2025-08-07

No hubo “padres de la patria”, según historiadores

Abogados y militares decidieron que Bolivia naciera independiente

En 1825, un grupo de abogados y veteranos de la larga Guerra de Independencia decidieron, en representación de la población, la independencia de la nueva nación.

Resulta paradójico que, en el salón principal del Museo Casa de la Libertad — donde se firmó la Declaración de Independencia—, se destaquen los retratos de Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, José Ballivián, Túpac Katari y Bartolina Sisa, mientras que los verdaderos artífices de la creación de Bolivia pasan inadvertidos, coincidieron tres historiadores.

“Hay una falencia en la enseñanza de historia en nuestro país: se utiliza un lenguaje y conceptos rimbombantes que no se ajustan a la realidad como ‘padres de la patria’ o que se enfoque solo en la historia militar de la Independencia. Esto hace que se sobresimplifique un proceso muy complejo, en el cual participaron varias personas, muchas de ellas civiles”, cuestiona la historiadora María Luisa Soux.

Por su parte, el historiador Jorge Abastoflor recupera el término de “padres de la patria”, aunque especifica que es mal aplicado. “Los padres y madres de la patria fueron aquellas personas que lucharon durante 16 largos años. Son los comandantes que enfrentaron a fuerzas numéricamente superiores con poco o nulo apoyo. Son: José Miguel Lanza, Juana Azurduy y Manuel Ascensio Padilla, Ildefonso Escolástico de las Muñecas, el ‘Moto’ Méndez... de los cuales solo nueve personas llegaron a ver nacer a Bolivia”, explica a Visión 360.

Eso no le resta mérito a quienes protagonizaron la Asamblea Deliberante de 1825, quienes no solo decidieron que la nueva nación no dependería de Buenos Aires ni de Lima, sino que también comenzaron a construir las bases que, 200 años después, siguen sosteniendo la identidad y la estructura nacional.

Lee también: La era del billete en Bolivia comenzó con la banca privada y con firmas a mano en los cortes

Un resultado predecible

Soux considera que es importante ver la creación del país de una manera amplia y no limitarse

a eventos específicos de 1825. “Es un proceso que está relacionado con otros. No es algo que surge de la nada”, dice.

En ese sentido, aunque Antonio José de Sucre nunca desenfundó su espada en combate en el Alto Perú, fue el responsable de impulsar la Asamblea Deliberante que decidió el destino de esos territorios.

“Él (Sucre) es quien entra a Charcas a inicios de 1825. Es quien convoca al debate, a través del decreto del 9 de febrero. Es quien hace seguimiento al proceso de selección de los diputados participantes y quien pronuncia el discurso de inauguración de la Asamblea”, explica la historiadora.

Para Abastoflor, Bolívar también desempeñó un papel importante en la independencia boliviana. “En lugar de llamarlo ‘padre de la patria’, es más apropiado considerarlo un ‘padrino’. A diferencia de otros líderes de la época, Bolívar tenía una visión más global de la situación: hablaba de un proyecto continental. Pero, al llegar al territorio que hoy es Bolivia e informarse sobre su realidad, comprendió que la creación de un nuevo Estado era un proceso imparable”.

No todos coinciden en esa visión de Bolívar. El historiador Robert Brockmann considera que el libertador venezolano “es uno de los personajes más sobreestimados y sobredimensionados de la historia” y que su participación en el nacimiento de Bolivia fue “acaso de alguna importancia marginal”.

En todo caso, el sueño continental de Bolívar tuvo que ser modificado debido a los intereses regionales. Sucre fue fundamental al explicar a su superior que el interés de los entonces altoperuanos era constituirse como una nación independiente.

Para los historiadores, el nacimiento de Bolivia fue el resultado lógico de lo ocurrido durante los 16 años de la Guerra de Independencia.

“En los hechos ya éramos independientes desde hace una década. Los ejércitos libertadores llegaron al final de los 16 años de conflicto, el periodo de lucha más largo en el continente, y toda ayuda externa cesó cuando se marchó el último ejército auxiliar argentino, que dicho sea de paso, ocasionó tantos daños a la población local como los realistas”, explica Abastoflor.

Eso quiere decir que las personas que tenían que determinar el destino de los territorios ya se consideraban, por sí mismas, un país distinto de Argentina y Perú. Esto se refleja en los resultados de las votaciones de la Asamblea Deliberante, en las cuales la causa argentina perdió por 48 votos y la peruana, por 46.

Sala dedicada a los diputados que proclamaron del Alto Perú o Charcas en la Casa Museo de la Libertad. Foto: Museo de la Libertad

 

Un aspecto muy importante es que quienes asumieron esas responsabilidades eran, en su mayoría, civiles. “Normalmente, nuestra enseñanza de la historia tiende a enfocarse en las batallas y las glorias de los militares. Pero, detrás de cada uniforme había varios abogados, periodistas y sacerdotes que trabajaban en la formación de las estructuras estatales, en la elección de los representantes de las cuatro intendencias y en debates que duraban días y semanas”, aclara Soux.

Por eso, al final, los verdaderos responsables y, podríamos decir, los héroes del momento fueron los diputados que participaron en el evento fundacional. 

Bolivia mostró una preferencia por la democracia —aunque limitada— desde antes de nacer. Esto se refleja en la elección de los diputados que acudieron a Charcas (hoy Sucre) en 1825 para determinar el destino del territorio.

Brockmann recordó que el Alto Perú, nombre informal surgido durante la Guerra de Independencia para referirse al territorio conocido como Audiencia de Charcas, estaba conformado por las provincias de Charcas, Potosí, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

El decreto de Sucre del 9 de febrero de 1825 estableció que la Asamblea Constituyente debía estar compuesta por diputados elegidos en juntas de parroquias y provincias. Es decir, los ciudadanos de cada parroquia se debían reunir en un lugar público, presididos por el alcalde y el párroco, para elegir nominalmente a cuatro electores.

Los cuatro electores de cada parroquia se iban a reunir en la capital de cada provincia para nombrar a los diputados: un diputado por cada 24 mil habitantes. Los requisitos para ser diputado eran ser mayor de 25 años, haber nacido en la provincia o haber residido en ella al menos cuatro años, ser partidario de la causa de la Independencia, contar con buena reputación pública y moralidad probada, y ningún ciudadano podía excusarse de desempeñar el cargo.

Entre todos ellos destacan José Mariano Serrano, presidente del Congreso y redactor del Acta de Independencia, y, principalmente, Casimiro Olañeta, considerado por muchos el verdadero artífice de Bolivia, y visto tanto como héroe como villano.

“José Joaquín Casimiro Olañeta Güemes fue la figura política central en la Independencia y formación de Bolivia. Se le atribuye haber sido la influencia decisiva en Sucre, en la redacción del decreto del 9 de febrero de 1825, que establece las bases de la convocatoria a los diputados para decidir el futuro del Alto Perú, la ex Audiencia de Charcas. También maniobró en la Asamblea, para que esta tuviera lugar en Chuquisaca, y persuadió a algunos diputados (seguro de que no fue demasiado esfuerzo) a votar a favor de una entidad nacional independiente, y a no anexarse ni a Perú ni a Argentina”, explica Brockmann.

Lee también: Bolivia en sus 200 años: entre caudillismo, polarización y la búsqueda de estabilidad

Por su parte, Abastoflor destaca que “Olañeta no buscaba presentarse como un héroe, sino como lo que era: un político profesional. En ese sentido, lo que buscaba era encontrar una forma de lograr que este territorio, tan destruido por la guerra, se recuperara”.

Pero, como muchos otros creadores de naciones, se granjeó un gran número de enemigos, al punto de que surgieron teorías de conspiración a su alrededor. “Lo malo es que mucha gente se enfoca en esas historias de complots, en lugar de centrarse en los hechos concretos, en el drama en vez de la realidad de un trabajo duro y casi ingrato: el de construir una nación con su propia identidad”, finaliza Soux.

CRONOLOGÍA

LLAMADO. En febrero de 1825, el mariscal Antonio José de Sucre convocó a la Asamblea Deliberante.

VICTORIA. El 11 de abril de 1825 se libró la Batalla de Tumusla, en la que fue derrotado el último contingente realista que quedaba en América del Sur.

ASAMBLEA. El 23 de julio de 1825 se redactó el Acta de la Independencia, que lleva la fecha del 6 de agosto de 1825.

Te puede interesar