La Tribuna
El difícil momento de Wilstermann
Wilstermann pasa por la peor crisis institucional de su historia de 76 años, producida por quienes pasaron antes por su administración y que la actual gestión, pese a sus esfuerzos, no puede resolver.
Lejos de llegar a una solución efectiva parece que su situación tiende a agravarse más.
No se puede determinar cuándo se originó la crisis, pero es sencillo deducir que deriva de una mala administración.
Lo peor de todo esto es que el primer plantel y el cuerpo técnico son los que pagan las consecuencias de esos errores. Impedido de habilitar jugadores, el Rojo juega la competencia con lo que tiene.
Encima, su estructura quedó más debilitada por la partida de futbolistas, quienes en su legítimo derecho buscaron otras alternativas ante el difícil momento.
El Rojo cerró la primera rueda del torneo de la Liga en el penúltimo lugar de las posiciones, con apenas seis unidades en 15 partidos. Una victoria y un empate es la triste cosecha de un club grande de nuestro fútbol.
Cuando falta toda la segunda rueda por jugar, el riesgo de perder la categoría o jugar la serie del indirecto está instalado en el club.
La receta para la solución parece simple, es cumplir con las sanciones y esperar que le levanten la sanción. Pero quién tiene o quién se anima a poner a pérdida más de 5.000.000 de dólares solo para pagar esas deudas, porque después se debe asumir las obligaciones de esta y la anterior campaña.
Lo de Wilstermann es una alerta para los otros clubes, que no están librados de caer.
Los dirigentes a veces no miden las consecuencias de sus actos; ofrecen dinero motivados más por la pasión que por la razón.
Sucedió con Sports Boys, campeón en 2015, pero que luego no supo mantener la condición de protagonista. Luego sucedió lo mismo o algo peor con San José, el club orureño fundador de la Liga en 1977 que hoy compite en su asociación y con nulas posibilidades de regresar en el corto plazo a la máxima categoría.
La Federación Boliviana de Fútbol (FBF) viene trabajando en la implementación de un fair play financiero para una mejor administración de los recursos.
Su aplicación es urgente, los clubes y las asociaciones deberán tomar medidas urgentes para luchar contra la crisis económica en el fútbol que cada vez aprieta más.