2025-07-28

La Tribuna

Bolivia y su triste participación en la Copa América Femenina

El problema no es perder, sino no tener un plan para dejar de perder. El fútbol femenino boliviano necesita más que discursos: necesita inversión, compromiso y voluntad política.

La participación de Bolivia en la Copa América Femenina 2025 fue más que decepcionante: fue una evidencia dolorosa del abandono sistemático que sufre el fútbol femenino en nuestro país. Cuatro partidos, cuatro derrotas, 25 goles en contra y solo uno a favor. No se trata de una mala racha, se trata de una estructura inexistente, de un modelo que nunca se construyó y que hoy nos pasa factura en público.

Mientras otras selecciones de la región invierten en procesos, ligas competitivas y formación integral, en Bolivia el fútbol femenino sigue siendo una actividad de segunda, sin respaldo, sin visibilidad y sin condiciones mínimas. Las jugadoras no tienen torneos estables, muchas entrenan en horarios reducidos, sin canchas, sin fisioterapia, sin planificación. Y luego les pedimos que compitan contra Brasil o Colombia.

La falta de preparación no es culpa de ellas. Es culpa de un sistema que prefiere mirar para otro lado. La selección fue a competir sin herramientas, sin ritmo, sin respaldo. Lo que vimos no fue una sorpresa: fue el resultado lógico de años de desinterés institucional.

El problema no es perder, sino no tener un plan para dejar de perder. El fútbol femenino boliviano necesita más que discursos: necesita inversión, compromiso y voluntad política. Porque hoy, el marcador solo refleja lo mal que estamos. Y lo peor es que, al parecer, a nadie le duele.

Nos enfrentamos a una realidad en la que las niñas que sueñan con jugar fútbol no tienen referentes visibles, ni infraestructura, ni oportunidades de crecer en un entorno profesional. La selección es solo la punta del iceberg de un sistema que nunca creyó en ellas. Si no se toman medidas reales ahora, lo que sigue será más de lo mismo: goleadas, frustración y silencio institucional. Bolivia no puede seguir ignorando a la mitad de su talento deportivo. Porque sin ellas, el fútbol nacional jamás será completo.

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