La Tribuna
Robatto el trapecista
Un trapecista realiza piruetas de dificultad mientras balancea y luego se lanza en busca de las seguras manos del compañero que lo toma en el aire. Esta es, más o menos la figura de lo que sucede con el entrenador argentino Flavio Robatto a quien los resultados no lo acompañan en el orden nacional, pero recibe la confianza del mandamás de la entidad.
Sin muchos pergaminos en su carrera llegó procedente de Nacional Potosí, producto de aceptables resultados de este equipo. Es probable que el presidente de la entidad y sus funcionarios querían entonces un técnico “bueno bonito y barato”. Valga la expresión para resumir seguramente la amarga experiencia de haber traído técnicos nada baratos y que obtuvieron resultados poco aceptables. Basta recordar a Beñat San José, Antonio Zago, César Vigevani, Natxo González entre otros.
El entrenador a quien no le gusta ese término sino otro rimbombante que él mismo se colocó, empezó a distanciarse de los reporteros, e hinchada, pero se aseguraba (como buen trapecista), no soltarse de las seguras manos de quien dirige la institución. Pronto salto a la palestra el hombre díscolo que no respondía las preguntas que le disgustaban y solo hacía caso a los reporteros que le hacían preguntas a la carta. En la cancha apareció el hombre emocional, dramático y teatral de afrenta a la propia hinchada particularnente del sector de preferencia; hechos que le valió la antipatía del bolivarismo,los árbitros y la constante sanción de tarjetas amarillas y rojas
El sistema que aplicó se basa en la tenencia del balón en base a pases atrasados que, como en el último partido ante Wilstermann le costó los dos goles; de esta manera los que tienen más tiempo en posesión del balón son los defensores y el arquero. Esta manera de jugar, estudiada por los contrarios, le provocó varios dolores de cabeza, porque basta que el rival presione para que los errores defensivos se multipliquen.
Los resultados, excepto los de la Copa Sudamericana, tras quedar atrás la ilusión de seguir en la Copa Libertadores, son su mejor cartel, porque en los torneos locales recibió varios reveses, que provocaron su comentario: “tuvimos el control del balón y la mayor cantidad de ocasiones”, olvidando que en el fútbol no gana el que tiene el control del balón, sino el que marca goles.
Es probable que para mantenerse en el cargo siga la presión de los jugadores de mayor peso, quienes juegan cuando quieren (basta revisar los casos Savio, Quinteros y Vaca) más otros que siguen en el plantel, lo que en buen romance significa que, posiblemente ...? le armen el equipo.
Un último detalle: los funcionarios a cargo de Bolívar seguramente le aseguraron un voluminoso contrato de manera que la cláusula de rescisión sea costosa; así no solo tiene las manos seguras del responsable de la entidad que le aseguren el cargo, sino también un jugoso contrato al que se aferra con las manos y la boca.
Desde el Colectivo BOLIVAR POR SIEMPRE traducimos parte de la bronca de los hinchas, pero seguimos apoyando desde las gradas, convencidos que en el clásico ganaremos el partido, porque a estas alturas, no hay margen para el error.