demanda de materias primas. “Si se agrava el conflicto, no debería tener mayor duración a la guerra entre Rusia y Ucrania; tampoco hay las condiciones para que esto suceda así, pero si ocurre, los impactos económicos serían muy fuertes”, apuntó Velasco.

El economista Napoleón Pacheco opinó que el canal de transmisión de una posible guerra global son los efectos que esto puede tener en los precios de las materias primas que Bolivia exporta. “Por ejemplo, los minerales de manera directa o indirecta pueden experimentar aumento en la demanda y los precios, lo cual nos favorece. Pero un alza del petróleo es negativa”, puntualizó.

Agregó que, con el conflicto, se preveía una mayor alza del petróleo, pero en los últimos días disminuyó y esa será la tendencia si se confirma un acuerdo de paz. “Los incrementos de precio del petróleo aumentan el precio de venta de gas a Brasil, pero también del diésel y gasolina que importamos. Sin embargo, esto se manifiesta luego de tres meses. Las compras que llegan ahora es porque los contratos se firmaron hace un mes o dos meses”, explicó.

Recordó que, de parte de Irán, había la amenaza de cerrar el estrecho de Ormuz por donde fluye el 20% de la producción de petróleo, pero si esto se concretaría, afecta también al crudo de ese país y a China.

El presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija, Luis Fernando Romero, advirtió que una guerra mundial tendría efectos catastróficos en la economía mundial, que hoy es más globalizada, y golpearía con mayor fuerza a países en desarrollo o Tercer Mundo como Bolivia.

“Tendría como efecto una recesión mundial, un proceso de inflación elevado, caída de mercados, materias primas, minerales y afectaría al comercio mundial. El petróleo, el dólar subiría, si se eleva a más de 80 dólares, sería muy negativo. Una guerra nos mandaría a una inflación que puede convertirse en hiperinflación, provocaría depresión económica, desempleo, caída de la inversión, mayor pobreza”, advirtió.

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Los últimos días se han conocido los esfuerzos de contener el conflicto y se ha logrado un relativo cese al fuego entre Israel e Irán con la mediación de Estados Unidos, Rusia y China.

El economista Rolando Morales Anaya sostuvo que un conflicto bélico mundial hubiese provocado una crisis económica global y disparado el alza del petróleo y un incremento general de precios en el mundo. “El petróleo es muy importante para el transporte, si sube se perjudica el comercio. Para Bolivia se encarecen las importaciones y debe pagar más por las importaciones de gasolina y diésel y eso tiene efectos negativos en la economía”, subrayó.

Según Morales, Israel, Irán y EEUU mostraron mucha irresponsabilidad, porque empujaron a la posibilidad del uso de armas nucleares.

$us 2.617,2 millones gastó el país en la importación de carburantes en 2024 ($us 1.731 millones diésel, $us 885,8 millones gasolina). En 2022 el costo fue de $us 2.109,8 millones en diésel y gasolina $us 1.034,7 MM en 2023.

El 18 de junio, el presidente Luis Arce, en una entrevista con EFE, advirtió que el conflicto entre Irán e Israel podría desatar una “tercera guerra mundial” si “no hay conciencia de los países” involucrados, y dijo que “es momento de reflexionar sobre lo que está pasando en el mundo entero”.

El economista Germán Molina indicó que los conflictos bélicos en diferentes territorios y tiempos: Rusia-Ucrania; Israel-Palestina; Israel-Irán e Israel y Estados Unidos-Irán tienen efectos económicos directos en cada uno de los países que afectan sus niveles de producción y empleo, inflación y déficit fiscal.  “El resto de países también son afectados por las guerras en su comercio internacional; flujo y stock de divisas (dólares); producción; empleo; inflación; elevación de los costos de logística del transporte terrestre, aéreo y marítimo. La economía mundial declina su crecimiento económico, aumentará la tasa de inflación y el desempleo”, afirmó.

Bolivia podría verse afectada en su comercio internacional por la elevación del precio del petróleo e, internamente, por el aumento del déficit fiscal, del costo del subsidio a la gasolina y diésel. Habría una declinación del flujo y stock de divisas, disminución de la producción de bienes y servicios finales. Además, dijo, habría desempleo, inflación creciente, elevación de los costos de logística del transporte terrestre, aéreo y marítimo para los productos de exportación e importación.

Durante la II Guerra Mundial, el estaño ayudó a la economía 

Durante la Segunda Guerra Mundial, Bolivia, gracias al estaño, pudo enfrentar las consecuencias económicas del conflicto bélico y en ese contexto se sentaron las bases para diversificar la producción del país.

El economista Napoleón Pacheco explicó que cuando estalló la conflagración mundial, los precios de los minerales subieron y para entonces, Bolivia era productor de estaño y ese metal era su principal producto de exportación.

Además, cuando Japón invadió Malasia, que era uno de los principales productores, se cortó el flujo hacia Inglaterra y Estados Unidos (EEUU) que eran los principales demandantes. Para entonces, el comercio internacional se había paralizado por la guerra, pero EEUU ya le había propuesto a Bolivia, incluso antes de la guerra, que pudiera vender el metal. A cambio, se comprometió a enviar una misión que hiciera el análisis y presentara una propuesta para que Bolivia diversificara sus exportaciones y por eso se emite el informe Bohan.

El documento contemplaba la recomendación para que se construyera la carretera Cochabamba - Santa Cruz, por el enorme potencial productivo; y con crédito de EEUU se impulsa la producción de arroz, algodón y azúcar.

Bolivia se comprometió a vender estaño a precios fijados en el mercado de Nueva York durante el primer año; pero en 1943, los productores pidieron ajustes al precio y pudo exportar con un mejor valor. “Salió ganando Bolivia, porque luego de un primer año de venta con un precio inferior, luego se ajustó al alza y se fue implementando el Plan Bohan que de a poco comenzó a dar resultados”, destacó.

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